Estación Libro
EXPLORAR LIBROS ->
TODOS LOS AUTORES ->
TODAS LAS EDITORIALES ->
EXPLORAR LIBROS ->

Estaciones

Unicenter Shopping

SHOPPING CENTER LAS PALMAS DE PILAR

NORDELTA CENTRO COMERCIAL

BOULEVARD SHOPPING

Martínez
Av. Paraná 3745
Local 3169

Dom. a Jue. 10 a 22 hs / Vie. 10 a 23 hs / Sab. 10 a 24 hs
Ver Mapa
Pilar
Las Magnolias 754
Local 1044

Lun. a Dom. 10 a 22 hs
Ver Mapa
Tigre
Av. de los Lagos 7010
Local 219

Dom. a Jue. 10 a 21 hs / Vie. y Sab. 10 a 22 hs
Ver Mapa
Adrogué
Av. Hipólito Yrigoyen 13298
Local 235

Lun. a Jue. 10:30 a 21 hs / Vie. a Dom. 10:30 a 22 hs
Ver Mapa

Ingresar

Inicia Sesión

Registrarse

Tus datos personales se utilizarán para procesar tu pedido, mejorar tu experiencia en esta web, gestionar el acceso a tu cuenta y otros propósitos descritos en nuestra política de privacidad.

¿No tenés cuenta?

Para buscar algo por favor ingrese el texto a buscar en la barra de búsqueda

La palabra agazapada en el mito

Bárbara Pistoia, directora del sitio de música negra Hiiipower, editó Por qué escuchamos a Tupac Shakur (Gourmet Musical) y nuestro autor se despacha con digna reseña. Tras una evidente lectura muy sesuda, analítica, Arroyo nos trae a cuenta que esta colección del sello va más allá de la biografía plana: es un ensayo sobre el movimiento que seguramente impulsó a Tupac ser el artista que fue. Pistoia, además artista visual, se luce con lo que tan bien hace: escribir.

 

POR FACUNDO ARROYO

Suele sentirse cierta historicidad cuando se reflexiona sobre lo que significa el racismo en América. Lo vinculante que es con la comunidad negra y las problemáticas que se desarrollan alrededor de la esclavitud. Pareciera ser solo eso el racismo, una locura superada. Una cuestión de afroamericanos, comunidades originarias y latinos. Una opresión de la ideología colonial. La historia avanza, digamos, con cierto optimismo hacia el reconocimiento hasta que el pronóstico anuncia tormenta eléctrica y de repente dos sectores geográficos se enfrentan entre sí por disputas simbólicas y termina en una guerra de pandillas. La historia avanza, digamos, con cierto optimismo hasta que nos damos cuenta que el racismo no es solo una cuestión simbólica y cultural de una comunidad determinada. Tupac Shakur, entonces, sirve para entender actualmente lo arraigado que puede estar el racismo en nuestra sociedad y lo complejo que puede llegar a ser más allá de los panfletos originales. ¿O ustedes piensan que Por qué escuchamos a Tupac Shakur es solo un libro de música?

Editado por Gourmet Musical, y bajo la colección de Por qué escuchamos… (que ya pasó por Troilo y Zeppelin), el libro escrito por Bárbara Pistoia se mete en la historia de uno de los raperos más importantes del hip hop y a partir de ahí realiza un recorrido “afrohistórico” y fáctico de algunas tangentes que conforman el contexto y la identidad del artista. Tupac Shakur -también conocido por 2Pac o Makaveli- terminó convirtiéndose en un mito para la cultura pero eso generó una cáscara que impide reflexionar sobre la dimensión de lo que sigue representando. Asesinado a los 25 años en 1996 –por la conocida guerra de pandillas entre las costas este y oeste-, y con tan solo seis años de carrera, Shakur adjuntaba en la palma de su mano las enseñanzas del Partido Pantera Negra, un pulso revolucionario, el entendimiento de los barrios más carenciados de Estados Unidos, la hidalguía de las mujeres y un bolo de energía simbiótica que lo convertía automáticamente en un futuro líder social a través de la música. 2Pac no fue un rapero masivo que pataleó contra otro rapero masivo y terminaron a los tiros: la presencia de un iluminado suele ser más compleja.
No es solo ese el objetivo de este trabajo que cuenta con una densidad propia del fuego interno del Black Power. Uno de los atractivos de este nuevo lanzamiento es que supera la historia conocida con breves maratones narrativas y se mete de lleno en focos no tan pensados de la identidad de Shakur y de lo que él representa. Su madre, por ejemplo. El mapa de su identidad: de Pantera Negra a la adicción del crack; la relación que supieron construir y la dialéctica intelectual; la sensibilidad como lactancia de Afeni hacia Tupac y la devolución amorosa con vínculos naturales como la tierra y su cosecha. Los Pantera Negra, también, como impulso ideológico y de contexto. Sin ir más lejos, hay un capítulo dedicado íntegramente a entender parte de la metodología y la proyección de un movimiento postergado en los libros de historia de América y que, sin embargo, hasta puede tener puntos de contactos con los movimientos sociales y revolucionarios de Argentina y toda América del Sur.

Imaginen a un rapero negro vendiendo millones de discos, con las cuentas desordenadas, sueños sociales, con un par de causas penales de sospechosa raíz y un sentido de la libertad insostenible. Por fuera del conflicto de las Costas Este-Oeste que lo tuvo como uno de los protagonistas, Tupac estaba despegando a nivel ideológico y manifestándose cada vez más fuerte en contra del orden blanco de su región. El impacto de su música se catalogaba entre trajeados preocupados y ni hablar de sus acciones de coordinación en los barrios marginales. Una pantera de la nueva generación estaba al acecho, elaborando su propio manifiesto, y la muerte fue el hachazo que las fuerzas del orden esperaban. Un aspecto, sospecha, que el mito no repasa y el libro sí.
Parece estar captada por el vicio de la globalización, pero la directora del gran sitio Hiiipower, dedicada a la cultura negra y al Black Power, construye hace rato una hipótesis fuerte sobre el racismo. Los temas parten desde el negro internacional pero a veces se encuentran fuertes vinculaciones con el continente que habitamos. Pistoia es artista visual (ve la vida a través de fotografías infinitas y cotidianas) y gestora cultural pero, por sobre todas las disciplinas, actualmente es una de las más lúcidas ensayistas sobre la música negra desde el foquismo de Buenos Aires. Su trabajo sobre Tupac Shakur no es la excepción pero ahora, y como si fuera el título de una universidad, hizo libro una de sus tantas obsesiones. A Pistoia, como a Jeff Chang (autor de Hip Hop – De la guerra de pandilla y el grafiti al gangsta rap), le queda cada vez mejor la ropa de historiadora del género musical más disruptivo del nuevo siglo.
Uno de los términos que sirven para el desarrollo identitario del artista es el que la autora retoma como “Thug life” (Tupac tiene hasta un disco con este término), con tradición de lucha pero también con redefiniciones como la que 2Pac hace luego de salir en libertad: Las cárceles son una metodología de exterminio y opresión, caer acá es una forma de morir y tenemos que detenerlo. Para apoyar esa teoría, Pistoia realiza una investigación histórica sobre las poblaciones carcelarias y las movidas inmobiliarias en la construcción exacerbada de la peor institución que nos dio el estado nación según Foucault. Calculen el peso, entonces, de un rapero masivo que estaba generando reflexión y unión y que sabía que la muerte le pisaba los talones.

Hay que sacar del medio el mito que tapa al contexto del referente musical y anexarle uno nuevo, bibliográfico, mucho más constructivo: ese que dice que en la primera versión del libro algunos capítulos tenían el triple de extensión. Una posibilidad, tal vez, para que sigan editándose libros y comprender aún más los focos de Por qué hay que seguir escuchando a Tupac Shakur.

 

Posteos Relacionados