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Libros para robar

Los robos de libros únicos son comparables al de las obras de arte, sin dudas. Incunables, primeras ediciones, publicaciones raras y cualquier libro de valor que atesoren las grandes bibliotecas están en la mira de los ladrones más exquisitos. Aquí los casos más emblemáticos y las estafas más extraordinarias.

 

POR VICTORIA MANSILLA

 

Por supuesto que lo primero es la obtención de grandísimas ganancias financieras, luego está el factor de emoción y adrenalina del -lo llamaremos- juego o hasta el amor fetichista y abrumador de estos objetos, el robo de bibliotecas siempre se basa en la comprensión de los libros como artefactos culturales valiosos. Claro que intentar saquear estas reliquias del desarrollo humano es una barbaridad sin precedentes. En tiempos antiguos, hay que contemplar al libro como el principal medios de comunicación; además, los libros reflejan y perpetúan el patrimonio cultural y, en última instancia, nos ayudan a comprender el devenir del ser humano y su trascendencia.

Los robos de bibliotecas no son nada nuevo. A lo largo de la década de 1840, el conde italiano Guglielmo Brutus Icilius Timeleone Libri Carucci dalla Sommaja -tal su nombre completo y nótese el “Libri” entre ellos-, se robó aproximadamente 30.000 artículos en su trabajo como inspector jefe de bibliotecas francesas para más tarde ganarse la vida, una muy cómoda, desde ya, vendiendo este botín en Inglaterra.

En 1990, un bibliómano estadounidense llamado Stephen Blumberg fue arrestado por robar alrededor de 20.000 libros valuados en más de 5 millones de dólares en, al menos, 200 universidades y museos de toda América del Norte. Pero en un nivel más sistémico e institucional, uno podría remontarse a la antigua Biblioteca de Alejandría, que supuestamente incautó los libros encontrados en los barcos que llegaban al puerto. Estos libros fueron copiados por escribas profesionales que luego depositaron las obras originales en la biblioteca y entregaron las copias a los dueños de los libros. ¡La primera gran estafa editorial!

 

 

 

 

El año pasado se estrenó la película American Animals, que relata la historia real de un robo de libros raros. En 2004, cuatro amigos de 20 años se aventuraron al robo de una serie de libros valuados en doce millones de dólares. Fue tal el ardid, la ejecución y el final del atraco que les valió este film, una película, todo un gran recuento dramático de eventos basados ??en las entrevistas del director Bart Layton y la correspondencia escrita con los ladrones. al mejor estilo Truman Capote con su A sangre fría o Carlos Busqued en Magnetizado.

Charles Allen, Eric Borsuk, Warren Lipka y Spencer Reinhard planificaron por un año un plan elaborado para robar una serie de tesoros textuales de las colecciones especiales de la Universidad de Transilvania en Kentucky, Estados Unidos. Como se aprecia en la película, los jóvenes se disfrazaron de ancianos y se embarcaron en lo que sería uno de los robos de la década. Entraron disparándole a la bibliotecaria Betty Jean Gooch con una pistola de aturdimiento y llenaron sus mochilas con casi 750.000 dólares en libros. ¿La joya? Una primera edición de El origen de las especies de Charles Darwin, además de un manuscrito medieval y una copia de la Sinopsis de las aves de América del Norte de John James Audubon. Una vez perpetrado el atraco, los hombres intentaron evaluar su botín en la casa de subastas Christie’s, pero nunca lograron vender sus ganancias mal habidas. Regresaron a casa con los libros y fueron rastreados por el FBI en cuestión de meses. Toda la fantochada estuvo tan mal organizada que Vanity Fair lo consideró «una parte Oceans Eleven, una parte Harold & Kumar».

Otro robo de libros raros sucedió ese mismo año. Una auditoría de las colecciones especiales de la Biblioteca Carnegie de Pittsburgh descubrió una serie de robos de libros raros y páginas de libros con un valor total de alrededor de 8 millones de dólares perpetrados en el transcurso de un período de más de 20 años. Resultó que el ex gerente de la sala de libros raros de la Biblioteca Carnegie, Gregory Priore, y el librero John Schulman habían estado trabajando juntos para vender los bienes robados a través del comercio de libros raros y las casas de subastas. Los libros robados de Carnegie incluyen Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica de Isaac Newton, una primera edición de The Journal of Major George Washington, y una primera edición The Wealth of Nations  de Adam Smith. Sin percatarse del origen de los libros, los inexpertos libreros de todo el mundo los compraron y vendieron a sus propios clientes privados e institucionales.

Estas ventas pueden ser difíciles de rastrear en una escala tan grande y, si bien algunas obras se han recuperado y a menudo a expensas de los mismos libreros, cientos de artículos robados siguen desaparecidos. La Asociación de Vendedores de Libros Antiguos de Estados Unidos proporciona una lista actualizada de aquellos artículos que se cree han sido robados.

 

Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica de Isaac Newton

 

El comercio de libros raros es lucrativo, sin duda. Las personas e instituciones están dispuestas a gastar sumas cuantiosas para mejorar sus colecciones. Pero los libros representan más que meras ganancias: son instrumentos culturales que abarcan el espacio y el tiempo para llevar las voces de aquellos que han contribuido significativamente al conocimiento del mundo.

Lo bueno de todo esto es que se valore al libro como una joya o una obra de arte que es básicamente lo que es.

 

 

 

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