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Gus y yo, de Keith Richards

“Ese vínculo tan especial entre abuelos y nietos es una experiencia única que debemos atesorar. Ésta es la historia de un momento mágico. Ojalá yo sea un abuelo tan maravilloso como Gus”, dice el guitarrista de los Rolling Stones. En Gus y yo – La historia de mi abuelo y mi primera guitarra (Malpaso) se vuelve escritor para contar su intimidad más preciada: su infancia, el primer contacto con un instrumento musical y su abuelo. Los abuelos, que deberían vivir para siempre.

 

 

 

La familia de Keith Richards vivía en Dartford, Inglaterra, y era muy musical. Su madre, Doris, siempre tenía la radio puesta; su abuela tocaba el piano; su tía Joanna y él cantaban a dúo canciones de los Everly Brothers; su abuelo, Theodore Augustus Dupree (Gus), tocaba el violín, el saxo y la guitarra.

Keith Richards, OK, sabemos quién es: el guitarrista mítico de una banda mítica, The Rolling Stones, que ha acompañado generaciones a lo largo de los últimos 50 años. Nació el 18 de diciembre de 1943, en Kent, Inglaterra y hoy posee una colección de 350 guitarras y con cualquiera de ellas puede demostrar que es un músico extraordinario. Vida, su libro de memorias, recibió el aplauso unánime de la crítica y alcanzó el número 1 en la lista del New York Times. Tiene cinco hijos y cinco nietos.

Keith se crió durante los últimos años de la guerra mundial y la posguerra, cuando no era fácil hallar el lado alegre de Londres. Pero aquel niño y su abuelo pasearon por todos los rincones de la ciudad. Durante esas caminatas visitaban talleres donde se reparaban instrumentos rotos. Un día, Gus le mostró a Keith varios acordes de guitarra y le enseñó a tocar «Malagueña». Ésa fue la introducción de Keith a la música y el origen de este conmovedor relato ilustrado por Theodora Richards, hija del autor
Mucho antes de ser el guitarrista de los Rolling Stones Keith Richards fue un niño curioso que disfrutaba con Gus, su abuelo músico. Este es el relato maravilloso de aquellas tardes en las que Gus le descubrió a Keith que para pasarlo bien no hay nada como una guitarra.

“Theodore Augustus Dupree vivía con siete hijas no lejos de Seven Sisters Road en una casa llena de instrumentos musicales y pasteles”, empieza contando Richards. «Theodore Augustus Dupree tocaba el piano, rasgaba el violín, soplaba el saxo y tañía la guitarra. Había sido soldado y pastelero y en otro tiempo dirigió una orquesta de baile».

Con un tono dirigido a niñas y niños (o a hijas e hijos de fans de los Stones), Richards relata con una ternura, diremos inusual, en un rockero. Los dibujos que acompañan al texto ayudan a idealizar ese mundo, desde ya. Y ver a un Richards tan familiar, contando la historia de su abuelo acompañada de las ilustraciones de su hija Theodora -la bisnieta de Gus-, resulta un libro para disfrutar todos juntos. Sus paseos cuando niño de mano de su abuelo, acompañados del señor Thompson Wooft, o sea, el perro de Gus y Emma, la abuela de Richards, son un llamado a la aventura.

Tras una visita a una casa de instrumentos musicales, el pequeño Keith notó que la guitarra apoyada sobre el piano en casa de sus abuelos le llamaba la atención. Gus prometió dársela cuando el pequeño alcanzara con su estatura a tomarla. Pero al ver la ansiedad del niño cada vez que iba a visitarlo en su vano intento de llegar a agarrar la guitarra, se la dio. Y nunca más la soltó.

 

 

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