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Inquebrantable

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Tony Robbins es el mismo que te enseñó a Dominar el juego del dinero y las inversiones (Paidós) y ahora vuelve con Inquebrantable – Tu guía para lograr la libertad financiera y lograr la paz mental en un mundo volátil este manual donde abre el camino hacia la oportunidad económica y personal.

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 El autor, nacido en los Estados Unidos en 1960, es un emprendedor nato y filántropo que ha dedicado casi cuarenta años a inspirar a las personas en la búsqueda de un porvenir más tranquilo emocionalmente y próspero en lo financiero. El libro brinda las herramientas puntuales para poner en práctica y alcanzar las metas económicas que uno se proponga. Robbins es un experto en desarrollo personal y financiero, y en sus seminarios -atendidos por miles de personas- se nota su poder transformacional. Ha financiado y es socio de docenas de compañías y a través de su propia fundación ha apoyado programas sociales en 56 países, 1500 escuelas, 700 prisiones y 50.000 organizaciones de servicio comunitario. También ha entrenado a más de cincuenta millones de personas de más de cien países, se ha unido para este libro con Peter Mallouk, la única persona que por tres años consecutivos ha sido catalogado por la revista Barron’s como el consejero financiero número uno de los Estados Unidos. Juntos revelan cómo ser inquebrantables.

Aquí el primer capítulo:

 

Fuerza y paz interior frente a la incertidumbre in-que-bran-ta-ble

Una seguridad constante y absoluta;

un firme compromiso con la verdad;

presencia, paz interior y calma en medio de la tormenta

¿Cómo te sentirías si estuvieses absolutamente seguro de que vas a ser rico para siempre? Saber con total certeza que, no importa lo que pase con la economía, la bolsa o el mercado inmobiliario, tú tendrás seguridad financiera el resto de tu vida. Saber que dispondrás de tal abundancia que te permitirá no solo cuidar de tu familia, sino además sentir el placer y la felicidad de ayudar a los demás. Todos soñamos con alcanzar esa enorme paz interior, ese confort, esa independencia, esa libertad. En resumen, todos soñamos con ser inquebrantables. Pero ¿qué significa realmente ser inquebrantable? No es solo una cuestión de dinero. Es un estado mental. Cuando te conviertes en alguien inquebrantable, sientes una seguridad absoluta, aunque te halles en medio de una tormenta. Esto no quiere decir que nada te afecte. Todos podemos venirnos abajo en un momento dado. Solo que no dejas que ese sentimiento se apodere de ti. No hay nada que te inquiete durante mucho tiempo. No dejas que el miedo te invada. Si tropiezas, vuelves a recuperar el equilibrio rápidamente y recobras la tranquilidad. Cuando los demás tienen miedo, tú eres capaz de sacar ventaja del caos reinante. Este estado de ánimo te permite ser un líder y no alguien que sigue al resto. Ser el jugador de ajedrez y no la pieza. Ser uno de los pocos que hacen y no de los muchos que solo hablan. Pero ¿es posible volverse una persona inquebrantable en estos tiempos tan revueltos? ¿O se trata solo de una quimera? ¿Te acuerdas de cómo te sentiste en 2008, cuando la crisis financiera arrasó con la economía global? ¿Recuerdas el miedo, la ansiedad, la incertidumbre que se apoderó de todos nosotros cuando parecía que el mundo se venía abajo? La bolsa se derrumbó. El mercado inmobiliario se desmoronó y tu casa o la de alguien cercano pasó Pero lo cierto es que seguimos viviendo en un mundo de locos. Después de todo este tiempo, los bancos centrales siguen en una batalla épica para impulsar de nuevo el crecimiento económico. Se sigue experimentando con políticas radicales sin precedentes en toda la historia de la economía global. ¿Crees que exagero? Piénsalo bien. Países del primer mundo como Suiza, Suecia, Alemania, Dinamarca y Japón tienen en estos momentos tasas de interés «negativas». ¿Sabes lo disparatado que es eso? El propósito del sistema financiero es que tú obtengas beneficios al prestarles tu dinero a los bancos, para que luego ellos se lo presten a otros. Pero ahora, personas de todo el mundo tienen que pagarles a los bancos para que acepten el dinero que tanto les ha costado ahorrar. El Wall Street Journal quiso averiguar cuándo fue la última vez que hubo un periodo de interés negativo. Para ello, llamaron a un historiador económico. ¿Sabes lo que les contestó? Que era la primera vez que esto pasaba en los cinco mil años de historia bancaria. Así es el mundo en el que vivimos actualmente: prestatarios que cobran por tomar prestado y ahorradores que son penalizados por ahorrar. En este mundo al revés, inversiones «seguras» como los bonos de alta calidad crediticia ofrecen una rentabilidad tan lamentable que crees que es broma. Hace poco escuché que la división financiera de Toyota había emitido un bono a tres años al 0,001 por ciento de interés. Con esa tasa, tardarías 69 300 años en doblar tu inversión. Si no alcanzas a comprender cómo afectará esto el futuro de la economía global, bienvenido al club. Howard Marks, un legendario inversionista que administra cerca de cien mil millones de activos, me dijo recientemente que «si no estás confundido, es que no entiendes lo que está pasando». Te das cuenta de que vivimos en una época extraña cuando incluso las mentes más brillantes de las finanzas admiten estar confundidas. Este punto se hizo evidente para mí durante un encuentro que organicé recientemente con mis «socios platino»: un íntimo grupo de amigos y clientes que se reúnen una vez al año para obtener información financiera directamente de la élite. INQUEBRANTABLE 31 Ya habíamos escuchado la opinión de siete multimillonarios que «se hicieron millonarios gracias a su propio esfuerzo», cuando llegó el momento de escuchar a un hombre que, a lo largo de dos décadas, tuvo más poder económico que ninguna otra persona. Yo estaba sentado en uno de los dos sillones situados en el escenario, en un salón de conferencias del hotel Four Seasons en Whistler, Columbia Británica. En el exterior, la nieve caía suavemente. El hombre que estaba sentado enfrente mío era nada más y nada menos que Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos. Nombrado en 1987 por el presidente Ronald Reagan, Greenspan permaneció en su cargo durante los mandatos de cuatro presidentes, hasta que se jubiló en el año 2006. Posiblemente se trataba de la persona más indicada y con más experiencia dentro del sistema para arrojar un poco de luz sobre el futuro de la economía. Mientras nuestra charla de dos horas llegaba a su fin, yo tenía una última pregunta para ese hombre que lo había visto todo, que había guiado la economía de Estados Unidos en épocas de bonanza y a través de adversidades durante diecinueve años. —Alan, con noventa años has sido testigo de increíbles cambios en la economía global —comencé—. Por lo tanto, en estos momentos de extrema volatilidad y políticas financieras disparatadas, ¿qué harías si todavía fueras presidente de la Reserva Federal? Greenspan guardó silencio por un momento. Finalmente se inclinó hacia adelante y dijo: —¡Renunciar!

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