Estación Libro
EXPLORAR LIBROS ->
TODOS LOS AUTORES ->
TODAS LAS EDITORIALES ->
EXPLORAR LIBROS ->

Estaciones

Unicenter Shopping

SHOPPING CENTER LAS PALMAS DE PILAR

NORDELTA CENTRO COMERCIAL

BOULEVARD SHOPPING

Martínez
Av. Paraná 3745
Local 3169

Dom. a Jue. 10 a 22 hs / Vie. 10 a 23 hs / Sab. 10 a 24 hs
Ver Mapa
Pilar
Las Magnolias 754
Local 1044

Lun. a Dom. 10 a 22 hs
Ver Mapa
Tigre
Av. de los Lagos 7010
Local 219

Dom. a Jue. 10 a 21 hs / Vie. y Sab. 10 a 22 hs
Ver Mapa
Adrogué
Av. Hipólito Yrigoyen 13298
Local 235

Lun. a Jue. 10:30 a 21 hs / Vie. a Dom. 10:30 a 22 hs
Ver Mapa

Ingresar

Inicia Sesión

Registrarse

Tus datos personales se utilizarán para procesar tu pedido, mejorar tu experiencia en esta web, gestionar el acceso a tu cuenta y otros propósitos descritos en nuestra política de privacidad.

¿No tenés cuenta?

Para buscar algo por favor ingrese el texto a buscar en la barra de búsqueda

Milonga del solitario (Ausencias, repaso y novedades de los libros periodísticos del folklore argentino)

[vc_row][vc_column][vc_column_text]

Dentro del género editorial musical, el folklore no tiene una presencia destacada como le correspondería. Pocos items identitarios en lo que refiere a tradiciones culturales que son el espejo de una nación. Hay autores que se dedican a estas publicaciones y debería haber un público que lo lea. Este informe indaga en lo más profundo de nuestro acervo musical. 

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row el_id=»padding-contenido» css=».vc_custom_1549998210668{padding-right: 40px !important;padding-left: 40px !important;}»][vc_column][vc_column_text el_class=»texto-contenido»]

 

POR FACUNDO ARROYO

 

El registro periodístico debería entrar al pago sin golpear. El folklore argentino es el género de tradición popular que menos libros tiene. A pesar de su extenso estudio académico realizado en distintas universidades del país, la bibliografía de este circuito y sus protagonistas es más bien escasa. Sobran libros de anécdotas y etimológicos pero no existen trabajos periodísticos, envueltos en biografías, investigaciones de fenómenos de época o registros de determinados procesos paradigmáticos que cuenten la historia de una música integrada por íconos de la cultura como Cuchi Leguizamón, Mercedes Sosa, Ariel Ramírez y Waldo de los Ríos, entre tantos otros.  

Mercedes Sosa

La producción periodística no es nula pero los baches son muchos. Antes del desarrollo de lo existente y lo deseado, es necesario contextualizar a esta música de tradición popular que cuenta con el riesgo cotidiano del respeto a la tradición. Al unificar la producción del sentido desde Buenos Aires, un centralismo ampliamente problematizado por la intelectualidad musical, el folklore se vio postergado por la historia oficial del tango y su híper producción. El rock argentino, durante los últimos veinte años, también accionó su ombligo unitario y urbano. El desarrollo ideológico del folklore, concentrado en sus inicios pero presente a lo largo de su historia, tampoco benefició para que esa producción prolifere. La idea original de folklore es una elaboración de la derecha argentina, católica y terrateniente y aunque a lo largo de la historia hubo contraposiciones a esa identidad -el Nuevo cancionero, por ejemplo- persiste un gen nacionalista que trabaja en el inconsciente de todo folklorista y en el bostezo mental de los periodistas que podrían profundizar su trabajo cotidiano con el género.

Jorge Cafrune

Sergio Pujol es uno de los biógrafos de Atahualpa Yupanqui. Y atiende a otra de las dificultades a la hora de plantear el campo narrativo y simbólico del folklore: “Cuando hablamos de folclore nos referimos a un gran mosaico de expresiones culturales. En realidad, se han escrito algunos libros en determinadas provincias (algo en Salta, otro poco en Mendoza, mucho en Corrientes con el chamamé) pero en general no han trascendido al no pasar por los sellos editoriales grandes de capital”. Aclara, también, que hay producción académica de musicólogos y demás cientistas sociales y culturales, aunque no sea el foco del problema en esta oportunidad. “Esos trabajos no seducen a los editores y me temo que en algunos casos tampoco lo harían con los lectores. Asimismo, la extensión y diversidad de lo folclórico ha vuelto complicado el abordaje integral”, cierra el historiador y ensayista que elige escribir folklore con “C” para castellanizarlo.

Así es que en la actualidad las noticias de nuevos libros sobre el género no son muchas. Sin embargo, los críticos musicales se preguntan sobre cada instancia en este foco. El periodista Mariano del Mazo, por ejemplo, establece las características de lo que aquí es un libro de música: “No tienen sentido los que son anecdóticos para entender el tema. También hay libros de carácter técnico que son útiles para determinado público pero que deja afuera a todo el resto”, concluye el conductor de Folklórica en Radio Nacional.

 

Una de las únicas novedades en 2019 es ¿Quién mató a Cafrune? (Tinta Limón), escrito por Jimena Néspolo. La obra retrata algunos aspectos importantes de lo que Néspolo considera trascendental en tanto Cafrune. De ahí su título: a partir de un acceso exclusivo de algunos testimonios trascendentales, la investigadora logra reconstruir una posible hipótesis de lo que ocurrió en aquel accidente fatídico que el referente de la canción folklórica tuvo en el año 1978 después de haber cantado en el festival de Cosquín varias canciones prohibidas. Una metodología ideal para enfrentar íconos enormes, e inabarcables, de la cultura popular argentina. Lo bueno es que ese capítulo no es solo el que importa en el texto. Hay más: su disco más importante, el lenguaje aplicado al lunfardo campestre, el vínculo con Yupanqui, entre otros. Un trabajo que representa un acto de justicia y que debería ser el primero de varios sobre el responsable de que Mercedes Sosa haya pisado el escenario de Cosquín, tablas de proyección para cualquier carrera artística.

Cafrune como Yupanqui son artistas que deberían tener un tratamiento constante por la importancia de su obra y sus significancias. Un trabajo dedicado como lo tuvieron (y lo siguen teniendo) Gardel y Piazzolla en el tango, por ejemplo. El crítico especializado en música popular, Santiago Giordano, no es muy amigo del formato “Biografías” pero dice que hay algunas que son verdaderos aportes a este terreno baldío. “La biografía de Yupanqui de Sergio Pujol es formidable, la más completa, sin embargo a los Yupanquianos (raza detestable) les cuesta reconocerlo”, se lamenta.

Las otras novedades de los últimos meses son solo susurros: una posible biografía de Cuchi Leguizamón trabajada largos años desde Salta, un nuevo libro sobre Mercedes Sosa que editará Gourmet Musical, un recorrido sobre la nueva generación mainstream del folklore argentino y un trabajo coral que reúne las voces del folklore en cada uno de sus contextos sociales y culturales.

Durante la segunda mitad del siglo XX se saldaron algunas pocas deudas narrativas y periodísticas con esta historia. La Breve historia del folclore argentino, de Oscar Chamosa (Edhasa, 2012) es un buen punto de arranque para entender esta bibliografía. El doctor en Historia establece el período 1920-1970 para pensar a la música entre la identidad, la política y la Nación. En el año 2010 se editó Había que cantar… (Una historia del Festival Nacional de Folklore de Cosquín) coordinado por Santiago Giordano y Alejandro Mareco. Allí se cuenta, año por año, lo más trascendental de cada edición del evento más importante de este género. Y el Cien años de música argentina (Biblos, 2013) de Sergio Pujol, sirve también para comprender la trascendencia de algunos íconos de la canción, por más que no sea únicamente de folklore argentino.

Si se habla de biografías, los dos artistas más trabajados son Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanqui. Giordano recomienda el nuevo trabajo de Ricardo Kaliman sobre el trovador. También están las memorias llamadas Este largo camino (Cántaro, 2008), un rescate realizado por Víctor Pintos. Sosa cuenta con el anecdótico, pero no menos formativo, libro de Rodolfo Braceli llamado Mercedes Sosa – La negra (Sudamericana, 2003), el escrito por su hijo -recientemente fallecido- Fabián Matus, La mami (Planeta, 2016) y algunos estudios más académicos como Todas las voces, todas (Ediciones del IMFC, 2016) de Alexia Massholder y el coral Mercedes Sosa – Una historia me recordará, viva, editado por AADI (Asociación Argentina de intérpretes) en el año 2010.

En relación a las gemas de esta materia, está el trabajo hecho por María Inés García sobre uno de los fundadores del Nuevo cancionero: Tito Francia y la música en Mendoza (Gourmet Musical, 2009), la formal biografía de León Gieco Crónica de un sueño (Planeta, 2011) hecha en colaboración con Oscar Finkelstein y un buen texto sobre Jacinto Piedra llamado Que lo recuerden brillando (Pixel, 2013) escrito por Cecilia Rayén Guerrero Dewey.

No hay, en este impulso, nada sobre Falú, Chango Farías Gómez, Los Carabajal (sería interesante uno sobre las composiciones de Peteco), Jaime Torres, Teresa Parodi, Suna Rocha, Raúl Carnota, Víctor Heredia o Chango Spasiuk, por mencionar algunos pocos. Mariano Del Mazo suma deseos y dice: “Me encantaría una investigación sobre la evolución de los cuartetos del folklore. Ese formato vocal que llevaron a niveles inéditos de popularidad Los Chalchaleros, Los Fronterizos y Los Nocheros, entre otros”.

Sobre los inicios del trabajo bibliográfico enfocado en el folklore argentino, Giordano explica: “En general los textos de la primera mitad del siglo XX, referidos al folklore como ciencia, crearon cierta dificultad, no exenta de prejuicios, para distinguir los alcances del término folklore. Es decir el folklore como ciencia, como objeto de esa ciencia o el folklore de uso y sus proyecciones, entre ellas el rótulo comercial que a partir de los 50 introduce una nueva producción creada sobre los modelos tradicionales para ser parte de los ámbitos del espectáculo y del entretenimiento”. Sin embargo, si se necesitan conclusiones académicas, se pueden acceder a algunos de esos textos en bibliotecas específicas de cada una de las regiones investigadas.        

No es el corpus de un prejuicio, el periodismo debe escribir la historia del folklore argentino. Y se puede hacer a través de las carreras artísticas de sus protagonistas. Aunque quizás sea una trampa comercial en donde el contexto quede de lado. Giordano propone una alternativa que hasta se la anexa como desafío propio: “Creo que falta una Historia escuchada del folklore con un marco social y político riguroso. ¡Ah!, y escrita con gracia. Desde la cátedra de Historia del Folklore de la Escuela de Música Popular de Avellaneda -de la cual es profesor titular- trabajo para redactar algo parecido”.

“Soy un cantor de artes olvidadas que camina por el mundo para que nadie olvide lo que es inolvidable: la poesía y la música tradicional de Argentina”, decía Yupanqui. Podrían las mentes periodísticas tomar aire, adjuntarse el deseo del cantor y comenzar a producir textos de largo aliento.     

 

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Posteos Relacionados