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La curiosa biblioteca (des)ordenada

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El bibliotecario Dev Aujla, autor además de algunos títulos, es el encargado un pequeño espacio de lectura en la ciudad de Nueva York. Para fomentar una aproximación más tentadora hacia los libros se embarcó en una iniciativa experimental (des)ordenando libros. Vean qué interesante.

 

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POR VICTORIA MANSILLA

 

 

“Quería crear un espacio donde se alentara a las personas a mirar a través de los géneros para resolver sus inquietudes, un tipo de búsqueda diferente a lo que estamos acostumbrados. Quería que los visitantes experimentaran un pensamiento no lineal. Sorted Library (la biblioteca ordenada) hace esto creando pequeñas salas de lectura que son recreaciones completas de bibliotecas de personas creativas famosas. Son copias de los libros que utilizaron y con los que convivieron, y los visitantes de Sorted Library no saben qué hay en la biblioteca antes de venir”, cuenta Aujla.

No en vano es una carrera universitaria la bibliotecología y no solo (y nada menos) se trata de la documentación del material sino del orden y el modo de la clasificación por género. Por supuesto hay diferentes maneras de almacenar una biblioteca pero todas coinciden en seguir una serie de reglas, muy estrictas, que refieren a autores, títulos y géneros. La particularidad de este espacio en Brooklyn se salta las normas deliberadamente. Esta intención de fomentar el pensamiento lateral del lector que se le ocurrió a Aujla es para que vayan más allá de sus búsquedas y lleguen a una lectura nueva e insospechada.

Por ejemplo: si tuviéramos que hablar de una biblioteca personal diferente, habría que hablar de la Fernando Pessoa, famoso por sus heterónimos; así, la biblioteca de Pessoa era compartida entre estos heterónimos, hasta tal punto que en sus páginas podemos encontrar las notas que se dejaban entre ellos.

Esta es la idea de replicar bibliotecas las bibliotecas personales de gente distintiva por su creatividad. De este modo, los lectores logran armar sus propias colecciones. Están los que han reunido libros sobre la arquitectura de Nueva York y la de Atenas usando libros de Virginia Woolf. Otros tuvieron como idea tomar las tapas de los libros ya partir de las ilustraciones han dedicado temáticas diferentes (una fue el desayuno, cuenta su creador). También está la temática rara… como “Libros para justificar comportamientos asquerosos” que incluye libros como El manantial de Ayn Rand o Los innovadores, de Walter Isaacson.

 

Las colecciones de los lectores.

 

Las bibliotecas nos ayudan a vincularnos con el contexto en el que existimos. La tecnología nos está volviendo a capacitar para confiar en la primera respuesta que aparece en las búsquedas de Google, o en nuestras fuentes, como una verdad objetiva. Las bibliotecas son un antídoto para esto. Proporcionan acceso al contexto y la complejidad que incluso la búsqueda de Google más sencilla no puede ofrecer. ¡Son tan importantes!”, continúa entusiasta el bibliotecario, “Me gusta mirar la sala y pensar que cada uno de estos libros tuvo como mínimo dos años de trabajo de la vida de alguien (y, a menudo, mucho más) y poder navegar, experimentar y tener todas estas vidas y el trabajo como la base para mis propios pensamientos, qué privilegio. Un privilegio que está disponible para todos nosotros de forma gratuita en nuestra biblioteca local”.

Sin dudas esta nueva normativa despojada de toda norma protocolar, promueve las conexiones, en principio desconexas pero luego más que interesantes. La libre selección de quien ordena su biblioteca, resulta un disparador para armar nuestras propias colecciones. Una experiencia maravillosa.  

 

Dev Aujla

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