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El comic como relato periodístico

 

En los últimos años el periodismo ha entrado en una profunda crisis, o al menos en un cambio de forma, la irrupción de las redes sociales y su lógica caótica de transmisión  ha cambiado el modo de recibir y analizar la noticia. No es casual entonces que en este contexto aparezcan nuevas formas periodísticas. Y el cómic ha hecho lo suyo.

 

 

POR IÑAKI ECHEVERRÍA

 

Ya en la década de los 80 y dentro del universo de la Novela Gráfica, con el nombre de non fiction cómic o cómic de no ficción, entre otras maneras de llamarla, aparecieron algunos nombres que marcarían diferentes caminos en el género. Dos de los ejemplos más destacados son Joe Sacco y Art Spiegelman, Por un lado la la crónica periodística o periodismo en viñetas y por otro, la crónica autobiográfica, que será la rama más explorada por los diferentes autores del género. Así es como aparecen títulos como Persépolis de Marjane Satrapi, que se convirtió en un boom de ventas en todo el mundo, luego transformada en película, o Stitches, una infancia muda de David Small, o Fun Home de Alison Bechdel, entre otros grandes títulos que fueron ocupando sitios donde el cómic nunca había estado presente. Lo mismo sucedió dentro del periodismo y la crónica periodística con Los cuadernos de viaje de Igort o Guy Delisle con Crónicas de Jerusalén y Pyongyang.

 

A partir de los gatos y ratones

 

Cuando hablamos de no ficción en lo primero que pensamos es en Maus, novela que de cierta manera inaugura el género. Quizás pueda resultar extraño el recurso antropomórfico, ya que los judíos están representados como ratones y los nazis como gatos, pero cuando nos introducimos en la historia notamos que suma un cierto clima de delirio y rareza estético donde se apoya el relato. ¿Pero qué es Maus? Es una crónica autobiográfica publicada en 1982, que en dos tomos cuenta por un lado el Holocausto judío a través de los ojos de Vladek Spiegelman, un polaco judío y padre del autor, sobreviviente de Auschwitz; y por otro, la relación conflictiva entre padre e hijo, donde aparecen las secuelas aún en la vejez de haber sobrevivido a la tragedia. Gran parte del valor y del éxito de esta obra, que sin dudas dio un giro en el panorama del cómic en todo el mundo, es además de la belleza gráfica, la capacidad de contar la historia de millones de personas a través del relato crudo y subjetivo de un sobreviviente, siempre dentro del marco de lo privado, porque en todo momento está presente la idea que es un hijo escuchando la historia de su padre, donde incluso quedan expuestos las contradicciones que le produce al autor publicar este libro.

Diferente es el caso de Joe Sacco, el cumple el papel del periodista clásico, viaja a los lugares de conflicto, realiza  entrevistas, cuenta su impresión de los hechos y lo que publica son estas mismas notas periodísticas pero en formato de viñetas. Su obra más reconocida es Notas al pie de Gaza, publicada en 2010, donde cuenta a través de diferentes testimonios, la masacre del pueblo palestino en 1956 ocurrida en dos localidades del sur de la Franja, Rafah y Khan Younis. Sus dibujos son intensos y detallados, muestran los rasgos de dolor, la decadencia en las calles, la pobreza y el hacinamiento. También rompe con la estructura clásica de los cuadritos en la historieta, ya son páginas llenas de dibujos y textos desparramados por la hoja, lo que le suman dramatismo a la obra.

Otro título que vale la pena destacar de Joe Sacco es Reportajes, publicado en 2011; una recopilación de trabajos realizados para diferentes medios del mundo, como la revista Times entre otras. El libro comienza con el juicio en la corte de la Haya a un doctor serbio acusado de genocidio, continúa con Palestina, luego con la condición de la mujeres chechenas refugiadas en Ingouchie, y en Irak entre las tropas norteamericanas, finalizando con la migración clandestina africana en Europa.

 

Para seguir hablando sobre crónicas gráficas, debemos tener en cuenta también los diferentes estilos gráficos y narrativos. Así es como irrumpe en el medio Guy Delisle. Dibujante y animador canadiense, que con cierta apariencia ingenua en el trazo, se destacó principalmente por sus novelas Pyongyang y Crónicas de Jerusalén. En este último trabajo cuenta su experiencia entre agosto del 2008 y julio del 2009 viviendo en esta ciudad. Durante esos meses, Delisle acompaña a su pareja, que trabaja en Médicos sin Fronteras a la zona de Cisjordania y la Franja de Gaza, donde aprovecha para mostrar dentro del marco de la vida cotidiana el conflicto palestino/israelí. Con una estética más suave y lavada que Sacco, Delisle cuenta desde la anécdota más que desde un relato periodístico. Podemos decir que Crónicas de Jerusalén es una muestra detallada, casi antropológica, de las diferentes costumbres y creencias que sirve para entender parte del conflicto y la compleja convivencia en la región. Algo similar ocurre con Pyongyang, donde relata su experiencia en Corea del Norte, cuando es convocado durante unos meses a realizar un trabajo de animación. Con una aguda mirada cuenta la complejidad y las contradicciones del régimen totalitario, siempre con una fina ironía, relata diferentes anécdotas en una ciudad monumental y deshumanizada.

En el mismo tono intimista y acusador, Medz Yeghern (gran maldad, en armenio) del italiano Paolo Cossi, cuenta desde la óptica de un soldado alemán, los horrores del genocidio cometido por el Imperio Otomano hacia el pueblo armenio entre 1915 y 1923.

 

En Argentina también ha comenzado a incursionar en el género de no ficción. En el 2015 se editó Camino a Auschwitz, de Julián Gorodischer y Marcos Vergara,  tres historias relacionadas al pueblo judío, los partisanos mártires sobrevivientes, el levantamiento del gueto de Varsovia, y la captura en 1960 en Buenos Aires del jerarca nazi Adolf Eichmann.

Ya en el campo de la autobiografía, resaltan títulos como Fun House, de Alison Bechedel, publicada en 2006. La autora cuenta la relación con su padre, un  profesor de literatura que divide su trabajo con la empresa funeraria familiar en una pequeña ciudad de Pensilvania, que un día decide poner punto final a su vida. Dentro de una familia conservadora descubre que su padre era gay mientras ella está descubriendo su propia identidad sexual. Esta novela llena de referencias a la mitología griega como a obras de Henry James, Oscar Wilde o Marcel Proust se ha transformado en un clásico dentro de la comunidad LGTB.

Otra maravillosa novela autobiográfica es Stitches, una infancia muda, donde el autor David Small cuenta su propia infancia y adolescencia, cuando a los catorce años, luego de una operación despierta sin voz, porque le han extirpado las cuerdas vocales, Dentro de una familia disfuncional y más cercana a una pesadilla siniestra que a la feliz familia tipo americana que demuestran socialmente, nadie le dice que tiene cáncer y está al borde de la muerte. Stitches está llena de escenas e imágenes delirantes que envuelven la historia de una atmósfera de extrañeza constante. Es privada, hermosa, y con un trazo impactante.

 

Persépolis es la autobiografía de  Marja Satrapi, una joven iraí nacida en Teherán, hija única de una familia progresista, cuenta cómo vive la revolución de 1979 que dio lugar a un gobierno islámico. El uso del velo, la separación por sexos en los diferentes ámbitos sociales y su experiencia en plena adolescencia al marcharse a estudiar, en una especie de autoexilio a Europa. La novela tiene un trazo simple y directo, en blanco y negro, lo que hace prevalecer al texto. En el 2007 se realizó una versión cinematográfica que fue ganadora en el Festival de Cannes

Otro ejemplo es Blankets, una extensa novela donde Craig Thomson cuenta su infancia y adolescencia en una pequeña ciudad del interior, en Wisconsin. Dentro de un entorno familiar religioso y conservador relata la relación con su hermano menor, entre lápices y dibujos y la experiencia de su primer amor en una colonia de vacaciones parroquial.

En un tono diferente aparece publicada en España, El invierno del dibujante, del consagrado dibujante Paco Roca. Esta novela cuenta cuando en 1957, un grupo de cinco reconocidos dibujantes deciden dejar la editorial Bruguera y fundar su propia revista, llamada Tío Vivo, con el fin de mantener el derecho de sus propias creaciones, ya que hasta entonces la historieta no era considerada un arte sino un oficio, y los creadores debían renunciar a los originales y a los derechos de autor. En un estilo de dibujo impactante, Roca retrata la Barcelona de la época donde el régimen franquista siempre está presente como contraposición al espíritu libre de los dibujantes.

Vida y muerte de García Lorca es otra increíble novela gráfica donde Quique Palomo adapta la biografía escrita por el historiador Ian Gibson. Con un trazo limpio y expresivo repasan la historia del escritor español, haciendo hincapié en su asesinato en 1936 durante la Guerra Civil. Los autores relatan el odio hacia la fama que por entonces tenía el poeta y a su condición sexual.

 

Saltando la barrera del cómic

En una época donde la imagen ha tomado un lugar protagónico en la comunicación, es lógico pensar que la historieta o la novela gráfica comience a ocupar un espacio diferente en el ámbito editorial y comunicacional. Ejemplos como los mencionados anteriormente, nos muestran cómo el cómic ha dejado de ser solo relatos juveniles de ficción contados en viñetas, para sumar una nueva voz dentro de las diferentes temáticas y géneros.

Así fue como en 1992 Art Spiegelman recibió el Premio Pulitzer por Maus, historia de un sobreviviente, mientras que en 2010 Joe Sacco fue premiado por la Fundación Fertel por su Notas al pie de Gaza. Así mismo, en diversos países  se han creado portales de noticias en viñetas e incluso comenzaron a coexistir las duplas de cronistas y dibujantes.

Esto es lo que está sucediendo en el ámbito editorial con la crónica gráfica o el non fiction cómic y sirve para entender que hay diferentes formas de abordar una historia, incluso periodística para saltar así la barrera del cómic y comenzar a leer sin culpa una historia en cuadritos.

 

 

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