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La sangre manda, el nuevo gran lanzamiento del legendario Stephen King

Una colección única de cuatro novelas cortas, entre ellas la impactante secuela del éxito editorial y televisivo El visitante, King despliega una imaginación desbordante capaz de inquietar a cualquier lector en estas historias que hablan de las fuerzas ocultas que nos acechan. La sangre manda. Por eso las malas noticias son las que más interesan. Edita Plaza & Janés.

 

 

Todos lo sabemos: la sangre vende. La sangre atrae. Cuanto más cruenta sea una noticia, más ojos la seguirán. Tal vez esa sea la razón por la que la detective Holly Gibney —sí, la Holly a la que Bill Hodges legó su agencia Finders Keepers— se fija en una noticia sobre una matanza en un instituto. Y más concretamente en un hombre: un corresponsal que parece estar siempre allá donde ocurre una gran tragedia. ¿Será solo una coincidencia? Así es como comienza el primer viaje en solitario de Holly, una historia en la que deberá enfrentarse a aquello que más teme.

Además de la novela corta que da título al libro, secuela de El visitante, este volumen reúne otros tres relatos: «El teléfono del señor Harrrigan», «La vida de Chuck» y «Rata». En el primero, la amistad entre un jubilado experto en finanzas y un tipo que acude con regularidad a su casa para leerle y ayudarlo con ciertas labores acabará perdurando de manera insólita. Una inquietante historia en la que King reflexiona sobre nuestras interacciones con la tecnología. “En el siglo XXI creo, son nuestros teléfonos el medio por el que nos relacionamos con el mundo. Si es así, probablemente sea una mala relación”, dice el autor.

«La vida de Chuck», el siguiente relato, es una hermosa reflexión sobre cómo nuestra existencia afecta al mundo que nos rodea y cómo cada uno de nosotros contiene un mundo entero que va más allá de los límites que podemos percibir e incluso imaginar. “No creo que cuando muere un hombre o una mujer, arda solo una biblioteca; creo que queda en ruinas todo un mundo, el mundo que esa persona conocía”, describe King.

Por último, «La rata» es un cuento de hadas perverso sobre nuestras ambiciones y el modo en que los deseos pueden acabar arruinándonos la vida. Un relato en el que King da rienda suelta al saber que acumula en cuanto al proceso de creación de una novela y de paso nos regala, intercalada a fragmentos, una novelita del oeste que es una delicia para todos los fans del rey.

Aunque con frecuencia King no sabe qué responder cuando le preguntan qué le inspira, en las notas que nos ofrece como epílogo de La sangre manda el autor revela de dónde cree que surgieron los relatos que componen el libro. Para el primero, «El teléfono del señor Harrigan», la inspiración quizá llegara por una película de terror de esas que vio en su infancia, en la que un hombre, aterrorizado por la idea de poder ser enterrado en vida, pide que le pongan un teléfono en su sepulcro. O quizás se tratase de un episodio de aquellos de Alfred Hitchcock Presenta. King reconoce que duda de dónde vino la inspiración pero aquella idea quedó en su mente: “Años más tarde, después de la muerte inesperada de un amigo cercano, llamé a su celular solo para oír su voz una vez más. En lugar de reconfortarme, me puso la piel de gallina”, reconoce.

En el caso del segundo relato, «La vida de Chuck», confiesa que apenas un cartel publicitario que decía “¡Gracias, Chuck!” fue el disparador. Junto a la foto del hombre y el texto «39 magníficos años». «Creo que lo escribí para averiguar qué había detrás de aquello. Lo que sí puedo decir es que siempre he tenido la sensación de que cada uno de nosotros contiene el mundo entero», afirma.

En cuanto a «La sangre manda», la base de este relato estuvo en la cabeza de King durante diez años. Se había dado cuenta de que algunos periodistas parecían estar siempre presentes en los escenarios de tragedias horrendas, noticias que, debido a su importancia, siempre encabezaban los informativos locales y nacionales. Pero el relato quedó sin escribir, a la espera de saber qué personaje iba a seguirle la pista. Hasta que en noviembre de 2018, King cayó en la cuenta de que tenía que ser su querida Holly Gibney: “Adoro a Holly. Así de sencillo. En principio debía ser un personaje secundario en Mr. Mercedes, no más que un extra estrafalario. Pero me robó el corazón (y casi me robó el libro). Siempre siento curiosidad por saber qué está haciendo y cómo le van las cosas. Cuando vuelvo a ella, veo con alivio que todavía toma su Lexapro y que sigue sin fumar. También siento curiosidad, para ser sincero, por las circunstancias que la convirtieron en lo que es, y pensé que podía indagar un poco al respecto…, siempre y cuando complementara el relato. Este es su primer viaje en solitario y confío en haberle hecho justicia”.

Para finalizar, sobre «La rata», King solo tenía la idea de escribir un cuento de hadas malévolo. «Me dio ocasión de escribir un poco sobre los misterios de la imaginación y cómo se traduce eso en la página. Debo añadir que la conferencia de Jonathan Franzen que menciono en él es ficticia».

Las novelas de Stephen King deleitan a legiones de lectores en todo el mundo, pero sus relatos, impactantes y memorables como sus historias más largas, son asimismo una sombría delicia. La sangre manda nos ofrece cuatro nuevos relatos tan icónicos como sus predecesores y que, de nuevo, ponen de manifiesto el incomparable talento, la imaginación sin par y la diversidad de registros de este legendario narrador. Cuatro historias que no solo nos conducen a lugares intrigantes y sobrecogedores, sino que se detienen también en esos gloriosos placeres cotidianos y efímeros: la increíble suerte de un día soleado después de muchos cielos grises, el placer de bailar, un encuentro fortuito… En esas ocasiones, su habilidad para plasmar la alegría más pura rivaliza incluso con su maestría para asustarnos.

 

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