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Cien claves para escribir bien según los que escriben bien

 

Compilamos los consejos más destacados de escritores de la talla de García Márquez, Hemingway, Horacio Quiroga, Bolaño, Kurt Vonnegut, Cortázar, Onetti, Julio Ramón Rybeiro, Augusto Monterroso y Simone de Beauvoir para reunirlos en cien puntos y conocer sus tácticas. Una lectura apasionante.

 

 

 

HORACIO QUIROGA

1. Creer en un maestro (Poe, Maupassant, Kipling, Chejov) como en Dios mismo.
2. Creer que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo.
3. Resistir cuanto se pueda la imitación, pero imitar si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia
4. Tener fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Amar a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.
5. No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.
6. Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: «Desde el río soplaba el viento frío», no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.
7. No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
8. Tomar a los personajes de la mano y llevarlos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Esto es una verdad absoluta, aunque no lo sea.
9. No escribas bajo el imperio de la emoción. Dejarla morir, y evocarla luego. Si sos capaz de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino
10. No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.

 

ROBERTO BOLAÑO

11. Nunca abordes los cuentos de uno en uno. Honestamente, uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte.
12. Lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, o de cinco en cinco. Si te ves con energía suficiente, hay que hacerlo de nueve en nueve o de quince en quince.
13. Cuidado: la tentación de escribirlos de dos en dos es tan peligrosa como dedicarse a escribirlos de uno en uno, pero lleva en su interior el mismo juego sucio y pegajoso de los espejos amantes.
14. Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y a Umbral.
15. Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura.
16. Un cuentista debe ser valiente. Es triste reconocerlo, pero es así.
17. Los cuentistas suelen jactarse de haber leído a Petrus Borel. De hecho, es notorio que muchos cuentistas intentan imitar a Petrus Borel. Gran error: ¡deberían imitar a Petrus Borel en el vestir! ¡Pero la verdad es que de Petrus Borel apenas sabe nada! ¡Ni de Gautier, ni de Nerval!
18. Bueno: lleguemos a un acuerdo. Lean a Petrus Borel, vístanse como Petrus Borel, pero lean también a Jules Renard y a Marcel Schwob, sobre todo lean a Marcel Schwob y de éste pasen a Alfonso Reyes y de ahí a Borges.
19. La verdad es que con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra.
20. Piensen en el punto número nueve. Uno debe pensar en el nueve. De ser posible: de rodillas.
21. Libros y autores altamente recomendables: De lo sublime, del Seudo Longino; los sonetos del desdichado y valiente Philip Sidney, cuya biografía escribió Lord Brooke; La antología de Spoon River, de Edgar Lee Masters; Suicidios ejemplares, de Enrique Vila-Matas.
22. Lean estos libros y lean también a Chéjov y a Raymond Carver, uno de los dos es el mejor cuentista que ha dado este siglo.

 

 

 


KURT VONNEGUT

23. Utilizar el tiempo de un completo desconocido de forma que él o ella no sienta que lo está malgastando.
24. Dale al lector al menos un personaje con el que él o ella se pueda identificar.
25. Todos los personajes deben querer algo, aunque sea un vaso de agua.
26. Cada frase debe hacer una de estas dos cosas: revelar un personaje o hacer que la acción avance.
27. Empezar tan cerca del final como te sea posible.
28. Sé sádico. No importa cuán dulces e inocentes sean tus protagonistas, haz que les pasen cosas horribles (para que el lector compruebe de qué madera están hechos).
29. Escribir para contentar únicamente a una persona. Si se abre la ventana para hacerle el amor al mundo, o lo mismo para hablarle, tu historia se enfermará de neumonía.
30. Dale a tus lectores toda la información posible lo más rápido posible. Para mantener el suspense, al diablo con el suspense. Los lectores deben tener una idea general de lo que está pasando, cómo y porqué, de modo que puedan acabar la historia ellos mismos; las cucarachas pueden comerse las últimas páginas.

 

 

 

 

 


JULIO CORTÁZAR

31. No existen leyes para escribir un cuento, a lo sumo puntos de vista.
32. El cuento es una síntesis centrada en lo significativo de una historia.
33. La novela gana siempre por puntos, mientras que el cuento debe ganar por knock-out.
34. En el cuento no existen personajes ni temas buenos o malos, existen buenos o malos tratamientos.
35. Un buen cuento nace de la significación, intensidad y tensión con que es escrito; del buen manejo de estos tres aspectos.
36. El cuento es una forma cerrada, un mundo propio, una esfericidad.
37. El cuento debe tener vida más allá de su creador.
38. El narrador de un cuento no debe dejar a los personajes al margen de la narración.
39. Lo fantástico en el cuento se crea con la alteración momentánea de lo normal, no con el uso excesivo de lo fantástico.
40. Para escribir buenos cuentos es necesario el oficio del escritor.

 

 

 

 


JULIO RAMÓN RIBEYRO

41. El cuento debe contar una historia. No hay cuento sin historia. El cuento se ha hecho para que el lector pueda a su vez contarlo.
42. La historia del cuento puede ser real o inventada. Si es real debe parecer inventada, y si es inventada, real.
43. El cuento debe ser de preferencia breve, de modo que pueda leerse de un tirón.
44. La historia contada por el cuento debe entretener, conmover, intrigar o sorprender, si todo ello junto, mejor. Si no logra ninguno de estos efectos, no sirve como cuento.
45. El estilo del cuento debe ser directo, sencillo, sin aspavientos ni digresiones. Dejemos eso para la poesía o la novela.
46. El cuento debe solo mostrar, no enseñar. De otro modo sería una moraleja.
47. El cuento admite todas las técnicas: diálogo, monólogo, narración pura y simple, epístola, collage de textos ajenos, etc., siempre y cuando la historia no se diluya y pueda el lector reducirla a su expresión oral.
48. El cuento debe partir de situaciones en las que el o los personajes viven un conflicto que los obliga a tomar una decisión que pone en juego su destino.
49. En el cuento no debe haber tiempos muertos ni sobrar nada. Cada palabra es absolutamente imprescindible.
50. El cuento debe conducir necesaria, inexorablemente a un solo desenlace, por sorpresivo que sea. Si el lector no acepta el desenlace es que el cuento ha fallado.

 

 


JUAN CARLOS ONETTI
51. No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.
52. No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste solo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.
53. No traten de complicar al lector, ni buscar o reclamar su ayuda.
54. No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.
55. No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
56. No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.
57. No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.
58. No olviden la frase, justamente famosa: dos más dos son cuatro; pero ¿y si fueran cinco?
59. No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.
60. Mientan siempre.
61. No olviden que Hemingway escribió: «Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer».

 

 


ERNEST HEMINGWAY

62. Cuando un escritor escribe una novela, debería crear a gente viva; personas, no personajes.
63. Escribir frases breves. Comenzar siempre con una oración corta. Utilizar una lengua vigorosa. Ser positivo, no negativo.
64. A veces, cuando me resulta difícil escribir, leo mis propios libros para levantarme el ánimo, y después recuerdo que siempre me resultó difícil y a veces casi imposible escribirlos.
65. Las personas de una novela, no los personajes construidos con habilidad, deben ser proyectadas desde la experiencia asimilada del escritor, desde su conocimiento, desde su cabeza, desde su corazón y desde todo lo suyo.
66. Quería escribir como pintaba Cezanne. Cezanne empezaba con todos los trucos. Después destruía todo y empezaba de verdad.
67. Evitar el uso de adjetivos, especialmente los extravagantes como «espléndido, grande, magnífico, suntuoso».
68. Por el amor de Cristo, hay que escribir y no te preocupes por lo que los muchachos dirán, ni de si será una pieza magistral o qué.
69. Seriedad absoluta en lo que se escribe, es una de las dos necesidades categóricas. La otra, por desgracia, es el talento.
70. Mi tentación siempre es escribir demasiado. Lo mantengo bajo control para no tener que cortar paja y reescribir. Los individuos que piensan que son genios porque nunca han aprendido a decir no a una máquina de escribir, son un fenómeno común.
71. Un escritor, si sirve para algo, no describe. Inventa o construye a partir del conocimiento personal o impersonal.
72. El don más esencial para un buen escritor es un detector de mierda interno, a prueba de choques. Es el radar del escritor y todos los grandes lo han tenido.
73. Un escritor de nuestro tiempo tiene que escribir lo que no ha sido escrito antes o superar a los escritores muertos en lo que hicieron. La única manera en que puede decir cómo va, es compitiendo con los hombres muertos… Pero la lectura de todos los buenos escritores podría desanimarlo. Entonces debe ser desanimado.
74. Para escribir me retrotraigo a la antigua desolación del cuarto de hotel en el que empecé a escribir. Decile a todo el mundo que vivís en un hotel y hospedate en otro. Cuando te localicen, mudate al campo. Cuando te localicen en el campo, mudate a otra parte. Trabajar todo el día hasta que estés tan agotado que todo el ejercicio que puedas enfrentar sea leer los diarios. Entonces comé, jugá tenis, nadá, o realizá alguna labor que te atonte solo para mantener tu intestino en movimiento, y al día siguiente volver a escribir.
75. Evitar lo monumental. Rehuir de lo épico. El individuo que puede pintar cuadros enormes muy buenos, puede pintar cuadros pequeños muy buenos.

 

 

 


AUGUSTO MONTERROSO

76. Cuando tengas algo que decir, hay que decirlo; cuando no, también. Escribir siempre.
77. No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos –como hacen tantos– para tus antepasados. Hacerlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.
78. En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: «En literatura no hay nada escrito».
79. Lo que puedas decir con cien palabras decilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; jamás escribas nada con cincuenta palabras.
80. Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercitate de día y de noche.
81. Aprovechá todas las desventajas, como el insomnio, la prisión o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evitar pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bioy.
82. No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procurarse un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.
83. Formate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.
84. Creer en uno, pero no tanto; dudar de uno, pero no tanto. Cuando sientas duda, creé; cuando creas, dudá. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.
85. Tratá de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procurá que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.
86. No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como uno, que carecemos de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.
87. Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.

 

 

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
88. Una cosa es una historia larga, y otra, una historia alargada.
89. Un escritor puede escribir lo que le de la gana siempre que sea capaz de hacerlo creer.
90. No creo en el mito romántico de que el escritor debe pasar hambre, debe estar jodido, para producir.
91. Se escribe mejor habiendo comido bien y con una máquina eléctrica.
92. El final de un reportaje hay que escribirlo cuando vas por la mitad.
93. Hay que empezar con la voluntad de que aquello que escribimos va a ser lo mejor que se ha escrito nunca, porque luego siempre queda algo de esa voluntad.
94. Cuando uno se aburre escribiendo el lector se aburre leyendo.
95. No debemos obligar al lector a leer una frase de nuevo.
96. El autor recuerda más cómo termina un artículo que cómo empieza.
97. Es más fácil atrapar un conejo que un lector.
98. El deber revolucionario de un escritor es escribir bien.
99. Durante mucho tiempo me aterró la página en blanco. La veía y vomitaba. Pero un día leí lo mejor que se escribió sobre ese síndrome. Su autor fue Hemingway. Dice que hay que empezar, y escribir, y escribir, hasta que de pronto uno siente que las cosas salen solas, como si alguien te las dictara al oído, o como si el que las escribe fuera otro. Tiene razón: es un momento sublime.

 

 

 


SIMONE DE BEAUVOIR

100. Escribir es un oficio que se aprende escribiendo.

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