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Grandes autores para pequeños lectores

 

Julio Cortázar, Rodolfo Walsh, Roberto Arlt, son algunos de los escritores que escribieron textos para niños. También se han adaptado clásicos de Shakespeare y Poe para los lectores más pequeñitos, y hasta una introducción a la poesía y ese mundo único para formar adultos sensibles. Nuestra especialista en el tema, recorre estas ediciones y nos invita a disfrutar de este universo narrativo.

 

 

 

POR NATALIA BLANC

 

“El primer portugués era alto y flaco. El segundo portugués era bajo y gordo. El tercer portugués era mediano. El cuarto portugués estaba muerto”. Así empieza el cuento “Tres portugueses bajo un paraguas (sin contar el muerto)” de Rodolfo Walsh publicado en la revista Leoplan en 1955 y reeditado por el sello Calibroscopio en formato de libro álbum para chicos. Como ese maravilloso volumen con imágenes de Inés Calveiro creadas con collage, hay ediciones de libros de grandes autores como Julio Cortázar y Roberto Arlt, entre otros, dirigidas al público infantil y juvenil con ilustraciones atractivas que juegan con el texto. 

Uno de ellos es una bellísima versión de Romeo y Julieta, del catálogo de Fondo de Cultura Económica, que presenta solo una breve introducción y luego la trama se desarrolla en pocas escenas, con dibujos y sin palabras.  

“En la hermosa Verona, dos familias de idéntico linaje reviven un odio antiguo que tiñe la ciudad de sangre. De la fatídica entraña de ambos enemigos, nacen, bajo estrella contraria, dos amantes”: ése es el único párrafo de la trágica historia de amor escrita por William Shakespeare que aparece en la adaptación de Mercè López. A partir de entonces, el romance prohibido (y todo lo que sucede alrededor de ese vínculo) está narrado en imágenes. Pariente del silent book, los lectores no necesitan conocer la versión original para entender lo que sucede. Los colores de las páginas y las expresiones de los personajes funcionan como recursos narrativos contundentes. Es una ingeniosa puerta de entrada al universo del drama sin nombrar el amor, el dolor y la muerte.

El ilustrador francés Benjamin Lacombe también ha adaptado relatos clásicos en ediciones para chicos y adolescentes. En la última Feria del Libro de Buenos Aires, el sello Edelvives presentó el segundo volumen de Cuentos macabros de Edgar Allan Poe, con ilustraciones en estilo gótico en un ambiente terrorífico. Uno de los favoritos de Lacombe, es la adaptación de Carmen de Prosper Mérimée, que inspiró la ópera de Bizet. Es un álbum magnífico con una edición de lujo, tapa dura y detalles bordados que forman una tela de araña. Un regalo genial para los fanáticos de los libros objeto.

Entre las editoriales locales que publicaron libros de grandes autores en versiones para chicos está el pequeño sello Ojoreja con cuatro títulos imperdibles. Entre ellos, El crimen casi perfecto de Roberto Arlt, un cuento policial de finales de la década de 1930 en una exquisita versión ilustrada para todas las edades. Los dibujos de Decur acompañan el relato y aportan algunas pistas para resolver un caso que parece al principio un suicidio, pero es un crimen (casi) perfecto. 

Algo parecido sucede en Tres portugueses bajo un paraguas (sin contar el muerto), de Rodolfo Walsh, estructurado en doce escenas breves. Sencillo en su planteo y muy inteligente en su presentación, es un policial de la primera época del autor de Operación masacre. El diseño de las páginas y las ilustraciones internas juegan con la historia hasta el final. 

Otro de esos tesoros para la biblioteca es Discurso del oso de Julio Cortázar, un cuento que escribió en 1952 para los hijos de un amigo. Diez años después, fue incluido en el libro Historias de cronopios y de famas. Libros del Zorro Rojo lo publicó en 2008 y en 2014 fue reeditado por Alfaguara. Está ilustrado por el español Emilio Urberuaga, que pintó de rojo al oso, aunque el autor no lo describe de ese color. Cortázar cuenta que el oso pasea por las cañerías de un edificio y se asoma, de vez en cuando, a los departamentos para espiar a la gente. “Soy el oso de los caños de la casa”, se presenta el protagonista. Fervorosamente recomendado para que los adolescentes se sumerjan en el universo cortazariano.

En el catálogo de Ojoreja también aparece Cortázar en el libro No, no y no ilustrado por el mexicano Gabriel Pacheco. Es un homenaje poético y visual al autor de Rayuela. Otros dos títulos imperdibles de la colección Los Permanentes de Ojoreja son Un ser llamado Regina de Clarice Lispector con imágenes de Rebeca Luciani, y Algunas preguntas de Pablo Neruda, que invita a jugar con las palabras.

Y si hablamos de grandes poetas no pueden faltar Rafael Alberti y Arnaldo Calveyra. De Alberti, el sello Ediciones Treintayseis publicó hace algunos años Nubes de colores, una antología ilustrada por Estrellita Caracol. Pensado para los más chicos, es un libro fascinante para descubrir la obra del poeta español. El caso de Calveyra es diferente: escribió un relato, Sucedió en Ganduxer, especialmente para el público infantil y se lo ofreció a la editora Clara Huffman, fundadora de Pípala, para que lo publicara en su catálogo. Ilustrado por Mercedes Miró, es un cuento poético que transcurre en la ciudad de Barcelona. Con frases breves, Calveyra cuenta el viaje de una bolita de vidrio que va “hacia los barrios y calles del sur en busca del mar, del que nunca oyó hablar”. Es un libro especial para empezar a recorrer el camino de la poesía. 

Si los chicos se enganchan con los poemas, la próxima estación puede ser Cartas para que la alegría, publicado en la colección Libros para pequeños o grandes lectores de poesía del sello Mágicas Naranjas. Es un álbum de formato pequeño, ilustrado por Martina Fraguela, que incluye el poema de 1959 que da título al libro. “La lluvia de sobre techo/ y la lluvia de bajo techo/ cantan cantarán”, escribe Calveyra en el inicio y esas palabras dan ganas de seguir leyendo hasta el final. 

 

 

 

 

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