Estación Libro
EXPLORAR LIBROS ->
TODOS LOS AUTORES ->
TODAS LAS EDITORIALES ->
EXPLORAR LIBROS ->

Estaciones

Unicenter Shopping

SHOPPING CENTER LAS PALMAS DE PILAR

NORDELTA CENTRO COMERCIAL

BOULEVARD SHOPPING

Martínez
Av. Paraná 3745
Local 3169

Dom. a Jue. 10 a 22 hs / Vie. 10 a 23 hs / Sab. 10 a 24 hs
Ver Mapa
Pilar
Las Magnolias 754
Local 1044

Lun. a Dom. 10 a 22 hs
Ver Mapa
Tigre
Av. de los Lagos 7010
Local 219

Dom. a Jue. 10 a 21 hs / Vie. y Sab. 10 a 22 hs
Ver Mapa
Adrogué
Av. Hipólito Yrigoyen 13298
Local 235

Lun. a Jue. 10:30 a 21 hs / Vie. a Dom. 10:30 a 22 hs
Ver Mapa

Ingresar

Inicia Sesión

Registrarse

Tus datos personales se utilizarán para procesar tu pedido, mejorar tu experiencia en esta web, gestionar el acceso a tu cuenta y otros propósitos descritos en nuestra política de privacidad.

¿No tenés cuenta?

Para buscar algo por favor ingrese el texto a buscar en la barra de búsqueda

Artaud, la poesía al poder

 

“Con Antonin Artaud ha callado en Francia una rota palabra que solo estuvo por mitad del lado de los vivos mientras el resto, desde un lenguaje inalcanzable, invocaba y proponía una realidad atisbada en los insomnios de Rodez”, escribió Cortázar cuando partió Artaud. Antonin Artaud fue más que un poeta: fue el poeta que abandonó la poesía. Con su prosa, sus ensayos, la dramaturgia -también fue actor y director de teatro-, lo que dejó en claro es que la fantasía era la realidad y que la imaginación era la verdad. Aquí, una de las poesías que integran Para terminar con el juicio de Dios y otros poemas (El cuenco de plata).

 

 

 

 

 

 

El problema que se plantea es que… 

 

POR ANTONIN ARTAUD

 

Es grave advertir 

que después del orden 

de este mundo 

hay otro orden. 

¿Cuál es? 

No lo sabemos. 

El número y el orden de las suposiciones posibles 

en ese ámbito 

es justamente 

¡el infinito! 

¿Y qué es el infinito? 

No lo sabemos con precisión. 

Es una palabra 

de la que nos servimos 

para indicar 

la apertura 

de nuestra conciencia 

a la posibilidad 

desmesurada 

inagotable y desmesurada. 

¿Y qué es la conciencia? 

No lo sabemos con certeza. 

Es la nada. 

Una nada de la que nos servimos 

para indicar 

cuando no sabemos algo, 

con respecto 

a qué no lo sabemos 

y entonces decimos conciencia 

en cuanto a la conciencia 

pero hay muchos otros aspectos. 

¿Y entonces? 

Parecería que la conciencia 

está ligada 

en nosotros 

al deseo sexual y al hambre; 

pero podría muy bien

no estar ligada a ellos. 

Se dice, 

se puede decir, 

hay quienes dicen 

que la conciencia 

es un apetito, 

el apetito de vivir; 

inmediatamente 

al lado del apetito de vivir 

aparece en el espíritu 

el apetito del alimento 

como si no hubiera 

personas 

que comen 

sin ninguna clase de apetito 

y que tienen hambre. 

Porque también 

existen 

quienes tienen hambre 

sin apetito. 

¿Y entonces? 

Entonces 

un día 

el espacio 

de la posibilidad 

se me presentó 

como si me hubiera tirado 

un gran pedo; 

pero no sabía 

con exactitud 

qué eran 

ni el espacio, 

ni la posibilidad, 

y no experimentaba la necesidad 

de pensarlo; 

eran palabras inventadas 

para definir 

cosas que existían 

o no existían 

frente a la urgencia apremiante 

de una necesidad: 

suprimir la idea, la idea y su mito 

y hacer reinar en su 

lugar la manifestación tonante 

de esa explosiva necesidad: 

dilatar el cuerpo de mi noche interna, 

de la nada interna de mi yo 

que es noche nada, 

irreflexión, 

y que, sin embargo, 

es una afirmación explosiva: 

hay que dejarle lugar a algo, 

a mi cuerpo. 

Pero, 

¿reducir mi cuerpo a ese gas hediondo? 

¿Decir que tengo un cuerpo porque

tengo un gas hediondo que se forma dentro mío? 

No lo sé 

sin embargo sé 

que el espacio, 

el tiempo, 

la dimensión, 

el devenir, 

el futuro, 

el porvenir, 

el ser, 

el no ser, 

el yo, 

el no yo, 

no son nada para mí; 

en cambio hay una cosa 

que significa algo, 

una sola cosa 

que debe significar algo, 

y que siento 

porque quiere 

SALIR: 

la presencia 

de mi dolor de cuerpo, 

la presencia 

amenazadora infatigable de mi cuerpo; 

aunque me acucien con preguntas, 

y yo niegue todas las preguntas, 

hay un punto 

en el que me veo forzado a decir no, 

NO a la negación; 

y llego a ese punto cuando me acosan, 

me abruman, 

me cuestionan 

hasta que se aleja de mí el alimento 

mi alimento 

y su leche, 

y ¿cuál es el resultado? 

Que me ahogo; 

no sé si es una acción 

pero al acosarme 

así 

con preguntas 

hasta la ausencia y la nada de la pregunta, 

me atormentaron 

y sofocaron en mí 

la idea de cuerpo 

y de ser un cuerpo, 

entonces sentí lo obsceno 

y me tiré un pedo arbitrario de vicio 

y en rebeldía por mi asfixia. 

Porque hostigaban 

hasta mi cuerpo 

hasta el cuerpo 

y en ese momento 

hice estallar todo 

porque a mi cuerpo nadie lo manosea. 

* Pueden comprar el libro haciendo click aquí.

 

Posteos Relacionados