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De los mocos y la caca al sistema solar; de los pedos y eructos al infinito y más allá

Vómitos. Mocos. Caca. Diarrea. Pis. Saliva y escupitajos. “Agüita” de la nariz. Cera de las orejas. Granos. Ampollas. Acaso las primeras palabras y conceptos que aprendemos de chiquitos. Aquí una guía de Natalia Blanc que nos hará morir de la risa.

 

 

Por Natalia Blanc

(Autora del libro La vuelta al mundo en 101 libros para chicos)

 

 

Vómitos. Mocos. Caca. Diarrea. Pis. Saliva y escupitajos. “Agüita” de la nariz. Cera de las orejas. Granos. Ampollas.Estos son los fluidos y desperdicios del cuerpo humano que dan la bienvenida a los lectores del libro Asquerosología – De la cabeza a los pies, de Sylvia Branzei, publicado en el país por el sello independiente Iamiqué. Pero eso no es todo. En este libro para chicos sobre las cosas más asquerosas que excretamos los seres vivos hay mucho más: pedos, eructos y provechitos, olor a chivo y a pata, mal aliento, caspa, costras, lagañas y sarro dental.

El primer título de la serie Asquerosología causó tanto impacto en chicos y grandes (por distintos motivos, claro) que ya salieron cuatro más: entre ellos, uno dedicado a las cosas asquerosas que producen órganos como los intestinos y el estómago; otro (mi favorito, debo confesar), sobre las chanchadas del mundo animal, desde el clásico olfateo de rabos ajenos a la velocidad con que algunos ejemplares vomitan y devoran esa pasta bien calentita.

En los últimos años, los autores de divulgación científica empezaron a prestar atención al sector infantil al punto que hoy la mayoría de las editoriales que publican libros para chicos dedican parte de sus catálogos al género ciencia. Pero, además de las clásicas enciclopedias (muchas modernizadas con datos curiosos y rankings al estilo del libro Guinness de los Records), los pequeños lectores amantes de los temas científicos tienen una oferta enorme y variada de títulos dirigidos a ellos. Divertidos, descontracturados, repletos de palabras que atraen a los pibes (y pueden sorprender a los padres, tutores o encargados), los libros de ciencia para chicos son un subgénero que pegó fuerte en todo el mundo y no para de ofrecer novedades con contenidos y estilos cada vez más arriesgados.

Y no estamos hablando de los miles de libros sobre dinosaurios que inundaron el mercado en los últimos tiempos (por cierto, si buscan justo ese tema les recomiendo Dinosaurios del fin del mundo, del periodista Federico Kukso). Tampoco, sobre los tradicionales formatos de preguntas y respuestas al estilo “¿Sabías que…?”, gran sensación en la era pre-Google (es muy bueno Enciclopedia de los por qué. Brillantes respuestas a sorprendentes preguntas, de El Ateneo). Hablamos de libros sobre temas que antes sólo se explicaban en manuales y textos escolares de ciencias y anatomía con un lenguaje formal que aburría. La serie Asquerosología es el gran ejemplo de esta corriente con textos cortos que van al grano, lenguaje informal e ilustraciones (dibujos, fotos, collages) súper atractivas, muchas veces a cargo de artistas y dibujantes con estilo propio que van más allá de la representación realista.

En la Argentina, Iamiqué es el sello pionero del género ciencia para chicos y, hasta el momento, el único que dedica todo su catálogo a esta clase de libros, a los que define como “recomendados para curiosos de todas las edades (y para padres y maestros en aprietos)”. Dirigido por una física y una bióloga, el sello publica títulos escritos por las editoras (Carla Baredes e Ileana Lotersztain, autoras de los geniales Esa no es mi cola y La luz y los colores para los más curiosos, entre otros) y por especialistas de disciplinas variadas, como el astrónomo Mariano Ribas (La luna del 1 al 10 y Guía turística de la Tierra extrema) y la doctora en biología Mariela Kogan (Ecología del 1 al 10 y Ecología hasta en la sopa). También edita muchos y muy buenos libros de autores extranjeros, como los que integran las series AsquerosologíaMatecuentos (relatos entretenidos con conceptos matemáticos como ¿A quién le toca el durazno? y El castillo de la bruja desordenada) y Los filosos, que me fascina y por eso la recomiendo siempre junto con Abre, mira, piensa.

Estas series ofrecen libros únicos con preguntas inquietantes y temas perturbadores que no se consiguen en cualquier catálogo de estos pagos. Los filosos está integrada por, hasta el momento, cuatro títulos de Antje Damm, una arquitecta alemana que escribió sobre el infinito, la verdad, la nada y el tiempo para chicos de 5 años en adelante, en los que los desafía a pensar si es mucho el número 7 o cuándo una verdad o una mentira pueden resultar crueles o inocentes. Y hablando de maldad, la serie Abre, mira, piensa tiene dos libros imperdibles de la filósofa Ellen Duthie y la ilustradora Daniela Martagón: Lo que tú quieras y Mundo cruel, dedicados a los conceptos de libertad y crueldad. Les aclaro que no son sólo para chicos. Los planteos sobre los hechos y las circunstancias que para algunos están bien y para otros están mal hacen reflexionar a lectores de todas las edades. 

 

Neurociencias y desafíos matemáticos

La fascinación de los pibes por los libros de ciencia atrajo la atención de los dos grandes grupos editoriales (Penguin Random House y Planeta), que también publican títulos de divulgación para el público infantil y adolescente. Por el lado de Planeta Argentina, en 2018 la rompió Facundo Manes con Descubriendo el cerebro. Neurociencia para chicos (y grandes), en coautoría con María Roca. Según datos de la editorial, lleva vendidos 49 mil ejemplares, cifra que marca un fenómeno a nivel local, en una industria en alerta roja por la progresiva caída de las ventas. Pues no fue el caso del doctor Manes. Felices por los resultados, los autores preparan un segundo título, Cerebros en construcción, que Planeta lanzará en marzo.

Si Manes es el best seller del género en Planeta, Adrián Paenzase destaca en la competencia: Sudamericana sacó hace un par de años una colección de ciencias para chicos dirigida por el periodista y matemático que, antes de saltar al grupo PRH, había picado en punta en Siglo XXI con una serie de divulgación sobre la matemática. En Robotilandia pasan cosas raras, primer título de la colección de Paenza para Penguin, está protagonizado por un detective de apellido Valander (sí, con v corta). Inspirado en el famoso inspector Kurt Wallander de Henning Mankell, el personaje sospecha del único testigo de un robo a una joyería. Para comprobar su hipótesis, el investigador pregunta, observa, saca conclusiones y logra resolver el caso. Cada capítulo está repleto de desafíos matemáticos, enigmas y pistas. El segundo título, El que pierde gana, tiene diez desafíos lógicos, pero no todos tienen solución o, al menos, una solución única. En el final hay un bonus track con un planteo científico (el tiempo que tarda en duplicarse una bacteria) y en la última página hay un problema de “matemagia”.

La colección Ciencia que ladra, de Siglo XXI, ya lleva editados varios títulos de divulgación, aunque no específicamente para chicos. Para los lectores de escuela primaria y primeros años del secundario, recomiendo El teorema del patito feo – Encuentros entre la ciencia y los cuentos de hadas, de Luis Javier Plata Rosas, también autor de La ciencia y los monstruos – Todo lo que la ciencia tiene para decir sobre zombis, vampiros, brujas y otros seres horripilantes, y Neuromagia: qué pueden enseñarnos los magos (y la ciencia) sobre el funcionamiento del cerebro, de Andrés Rieznik. También, los primeros de Paenza en Siglo XXI como Matemática… ¿estás ahí?, que ya va por la 22° edición, y sus continuaciones: episodio 2, episodio 3,14 y episodio 100. De la misma serie (y para lectores más avanzados) me parecen muy interesantes los planteos de Pablo Amster en ¡Matemática, maestro! Un concierto para números y orquesta y La matemática como una de las bellas artes.

Esto es solo un panorama de todo lo que se puede encontrar en las librerías físicas y virtuales. Hay mucho más: entre otros, La ciencia también es cosa de chicos (Albatros), la serie ¿Querés saber? (Eudeba), 50 cosas que debés saber sobre el espacio (El Ateneo), Ciencia para pasar el verano y Física hasta en la sopa (Iamiqué), Pipí, caca y mocos y El más asqueroso libro del cuerpo humano (Océano Travesía), Tu guía de la naturaleza(Catapulta), ideal para llevar de campamento porque trae un silbato con termómetro y brújula, y Un libro en tamaño real(Pequeño Editor), con imágenes de animales, plantas y objetos en escala real. Aparece, por ejemplo, una parte de la pata de un elefante al lado de un ratón. Es genial.

A los amantes de los animales les recomiendo especialmente Perros & Gatos bajo la lupa de los científicos, de Antonio Fischetti (Nórdica), un manual muy divertido, con ilustraciones de Sébastien Mourrain. Y una joyita, que reservé para el final: Cómo cuidar de tu humano – Una guía para perros, de Maggie Mayhem y Kim Sears (Impedimenta), un libro con instrucciones para que los perros domésticos aprendan a tratar con sus dueños. Narrado por una perra Border Terrier llamada Maggie, que aporta consejos y técnicas de adiestramiento, en la introducción aclara: “Cuidar de un Homo Sapiens es una actividad sumamente gratificante, pero, al mismo tiempo, requiere una pata firme y enorme dosis de paciencia”.

 

 

 

 

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