El cine lo supo antes

Neuro ciencia ficción – Cómo el cine se adelantó a la ciencia de Rodrigo Quian Quiroga (Sudamericana, 2018) es un libro verdaderamente insólito. A partir del análisis de una serie de películas, vemos que el cine hizo de la ciencia ficción, una exacta.

Por Victoria Mansilla

Quiroga, físico y neurocientífico, analiza a través de diez películas cómo el cine predijo descubrimientos científicos. El cine, como la literatura, puede valerse de todas licencias que la imaginación le otorgue y de este modo, todo es posible (pregúntenle a Julio Verne si no es así).

De ciencia ficción, entonces, a ciencia exacta. ¿Ejemplos? Computadoras que se adelanten al pensamiento humano mediante redes neuronales, “leer la mente” estudiando los sueños mediante algoritmos de decodificación o la optogenética, que es la implantación de de una memoria que manipula a voluntad a un grupo de neuronas, y más.

El autor estudió Física en la UBA, tiene un doctorado en Matemáticas en la Universidad de Julich en Alemania y tras varios posdoc, se ha radicado en Inglaterra donde es docente y director del Centro de Neurociencia de sistemas en la Universidad de Leicester. Investigador de percepción y memoria en el cerebro humano, Rodrigo Quian Quiroga ha publicado otros cuatro libros (Borges y la memoria, ¿Qué es la memoria?, Imaging brain function with EEG Principles of neural coding). Su descubrimiento de neuronas en el cerebro humano que representan conceptos, denominadas Neuronas de Jennifer Aniston, fue calificada por la revista Discover como una de las “100 top scientific stories of 2005” y cuenta con diferentes galardones por sus investigaciones en el área.

En Neuro ciencia ficción desarrolla el argumento, por ejemplo de Inception y la implantación de falsos recuerdos por parte de un grupo de conspiradores; o poder leer los sueños -como veíamos más arriba- en Hasta el fin del mundo. O la computadora que siente y piensa en 2001: Odisea del espacio y los androides futuristas sentimentales de Blade Runner, la ingeniosa ilusión de la realidad (¿la pastilla roja o la pastilla azul?) de Matrix, el lenguaje de la identidad de Robocop y más obras del séptimo arte que abrieron la percepción y también una puerta a la ciencia. El libro está ilustrado con diagramas neuronales que ejemplifican diferentes procesos de pensamiento, fórmulas y especulaciones que llevaron a conclusiones certeras de clarificación científica. Pocas cosas más reconfortantes, sin dudas. Debates filosóficos, psicoanalíticos postulan nuevas inquietudes y todo en un lenguaje más que claro para el lector, con un divertido ritmo de lectura, ejemplificador que demuestra que es posible hacer realidad -algunas, al menos- de las predicciones más fascinantes de la ciencia ficción.