Estación Libro
EXPLORAR LIBROS ->
TODOS LOS AUTORES ->
TODAS LAS EDITORIALES ->
EXPLORAR LIBROS ->

Estaciones

Unicenter Shopping

SHOPPING CENTER LAS PALMAS DE PILAR

NORDELTA CENTRO COMERCIAL

BOULEVARD SHOPPING

Martínez
Av. Paraná 3745
Local 3169

Dom. a Jue. 10 a 22 hs / Vie. 10 a 23 hs / Sab. 10 a 24 hs
Ver Mapa
Pilar
Las Magnolias 754
Local 1044

Lun. a Dom. 10 a 22 hs
Ver Mapa
Tigre
Av. de los Lagos 7010
Local 219

Dom. a Jue. 10 a 21 hs / Vie. y Sab. 10 a 22 hs
Ver Mapa
Adrogué
Av. Hipólito Yrigoyen 13298
Local 235

Lun. a Jue. 10:30 a 21 hs / Vie. a Dom. 10:30 a 22 hs
Ver Mapa

Ingresar

Inicia Sesión

Registrarse

Tus datos personales se utilizarán para procesar tu pedido, mejorar tu experiencia en esta web, gestionar el acceso a tu cuenta y otros propósitos descritos en nuestra política de privacidad.

¿No tenés cuenta?

Para buscar algo por favor ingrese el texto a buscar en la barra de búsqueda

Borges, una vida

 

Un día como hoy nacía Borges. El homenaje que pretendemos rendirle al gran maestro de las letras argentinas son apenas unas pocas líneas donde otra grande, ¡enorme!, como Umberto Eco se vio hechizado por la narrativa del argentino. Un cruce de titanes. Y otro más: Mick Jagger.

 

 

 

 

POR LALA TOUTONIAN

 

 

 

 

«Todo lo arrastra y pierde este incansable
hilo sutil de arena numerosa.
No he de salvarme yo, fortuita cosa
de tiempo, que es materia deleznable».

 

A Borges le gustaba el rock.

Cuando aún su pobre vista se lo permitía, fue al cine a ver «The Wall», la obra de Pink Floyd en más de una ocasión. Y nuestra anécdota favorita: el escritor tuvo un encuentro casual con Mick Jagger en España mientras tomaba un café en un bar. El cantante de los Rolling Stones se acercó y se arrodilló para saludarlo. “Maestro, yo lo admiro, he leído todos sus libros”, le dijo Jagger a Borges. El escritor le preguntó amablemente quién era, ya que su ceguera le impedía distinguir a nadie. Cuando el cantante de rock dio nombre, sorprendió a Borges. “¡Ah! Usted es uno de los Rolling Stones“. Jagger no podía creer que el escritor lo reconociera. Claro, Borges era un gran admirador. Borges replicó que conocía casi toda su obra y que le gustaba muchísimo.

Jorge Francisco Isidoro Luis Borges nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899. Conocido como Jorge Luis Borges, o simplemente como Borges (o Georgie para la familia) fue un escritor fundamental para la literatura universal. Y fue nuestro.

 

 

Mick Jagger leyendo una obra de Jorge Luis Borges en «Performance», una película estrenada en 1970. En la película, se puede escuchar cómo el personaje de Mick lee pasajes del cuento “El Sur” (publicado en 1953 por Borges). Este cuento es protagonizado por Juan Dahlmann, un bibliotecario municipal que tiene un accidente en su trabajo y cree que va a tener una muerte “cobarde” e indigna de sus antepasados.

 

 

 

Eco y más

 

Sabemos que los premios Nobel perdieron credibilidad cuando no se lo otorgaron a nuestro Jorge Luis. Lo que también sabemos es que a pesar de la falta de reconocimiento de los suecos, sí el resto de la humanidad lo considera un referente fundamental a la hora del idilio entre el lector y el autor. ¿Acaso no es Borges el maestro? Fue quien nos llenó de inquietudes y nuevas curiosidades para así adentrarnos en un universo, no, miles de universos, jamás imaginados.

De tantos grandes que se han sentido tocados por Borges, hablaremos de Eco. Corría 1977 -esto es, no había escrito El nombre de la rosa aún que vería la luz pocos años después, en 1980- y el joven Umberto Eco calificaba de extraordinaria la historia de “La busca de Averroes”, un cuento del argentino. «¿Qué es tan extraordinario en esa historia?, -se pregunta el italiano- Es que el Averroes de Borges es estúpido no en términos personales sino culturales, porque él tiene la realidad delante de sus ojos (los chicos jugando) y no lo puede relacionar con lo que el libro le está describiendo” Esta fascinación por el texto lo condujo a comenzar el único ensayo sobre semiótica del teatro con la historia de Averroes relatada por Borges.

Pero esto no quedó ahí, se continuará la admiración de Eco por Borges para siempre. Cuando su famosa novela El nombre de la rosa llega a ser el éxito que es, se vio obligado a responder por Jorge de Burgos, su protagonista ciego… y malo: “Todos me preguntan por qué mi Jorge evoca, por el nombre, a Borges, y por qué Borges es tan malvado. No lo sé. Quería un ciego que custodiase una biblioteca (me parecía una buena idea narrativa), y biblioteca más ciego, solo puede dar Borges”. Veamos: la biblioteca es digno laberinto, además de una introducción, de típico corte borgeano, el autor (convertido en personaje narrador) encuentra el manuscrito que le sirve como fuente en Buenos Aires: “Pero en 1970, curioseando las mesas de una pequeña librería de la avenida Corrientes, cerca del famoso Patio del Tango de esa gran arteria, tropecé con la versión castellana de un librito…”.

Donald McGrady publicó un ensayo para la Universidad de Virginia titulado Sobre la influencia de Borges en El nombre de la rosa de Eco donde en veinte páginas analiza la influencia de Borges en la obra de Eco. Busca los modelos de Eco basados en los de Borges y su relación es extraordinaria. Da por hecho McGrady que el prefacio entero está influido por la obra de Borges, puntualmente en Ficciones. O la compulsiva necesidad de ambos autores de citar y apelar a libros “raros”, únicos. Escribe McGrady: “A las dos obras citadas en nota por Eco corresponde una referencia de Borges a pie de página. Si Eco encontró el opúsculo de Milo Temesvar en una librería de libros usados en la calle Corrientes de Buenos Aires, sería porque en otro emporio de libros viejos en Corrientes y Talcahuano, Carlos Mastronardi había dado con la Anglo-American Cyclopaedia”. O los juegos de palabras de la novela del medioevo son un eterno loop en la obra de Georgie, lo conocemos.

Lo conocimos bien a nuestro Borges: sus sueños, sus tigres, los dorados y los azules, su sabiduría, esos libros fundamentales suyos. La identidad argentina, los fantasmas de pasados irreconciliables, sus vikingos y sus arenas y sombras. Su narrativa como testimonio de una época única, la mejor, la que contuvo al mismo Borges. Ese momento en que fue nuestro -siempre lo será-, ese universo suyo, su lenguaje como forma de expresión y su pregnancia filosófica; en definitiva, el que abrió un nuevo sino el primero, gran capítulo de la literatura argentina.

Un día como hoy nacía Borges. Y el mundo literario ya no volvió a ser el que era.

Posteos Relacionados