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Élite: al fondo de la clase, de Abril Zamora

En Élite: al fondo de la clase (Planeta, 2019) nos encontramos con las intrigas, historias de amor y envidias que nunca veremos en pantalla. La primera novela oficial de Élite. Entrá en el universo de tu serie favorita. El éxito de Netflix hecho libro.

 

 

Paula no se lo podía creer, el camarero de La Cabaña estaba entrando por la puerta de su clase. A ver, ella sabía que la escuela San Esteban se había hecho papilla,  pero no podía imaginar que algunos de sus alumnos serían dirigidos a Las Encinas… Se sentía un poco mal, pero no podía evitar alegrarse del derrumbe ya que eso hacía que Samuel estuviera en su clase durante un curso entero…, un curso en el que Paula pensaba intentar todos sus trucos (aunque ni siquiera ella misma supiera qué trucos eran esos) para conseguir que se fijara en ella. Samuel. Era lo único que sabía de él.

Se llama Samuel, es lo único que sé de él: su nombre. Samuel. Bueno, sé dónde vive. Está mal, pero alguna vez le he seguido hasta su casa, sin ninguna intención, de verdad, pero no lo pude evitar. Cuando estás pillada hasta las trancas por un tío con el que no tienes ningún tipo de vínculo, pues te las ingenias como sea para acercarte a él, para saber cosas de él. Nosotros no tenemos ningún amigo en común, amigos en común, ninguno…, y probablemente seamos de mundos totalmente opuestos, pero yo no puedo evitar sentir esto cuando él se me acerca en La Cabaña, la hamburguesería donde trabaja, para tomarme nota.
¿Lo que más me gusta de Samuel? Pues no sé… Esa nariz respingona que tiene. La sonrisilla. Bueno, y su barbilla y sus pestañas tan negras y espesas… Vale, me gusta todo. Y lo que más, su cara de buena gente, de no haber roto nunca un plato.

Sé que carga el peso de su familia en su mochila y eso me parece muy tierno… Qué tonta. No, no soy idiota. Estoy apavada porque estoy colada, pero en realidad no soy tan boba. Lo justo. ¿Y por qué sé que estoy enamorada? Pues muy fácil. Es una reacción… como química, como animal. Mi cuerpo reacciona. Por mucho que intento controlarlo, cuando él se acerca se me seca la boca, me tiemblan las rodillas y no puedo ni mantenerle la mirada. Samuel es lo primero que pienso en cuanto me levanto por la mañana, y cuando me voy a dormir… ¡Lo mismo! Es que no me puedo dormir si no pienso en él un rato, un ratito aunque sea. No, guarrerías no, no siempre. Pienso de todo. Cosas normales. Le imagino en una noria, en un parque de atracciones o acurrucado en mi sofá mientras se queda frito, porque es un currante, mientras vemos alguna serie de Netflix. Le imagino un domingo por la mañana en pantalones de chándal y sin camiseta…, y riendo, siempre riendo.

Creo que la vida de Samuel no es fácil, pero aun así siempre sonríe y eso es bonito. Vale, sí, y se parece a Harry Potter y yo siempre he sido fan, pero eso prefiero no decirlo mucho por ahí. Sobre todo porque en Las
Encinas la gente aprovecha la mínima para saltarte al cuello, para ridiculizarte. Supongo que es la lucha normal en la carrera hacia el éxito: cuantos más cuellos pises más alto llegas.

La gente piensa que, como todos somos niños bien, somos educados o como mínimo bienquedas, pero no, nada de eso… Yo soy una chica maja, mona, sí, no soy creída, pero, chico, yo na chica maja, mona, sí, no soy creída, pero, chico, yo  qué sé, siempre he sido resultona… Tengo el pelo largo y rubio y tengo el tipo que tenía mi abuela cuando era joven. Ella fue  actriz de cine, ¿sabes? Y entonces, ¿por qué no soy popular?
Pues muy fácil, por algo relacionado con la sangre. No, no he matado a nadie, que yo sepa. Pero en tercero de la ESO tuve mi primer periodo y me llegó como un torrente de vergüenza roja en medio de una clase de matemáticas. Intenté levantarme e ir al baño, pero fue inútil. En ese momento odié que los uniformes de
las chicas fueran con falda; si hubiera llevado unos pantalones en condiciones, lo habría disimulado mejor. Pues eso, que todos se rieron de mí… Vale, puede que mi reacción fuera exagerada, pero es que las chicas de mi clase menstruaban desde hacía tiempo y yo no.

Una vez leí que las chicas que tienen un padre de mala calidad menstrúan antes para hacerse fuertes antes, para hacerse mujeres antes, pero mi padre es un señor bonachón que me ha protegido siempre… Igual por eso tardé tanto en tener mi primera regla. A partir de ahí la gente empezó a llamarme Carrie, por lo de la sangre y tal. Un cuadro.

Y esto ¿a qué venía? Ah, sí: el porqué de mi no-popularidad, pero, a ver, a mí eso nunca me ha afectado y es infinitamente mejor. Si fuera una chica muy popular no me podría acercar a Samuel, y el anonimato me da
confianza. No me juego nada, no me expongo a nada…

De lo que Paula no se había percatado era de que, nada más cruzar la puerta de la clase, Samuel ya le había echado el ojo a Marina, la hermana de Guzmán. ¿Y por qué? Pues a saber. Tal vez porque Marina disparó su sonrisa primero o porque Paula estaba sentada demasiado al fondo y la melena rizada de la otra tapó la visión del camarero.

 

 

 

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