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Una historia del conurbano Pedro Saborido

En Una historia del conurbano de Pedro Saborido (Planeta) confirma que cada vez que se propone contar un universo determinado lo hace con un brillo y genio sin igual. Lo había hecho con Una historia del fútbol y también con Una historia del peronismo. Esta vez, las historias de las invasiones inglesas, las dimensiones paralelas, las apariciones de Vírgenes que conceden deseos desopilantes y otras criaturas con la misma garantía de lo hipnótico, como un adorable astronauta ruso, construyen una obra inolvidable. El guionista de Peter Capusotto y sus videos –y de tantos otros ciclos recordados– además de hacer reír con fiereza y de contar historias magistrales, también despliega una mirada lúcida, mordaz y encantadora. El conurbano y todos sus componentes, entonces, quedan retratados con una cruza de arte y sociología como el que captura, en medio de tanto desparpajo, un mundo que parece no tener explicación pero que la tiene: sólo hay que saber buscarla.

 

 

 

 

POR PEDRO SABORIDO

 

 

Después de ser hijo,
lo primero que logré fue ser de mi barrio.
Paul McCartney

 

La duda al pretender conocernos será siempre la misma: no
saber si somos lo que creemos que somos o si somos lo que
los demás ven. Es decir que también somos ese suspenso
entre las dos posibilidades.

 

 

 

 

EN EL SÚPER
Dani y Gaby son primos y recién pasaron los treinta años. Los dos nacieron en la misma localidad del conurbano. Dani y su esposa viajaron al extranjero, por eso hace un tiempo que no se ven. Un día Dani le manda un video a Gaby.

ESCENA 1
Video por wasap que el primo Dani le manda al primo Gaby.
(Se ve al primo Dani dándole una clase al dueño de un supermercado chino).
—A ver… Decí conmigo… Poshooo.
—Pochoooo.
—No, es posssshhhhho.
—Posssho…
—Muy bien. Entonces, si es «posho», no digas «Chudin» decí…
—Shudín…
—¡Claro! Todo junto ahora.
—Landina-Shudín.
—Lavandina…
—¡Landina Shudín!
—Muy bien, después la seguimos. Ahora me llevo las dos birras.
—¡Eh! ¡No! Telita cuilme no. No seña, nonvase no.
—¡¡Excelente!! ¡Stellita y Quilmes sin seña y sin envase no! ¡Muy bien! Casi te cago, ¿eh? Con el verso de enseñarte Ayudín casi te emboco. ¡Muy bien! Ustedes son superiores.
—Telita cuilme nooo… Ja, ja…
Se abrazan y ríen. Festejan y se divierten.

ESCENA 2
Dani, el que aparecía en el video, llama por wasap a su primo Gaby.
—Hola, Gaby. ¿Viste el video que te mandé recién?
—Sí. Buenísimo. Le estás enseñando castellano a un chino. Muy bueno.
—Le enseño castellano y a no dejarse embocar con los envases también. No es poco.
—Muy buen laburo. No sabía que volviste de China.
—Estoy en China.
—Pero ese video es de acá.
—No. Es en China. En Lun Huang, a 70 kilómetros de Shangái.
—Pero si en la góndola se ven cosas argentinas. Y también se ve que enfrente está «La Genovesa», la
fábrica de pastas. Eso es Lacarra y Camino General Belgrano.
—No. Es acá en China, en Lun Huang.
—¡Eso es Gerli!
—Parece Gerli, pero no es Gerli. Es China. Es que estoy en un Simulador de Conurbano.
—No entiendo.
—Un Simulador de Conurbano. Es una ciudad con réplicas de pedazos del Conurbano. Esta en la que estoy yo se llama «Dìyījǐngjièxiàn» (第一警戒线), que quiere decir «Primer cordón sur Uno». Es una ciudad hecha igual, con pedazos de Gerli, Sarandí, Avellaneda centro con la cancha de Independiente y de Racing a diez cuadras… Hay otro simulador cerca que tiene partes de Lanús, Remedios de Escalada, Banfield.
—Increíble…
—Sí. Y hay como veinte simuladores más. Hay de
Almirante Brown, Quilmes, Berazategui con un pedazo de autopista, José C. Paz, Vicente López, con una
parte cheta, Tigre con el puerto y un pedazo del delta, Hurlingham (ese tiene Universidad). Y también hay
réplicas de San Martín, Villa Lynch, con judíos y todo.
—¿Y qué viene a ser? ¿Un decorado?
—No, es todo de verdad… Hagamos una videollamada y te muestro.

ESCENA 3
Dani y Gaby hacen la videollamada.
(Dani apunta con su cámara a la subida de un puente).
—¿Ves, Gaby? Ahí está la réplica del Puente Gerli.
—Está buenísima. Pero al lado está el casino de Mar del Plata y los lobos marinos.
—Bueno, sí… Y un pedazo de la Bristol. Es Gerli con mar. Laburan al palo y a veces se les mezclan los planos con otros cachos de la Argentina. El simulador de La Matanza tiene las cataratas del Iguazú pegadas a la rotonda de San Justo. Son detalles de terminación.
—Es increíble. ¿Y cómo fue que ustedes fueron a parar ahí?
—Esperá que te paso con Mariana… Mariana, contale.
—Hola, Mariana.
—¡¡Hooooola, Gaby!! ¿Cómo va?
—Acá todo igual por ahora. Pero contame de ustedes.
—Bárbaro los dos, che… Te cuento. La cosa fue así: un día le digo a Dani que vaya a buscar una cerveza al chino, porque venía mi viejo. Y antes de que saliera, le pregunto: «¿Llevás envase?». «No», me dice.
—Ahá. ¿Y?
—Y este se va sin envase y encima el boludo se olvida la plata. Pero resulta que se lo parla bien parlado al tipo y… ¡Pin! ¡Le saca la cerveza fiada y sin envase!
—¡Nooo! ¡Qué capo!
—¿Viste? Este, dando lástima, es un campeón. Te parla un poco y te saca lo que quiere. Cuestión que al rato tocan el timbre. Era la señora del súper. Sin reclamar y con mucho respeto me dice «Quiero que su marido y usted vayan a trabajar a China. Su marido
convenció a Lee de darle fiado y sin envase. Nadie logró eso nunca. Una hazaña. Él tiene que ir a enseñar y entrenar a otros chinos a resistirse a los encantos argentinos».
—¡Genial! Y se fueron nomás.
—Y sí, nos vinimos. Gente muy atenta. Nos hicieron una réplica de nuestra casa de allá. Réplica exacta.
—Pero, ¿igual igual?
—Sí. Living, comedor, las macetas, los sifones abajo de la pileta del patio, todo. Hasta la loza de lo que iba a ser el segundo piso sin terminar. Que acá ya la estamos terminando.
—¿Y laburan los dos?
—Sí. Yo entreno para «Cómo atender al repartidor de Coca Cola», «Jubilados que se quejan por precios» y unas cuantas cosas más. Y él hace más «Envase con seña», «Fiado no» y «Rudimentos del lenguaje». Acá todos los argentinos enseñamos. Ellos quieren aprender y aprender. Son muy capos.
—Che… ¿y cuándo no laburan?
—Disfrutamos del barrio. Te paso con Dani que te muestre adonde estoy entrando. Te vas a caer de culo. Mirá bien a ver si lo reconocés.
Ella se va y le deja el teléfono a Dani, que ahora apunta con la cámara a Mariana, que está a unos veinte metros, despidiéndose con la mano antes de entrar a un club de barrio.
—Che, Dani, es la réplica de CIDECO. Tremendo laburo.
—Sí. Hicieron todos los clubes de barrio. Este es idéntico. El buffet está muy logrado. Tiene el metegol igual que allá, sin el wing izquierdo de los azules.
—¿Y «Amor y Lucha»?
—«Amor y lucha» y «Reconquista». Hicieron todos los clubes. Quieren que sintamos como si estuviéramos en la Argentina.
—¿Y se sienten igual?
—Mejor. Por eso trabajamos bien. Ellos quieren ver cómo somos y que les enseñemos a estar entre nosotros. Esa es la clave.
—O sea que practican con ustedes cómo van a laburar acá.
—Claro. O sea, laburamos y entrenamos con lo obvio, con la base del capitalismo. Es muy claro: uno se lleva una lavandina y el otro se lleva la plata. ¿Querés la Stellita o la Quilmes? Seña o envase. Y la plata. Primero eso, que es pura actitud. Aprenden cómo se vive
el comercio en el conurbano. Después viene el lenguaje y la cultura. Y entonces la máquina de su eficiencia se acelera. Todo está pensado.
—Che, un detalle… En el súper donde entrenan, ¿hay también un carnicero argentino? Y la señora de la verdulería, ¿es boliviana?
—Obvio. ¿Vos sabías que «wawa» en aymara y quechua es «bebé» y en chino también? Hay cosas que son milenarias y no las sabemos. Sabiduría de siglos. Para mí, se conocen de antes. Así que bolivianos hay. Ahora… vos fijate bien allá. Cada vez tienen más empleados argentinos…
—Bueno. McDonald también tiene empleados argentinos.
—Sí. Pero a los yanquis no los ves en los locales. Ellos no van. Los chinos van y te conocen personalmente. Pensá bien: el que mejor juega no es el que juega de local. Es el que más conoce al otro. Y estando al lado tuyo, viviendo con vos, te conocen más. ¿Entendés?
(Silencio).

 

ESCENA 4
Conclusión
—Mirá, Gaby, vos no decís «voy al yanqui» cuando vas a McDonald.
—Es verdad.

—Tampoco «voy al francés» si vas a Carrefour. Pero no decís «Voy al súper» cuando vas al chino. Decís «Voy al chino». Y el señor chino, dueño del súper, sabe eso. Es más, siente eso. Sabe y siente que «vas al chino». Y el chino es él.
—O sea «voy al chino» es «voy a él».
—Exacto, «vas a él». Yo creo que todos estamos yendo «al chino». Ellos no están yendo al conurbano. Todo el conurbano y el resto del mundo están yendo a China. Son admirables. Se meten en países donde los miran con prejuicio y no entienden el idioma ni nada.
Son jugados y saben lo que hacen. ¿Entendés?
—Creo que sí.
—Mirá la foto del cartel que te mandé. Hay uno así en la entrada de cada simulador. Leé lo que dice: el conurbano es la adolescencia de una ciudad. todo allí ha sido y está por ser. incluso la ley. y es donde viven los que empujan. de los conurbanos cuelgan los países y el mundo. porque es en los conurbanos donde el fuego siempre puede empezar.
—¡Uh, a la pelota!
—¿Viste, Gaby? No se entiende muy bien qué quiere decir. Pero se entiende.

ANÁLISIS Y REFLEXIÓN
Quien haya leído lo anterior seguro tendrá sus propias conclusiones al respecto. Pero puede tomar algo de lo siguiente, si así lo desea.
CLARISA DONOVAN GARNIK, CIENTÍFICA ARGENTINA CONVOCADA PARA EL PROYECTO DE LOS SIMULADORES DE CONURBANO COMENTA ESTE ASUNTO MIENTRAS ESPERA EL 373:
China sabe que hay formas distintas de aprender. Una es académica y la otra, sujeta a lo experimental. Evidentemente, los chinos combinan ambas. Quizá vieron que el conurbano no es algo predecible ni estático. Mientras las ciudades en su etapa más evolucionada suelen convertirse en «ciudades máquina» por donde se procesan las vidas de los seres humanos en forma estudiada y predecible, el conurbano es distinto. Luan Tsu, científico a cargo de uno de los simuladores, cuando empezó el proyecto dijo del
conurbano:
—Es un gordo que crece rápido y sin conducta.
Jia Tsin Poh, jefa de antropología de uno de los simuladores, agregó:
—Es un perro que a veces hace caso y a veces no.
Nunca se sabe cuándo va a ser obediente y cuándo va a rebelarse a una orden. El conurbano no es una «ciudad máquina». Es una «ciudad animal». La mejor manera de aprender será viviendo en el animal. Por eso hicieron los simuladores. La academia, la
política y las instituciones se disponen a estudiar qué es y cómo se ha formado el conurbano. Pero siempre es después de que todo ocurre. Con mucho esfuerzo, tratan de llevar al conurbano hacia un lugar mejor en el futuro. Hacen planes y más planes. Pero por
ahora esto se muestra difícil. En el conurbano, para bien y para mal, la vida por ahora va más rápido que cualquier plan.
Ahora los dejo. Ahí viene el 373.

 

 

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