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Cuaderno de Mánchester

Cuaderno de Mánchester – De cómo y con quién Pep Guardiola conquistó Inglaterra, de Luis Martín y Pol Ballús (Malpaso) es una crónica de la estancia de Pep Guardiola en Mánchester como entrenador del City. Es un libro en el que las voces son las de los jugadores, los compañeros, su familia y el mismo protagonista. También la voz de la ciudad. Un libro personal, de crónica, de fútbol. Cuaderno de Mánchester es el perfil de alguien que revolucionó el deporte más seguido en la humanidad, visto por sí mismo y por el mundo. Del detalle a lo general y de lo general al detalle, Luís Martín modifica la distancia y el objetivo de la cámara narrativa para que en cada ocasión tengamos la fotografía más nítida de quién y cómo es realmente Pep Guardiola, y su vida en Manchester.

 

 

La tarde de los cien puntos

So throw those curtains wide!
One day like this a year’d see me right!

Elbow, «One Day Like This»

 

Ese día, a las tres de la tarde, el City salió al campo de Southampton vestido de gris para jugarse los últimos tres puntos de la temporada. Ya era campeón de Liga, pero aun así afrontaba varios retos. Los Saints, con Mark Hugues en el banquillo, estaban virtualmente salvados del descenso: solo se iban a la mierda si perdían por una diferencia de nueve goles.
No encajaron un tanto hasta el minuto 93, cuando Kevin De Bruyne dio su vigesimoprimera asistencia de la temporada (llegó a 16 en la Liga, más que nadie) y Gabriel Jesus controló el pase largo con la izquierda para superar la salida del portero levantando suavemente la pelota con el interior del pie derecho. Gol del 33, que poco antes había salido al campo sustituyendo a Delph.
Gabriel Jesus salió corriendo en busca de los hinchas del City desplazados hasta el Saint Mary’s, se quitó la camiseta y se entregó a sus abrazos para desesperación de los stewards que pilló en medio y de un fotógrafo que quedó atrapado en el tumulto. Porque detrás del brasileño aparecieron Brahim y Foden (que habían salido al campo básicamente para que pudieran sumar el quinto partido en la competición y la Football Association -fa— les otorgara la medalla que los reconocía como campeones de la Premier), Sterling, Stones, Sane, Walker (en un sprint majestuoso desde el banquillo), De Bruyne, Fernandinho, Delph, y Zinchenko. Ederson y Kompany llegaron los últimos y se tiraron como desalmados sobre la piña humana.
«Si algo tiene este equipo es la forma de celebrar los goles, un detalle que muestra cómo vive el vestuario, lo unidos que están los jugadores», dijo un día Manel Estiarte.
Josep Guardiola se abrazó a su amigo, el que fuera mejor waterpolista del mundo, con la misma pasión con que celebró el gol con Rodolf Borrell, uno de sus colaboradores. Domènec Torrent, Brian Kidd, Mikel Arteta y Lorenzo Buenaventura recibieron el cariño de Pep antes de que los jugadores volvieran al centro del campo, el Southampton pusiera la pelota en juego y se terminara el partido.
«Estoy muy feliz por el gol, pero no es lo más importante. Me tocó a mí, pero el premio es para el equipo. ¿Podemos compararlo con el gol del Kun? No, imposible. Él marcó en el Etihad, yo aquí, y su gol nos dio un título, el mío nos ha dado otras cosas. Es diferente», dijo Gabriel Jesus.
El gol del brasileño le dio al Manchester City todo lo que buscaba desde que el 15 de abril consiguió el título de campeón: a cinco partidos para el final del campeonato, era el equipo que lo ganaba de la manera más temprana junto con el United de Ferguson (temporada 2000-2001).
Los hechos eran elocuentes. Esa tarde, el equipo de Guardiola consiguió ser el primero en obtener 100 puntos en la historia de la Premier League (50 en casa y 50 a domicilio, algo insólito) y alcanzaba el título con la mayor diferencia de puntos (18) jamás obtenida con respecto al segundo clasificado, el Manchester United. Además sumaba 15 triunfos lejos de su estadio (superando al Chelsea de la temporada 2004-2005), 18 victorias consecutivas y 106 goles (2,8 por partido), tres más que los marcados por el Chelsea de Ancelotti durante la temporada 2009-2010. Había ganado 31 partidos (uno más que el Chelsea de Conte solo un año antes), registraba la mayor diferencia de goles nunca vista (+79 por los +71 del Chelsea en 2009-2010) y era el equipo con mayor porcentaje de posesión de la historia (71 %) y el que más pases había dado (28.242). O sea, el Manchester City reventaba todas las marcas.
No es extraño, pues, que Pep batiera otro récord: durante esa inolvidable temporada se convirtió en el entrenador más veces designado como el mejor del mes de forma consecutiva (cuatro premios entre septiembre y diciembre).
Pero esta historia empezó mucho antes.

 

El día en que nació Pep

So if you’ve come in off the street
And you’re beginning to feel the heat
Well listen buster
You’d better to start to move your feet

Madness, «One Step Beyond»

Ocurrió en Santpedor, comarca del Bages, al norte de Manresa, en Cataluña. Josep Guardiola, el tercer hijo de Maria Dolors y Valentí, pesó cuatro kilos al nacer (un peso más que respetable). No era un bebé muy guapo, pero salió listo. Sería futbolista y con el tiempo le pondrían su nombre al campo de fútbol del pueblo. La yaya Maria vio una marca en la lengua del chiquillo y dijo: «Este niño tiene un don». No se equivocó.
A Francesca, su hermana mayor, todo el mundo le dijo aquel día: «Ya no eres la pubilla». Las mujeres catalanas perdían los derechos de herencia cuando nacía el primer varón. Años después, Francesca le hizo a Pep una carta astral basada en el calendario chino, en la que escribió:
Nació bajo el signo del perro y el elemento metal. Es una persona fiable, sólida en sus principios y leal a sus amigos. Siempre intenta configurar su propia vida. No le preocupan los trastornos externos a su esfera privada, pero todo lo relacionado con su entorno debe estar en orden. Es un perfeccionista exageradamente meticuloso, disfruta discutiendo los detalles, analizando cualquier aspecto del asunto en cuestión. Necesita mantener su territorio bajo control, lo que implica una apreciable cantidad de modestia y algo de distancia.
El perro es consciente de sus posibilidades, prefiere atenerse a lo que domina y no se deja tentar por conquistas excesivamente ambiciosas. La capacidad para controlar su reino constituye, sin embargo, un gran activo, una extraordinaria fuerza impulsora que favorece sus proyectos. Uno puede llegar muy lejos cuando
se limita a hacer bien las cosas en el campo que conoce a fondo.
En la astrología china se consideran cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal y agua. Esta persona tiene una profunda afinidad con el metal. Ese elemento corresponde al planeta Venus, el color blanco y el número 9. Es individualista y animoso, rara vez elude las dificultades. Solo se le puede aconsejar que sea más flexible y diplomático, menos intransigente. Las adversidades suelen estimularlo y la gente admira su determinación. Insiste en sus ideas, descarta las opiniones ajenas y lleva sus empresas al éxito incluso cuando eso significa avanzar solo.
Sus decisiones son tan firmes, sus planteamientos tan rotundos, que esa intransigencia puede ocasionar algunos reveses. Por ello debería cultivar la tolerancia que naturalmente le falta; solo de ese modo podrá alcanzar una vida social e íntima armoniosa.
Sus rasgos principales son su poder de persuasión y una fe que mueve montañas, que supera los obstáculos más resistentes, pero muchas batallas se avecinan.

El 18 de enero de 1971, en Londres, se rompieron las negociaciones entre el gobierno y los empleados de correos, lo que derivó en una huelga de siete semanas. La crisis del petróleo asomaba por el horizonte: «La industria no rectifica y parece inevitable un conflicto con los países petroleros». Estalló dos años después provocando una enorme crisis económica. El Times se hizo eco de la «gran preocupación» que embargaba a los socios del Oxford and Cambridge Club y del Fly Fishers Club, que compartían sede, por los rumores de una fusión con el United Service Club. Ignoramos el motivo de esa inquietud, pero todo indica que era considerable. Ese día, una carta de Robert Shackleton, un señor de Oxford, defendía el proyecto de construir un túnel bajo el Canal de la Mancha. En la misma sección, David Chesterton, de Brentford, protestaba contra la sinrazón de que George Best fuera sancionado con dos semanas de empleo y sueldo por llegar tarde a los entrenamientos, como si eso fuera un delito. Además se preguntaba por qué no se sancionaba a un diputado que había llegado tarde a un debate parlamentario o a un ejecutivo que se había acostado tarde la noche previa a una importante reunión. «Ambos casos son bien conocidos», añadía.
Aquel día continuaba la huelga de los trabajadores en los astilleros de Gdansk (Polonia) y U Thant, secretario general de las Naciones Unidas dimitió. Lamentablemente, 35 personas fallecieron al estrellarse un avión búlgaro cuando aterrizaba en Zúrich rodeado por la niebla, y otras siete murieron, también en esa ciudad, en un accidente de tren. Un día aciago en Suiza.
Mientras Pep mamaba en la casa de los Guardiola, el navegante John Ridgway regresó a Londres desde Brasil afirmando que había sido el primero en recorrer el Amazonas desde el nacimiento hasta la desembocadura (no se lo creyó nadie, por cierto). También en Londres, y con mucha solemnidad, se anunciaban cambios en las pistas de tenis: «Wimbledon empleará un tanteo de desempate», decía el Times.
Esa noche, sir Graham Rowlandson y su señora ofrecieron una cena en el número 18 de Grosvenor Square, Londres, en honor del alto comisionado de las Islas Mauricio. Entre los presentes estaban el embajador de Nepal y señora, el alcalde de West-minster y la alcaldesa consorte, el marqués y la marquesa de Bristol, el vizconde y la vizcondesa Massereene y sir William Armstrong acompañado por su esposa. Casi nada.
En los periódicos se podía leer: «Iniciativa para librarse de una computadora». El Consejo del Distrito de Horley quería quitarse de encima un ordenador de 20.000 libras instalado durante 18 meses en sus oficinas de Surrey con el fin de gestionar las nóminas, los alquileres, los impuestos, etcétera. Sencillamente se estropeaba con demasiada frecuencia. Sobre las deficiencias de la impresora no hay información.
Peor lo estaba pasando el reverendo Tom Ellell, de 60 años, vicario de la Iglesia de San Agustín en Huncoat (cerca de Accring-ton, Lancashire), que la víspera anunció a su congregación una triste noticia generada por su esposa: Marjorie, ya entrada en la cuarentena, lo había abandonado por Harold Shepherd, conserje de banco de 30 años. Estaba enamoradísima. Suponemos que la buena mujer nunca había pisado el Blue Gold Club, situado en las instalaciones del equipo de fútbol de regional King’s Lynn Norfolk, donde cinco bailarinas hacían striptease ante 150 clientes. Y seguramente no conocía a Frank McManus, diputado independiente en el Parlamento de Westminster por la circunscripción norirlandesa de Fermanagh y South Tyrone, que ingresó en prisión tras una condena a seis meses de cárcel por participar en una marcha ilegal en defensa de los derechos civiles.
Todo eso pasó mientras las hermanas mayores de Pep celebraban la llegada del nuevo hermanito.
El día en que nació Pep también lo hicieron Binyavanga Wainaina, escritor keniata, y Christian Fittipaldi, piloto de Fórmula 1 y sobrino del mítico Emerson. Ese día habían nacido Rubén Darío (1867), poeta nicaragüense; Cary Grant (1904), actor estadounidense de origen británico (guapo donde los hubiera o hubiese); Joseph Bonanno (1905), gánster italoamericano; Philippe Starck (1949), diseñador, interiorista y arquitecto francés; Iván Zamorano (1967), futbolista chileno, y Walter H. Thompson (1890), guardaespaldas de Winston Churchill.
Solo algunos tendrían la oportunidad de saber que en la temporada 2017-2018 el Manchester City, con Pep Guardiola al frente, batió todos los récords de la Premier League.
Ya lo dijo la abuela Maria: aquel niño tenía un don.

 

 

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