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Dibujo luego existo, Powerpaola attack

 

Espero porque dibujo de Powerpaola (Almadía) es toda una declaración de principios. Un diario íntimo, si se quiere, sus propias anotaciones, sus dibujos, toda cartografía de pensamientos que se unen en un planisferio, no, un globo terráqueo, mejor, de lo que agita una cabeza pensante de una mujer de hoy. En ESTACIÓN LIBRO lo reseñamos para que veas cuánto más allá va el arte.

 

 

POR LALA TOUTONIAN

 

 

“Powerpaola”. Como que fuera la Mujer Maravilla, o su equivalente artístico. Cuánto hablamos de empoderamiento estos últimos años, cuánto terreno hemos ganado las mujeres, por fin, como correspondía.
“Espero porque dibujo
Dibujo porque observo
Observo porque contemplo
Contemplo porque comprendo
Comprendo porque recuerdo
Recuerdo porque repito
Repito porque obedezco
Obedezco porque no suelto
Suelto porque dibujo”.

Sus propias palabras, las de Powerpaola, hacen alusión a su arte. El libro, una bella edición cromática de Almadía, la editorial mexicana, nos arranca de las manos todo gadget electrónico para volver (algunos nunca nos corrimos de ese lugar) a enamorarnos del papel. Y siendo dibujos los que ilustran la publicación, una es niña otra vez: “mira los dibujitos del libro”. Y de repente, aparecen frases ¿sueltas? como “Si uno quiere aumentar su percepción tiene que aumentar su necesidad” o en medio de un dibujo de una calle con un cartel que reza “El 6 de abril paramos”. “Siempre quise ser chistosa” se lee en el globo ilustrativo de una mujer grande, gorda, de espaldas, y ahí esa declaración de principios de la que hablábamos más arriba: la gente que no vemos, que no escuchamos, o que no le damos lugar en la sociedad para que lo haga.

 

 

Destaca, y con dibujos que debe ser más difícil que con palabras, las grietas generacionales, lo que piensan los mayores de los más jóvenes y viceversa. ¿Quién tiene razón? ¿Alguno la tiene? Las miradas de las personas dibujadas, los ceños tranquilos, lisos, fruncidos, apretados, hacen ver su pensamiento. ¡Qué gran logro!
No hay concepto de “libro”, no hay un orden cronológico, es una libreta. Muchas de las ilustraciones tienen fecha y lugar, nombres de quienes fueron dibujados, gente que espera, que piensa, que observa… ¿Y qué es un diario íntimo o una libreta sino un diálogo con uno mismo?
Aquí la ilustración surge como metalenguaje que descifra el parecer, el padecer, del ser humano.
Los trazos arman formas que solo la tinta puede delinear, la tinta entendida como poder de la palabra. Y la cultura pop enseñada desde su entraña misma: pop por popular, claro, por lo que tenemos en común los seres humanos; sentimientos, el humor, la espera, los pensamientos, aunque sean -y son- todos diferentes, eso es igual para todos. Y ella dibujó a todos.

 

 

Powerpaola nación en Quito pero creció entre Cali y Medellín. Vivió en París, Sydney, San Salvador (en un momento dice algo así como que el portugués le suena poesía), Bogotá y Buenos Aires. Esta multiculturalidad concede la capacidad de observación y entendimiento como solo los viajes (y en este caso, el establecerse en tan distintas ciudades) puede dar. Ganadora de distintos premios y habiendo expuesto en todos lados, esta, como pocas, mujer de mundo ofrece en Espero porque dibujo -que también podría haber sido Dibujo porque espero, un mundo interior que eterniza instantes únicos.
“La gente que baila bien, piensa con el cuerpo, la dibujante baila con la cadencia de la línea y de la imagen, respira con la inteligencia del trazo y anticipa cambios de rumbo, pausas, giros”, escribe Lucas Ospina en el prólogo. Y no se puede agregar nada más.

 

 

 

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