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“La música es un prisma, es una forma de ver el mundo”

 

“La música es una forma de entender la historia, la sociedad, el lenguaje, la economía, es mucho más importante de lo que parece”, dirá Leandro Donozo en un momento de la entrevista. El editor responsable de Gourmet Musical celebra los catorce años de existencia y repasamos algo de su historia y lo más importante: el papel de la música en la sociedad.

 

 

 

POR GISELLE HIDALGO  

 

Estación Libro entrevistó a Leandro Donozo, editor y fundador de Gourmet Musical, la editorial que desde hace catorce años publica libros de música. Gourmet Musical es una de las pocas editoriales en el mundo dedicadas exclusivamente a libros sobre música. Leandro Donozo, su creador y editor, fue periodista, académico, profesor e investigador antes de fundar la editorial que pretende hacer un aporte de peso y calidad a una actividad tan vital como poco reconocida: hablar de música.

Donoso no pierde el entusiasmo cuando habla de los próximos lanzamientos, de su archivo de revistas, de las ideas para nuevos libros o los catorce años que la editorial cumplió en febrero. Nos recibe con un manojo de novedades que van desde preguntas como Por qué escuchamos a Led Zeppelin (Luis Sagasti), un recorrido por las visitas al país de una de las bandas punk más importantes del género en Ramones en Argentina (Gerardo Barberán Aquino) o Una historia de la música colonial hispanoamericana (Leonardo Waisman), entre otros títulos. “Esta editorial es un milagro, es un error del sistema”, atina a decir como primera reflexión que funciona como eje conductor de la charla.

 

 

“La idea de hacer una editorial solamente sobre libros de música ya era inverosímil. Yo empecé la editorial con un relevamiento de todo lo que había sobre música argentina, de todos los géneros, el Diccionario bibliográfico de la música argentina, un libro mío que nadie me publicaba y por eso empecé la editorial. Ahí vi que siempre se publicaron libros de música pero no había editoriales exclusivamente dedicadas a la música. Y después me di cuenta que no hay tantas editoriales solamente dedicadas a libros de música en otros países. Ya eso era una locura, y además, terminó dándose que fuera una editorial sobre libros de música diversa en términos de género, tengo libros de rock, de tango, de jazz, de folklore, música clásica, y libros que no fueran condescendientes, libros que aportaran algo nuevo, algo que no estuviera en los libros anteriores que ya existían”.

 

¿Libros no condescendientes es no publicar la biografía de un artista hecha para fans?

Exacto. Antes los libros de música eran merchandising. Eran cosas para adolescentes o para estudiosos o para divulgación, una palabra que a mí me parece horrible. Yo quiero hacer libros de música para gente que puede leer un ensayo de ciencias sociales o humanidades, puede leer una novela, puede leer a Joyce o a Soriano. Para un tipo que escucha música y le interesa pensar eso. No para fans que quieren saber más de sus ídolos. Eso circula de otras maneras, hoy ya no tiene sentido hacer un libro en el que te viene un poster. Quiero hacer libros para pensar sobre la música. Una biografía es parte de eso pero una biografía se puede escribir de muchas maneras con muchos objetivos y de muchas formas, es algo que no tarda menos de dos años en hacerse. Los libros que quiero sacar son lo que aporten algo porque trabajan con fuentes primarias, o tienen ideas nuevas o acceden a fuentes de información que antes no eran conocidas, o porque plantean enfoques nuevos y no son libros fáciles.  Por ejemplo, uno de los libros que más vendimos es sobre la alegoría en la obra de Charly García (Charly en el país de las alegorías de Mara Favoretto) que no son las anécdotas de Charly, no son sus letras, es algo central en su obra y está escrito para que lo lea un público general, no es un libro para académicos, pero el tema no deja de tener su vuelta.

 

¿Es un cruce atractivo y a la vez difícil de lograr un libro con cierto rigor académico (investigación, fuentes primarias, etc.) y al mismo tiempo que pueda llegar a un público que permita el sostenimiento de la editorial?

Me llevó mucho tiempo, por eso en catorce años saqué cincuenta y pico de libros y otras editoriales en ese lapso sacan el triple. Estos son libros que tardan mucho tiempo en hacerse, hay mucho trabajo con los autores. Para mí el corazón de la editorial es el trabajo mío de editor con los autores, de creación. Todo lo otro lo hago porque hay que hacerlo. Un libro del Gourmet no tarda menos de un año o dos. Son tiempos largos porque son libros pensados para que duren toda la vida.

 

Empezaste porque querías publicar tu libro y no había una editorial. Así decidiste volverte editor.

Fueron dos razones muy asociadas. Una, tenía el libro que nadie me publicaba y ese trabajo era una especie de estudio de mercado imposible: yo sabía exactamente sobre qué temas había libros, sobre cuáles no,, qué estaba agotado, qué era obsoleto. Trabajaba en la facultad para la asociación de musicología como periodista, conocía a un montón de gente que estaba trabajando en temas interesantes y que no tenía forma de leer. La única forma era una nota periodística o el paper del congreso o el artículo en una revista académica o algún libro ocasional muy periodístico pero sin notas al pie, sin bibliografía, nada; o los libros súper académicos que eran ilegibles y no llegaban a ningún lado. Entonces la idea era sacar mi libro y empezar una editorial con los autores. Después fui encontrando en la edición el cruce de muchas cosas que me interesaban, que venía haciendo en paralelo y me permitía hacerlas de una manera que en ningún otro lado las podía hacer. Los libros que hago son libros en los que yo soy el primer lector. En la edición encuentro la forma de canalizar intereses de investigación, me interesa más editar que escribir. Cuando trabajás de periodista o en la academia, estás obligado a escribir todo el tiempo. Mi trabajo intelectual está focalizado a la edición que es cómo agarrar los trabajos de otros y darle la mejor forma posible y hacer que la mayor cantidad de gente posible lo pueda leer. Eso me resulta fascinante, incluso temas que yo quería trabajar y me aparecen en forma de proyecto de otros. La edición tiene varias facetas, fue encontrar un mundo que combinaba lo mejor de muchas cosas con una faceta económica mucho más sana que la de la academia y que el periodismo.

 

¿Por eso es “gourmet”, por ese trabajo de selección?

La historia viene de antes, tenía un sitio web que se llamaba Gourmet Musical que era una base de datos muy elaborada sobre música latinoamericana de todos los géneros, donde combinaba la información con la que venía trabajando y la distribución. Esto fue año 96, 97, cuando recién empezaba internet. Había producción independiente, discos que no tenían distribución. Como era muy inquieto y trabajaba de periodista, tenía acceso a esas cosas. Entonces era juntar en un sitio web la cuestión informativa y documental con la distribución de esos discos. Había cosas de rock, de punk, de música clásica… y Gourmet Musical era una expresión que tenía varias ventajas. Por un lado, no focalizar el sitio a un género determinado y tampoco relacionar la música latinoamericana con el folklore porque había música electroacústica, rock, folklore, tango… Un tipo que es un gourmet es un tipo que no le da lo mismo comer cualquier cosa, quiere saber de dónde viene esto, cómo se cocina, los ingredientes… Esto es lo mismo: gente que le gusta escuchar música y quiere saber el año del disco, esa base era súper detallada, muy desarrollada. Que no se limita por las cuestiones de géneros y que tiene menos prejuicios, que va a buscar. Y la otra ventaja es que es una frase que se entiende en cualquier idioma. La diferencia entre lo académico y lo no académico, entre la investigación y la divulgación, la detesto. Pienso que a lo sumo hay cosas más o menos específicas. Todos los libros del Gourmet Musical son libros que se pueden leer en un aula o cuando te vas de vacaciones. Por supuesto, el libro sobre Cemento le interesa a más gente que el de ópera rusa, pero esencialmente es cuestión de intereses. Algunos son más sencillos de leer por el estilo de los autores, los temas; puede haber un libro más teórico y otro más de anécdotas, pero intento hacer un libro que tenga las dos lecturas: la de entretenimiento, conocimiento, de primera lectura y que después sean herramientas para el periodista, para el investigador. Y de hecho, pasa. La mayoría de los libros que me llegan citan libros anteriores que hemos sacado. Por eso los libros están llenos de notas, bibliografía, índice onomástico, discografías detalladas, hay mucho puesto en la información, para aportar a escribir cosas en el futuro.

 

¿Cómo ayuda la música a la vida para querer hacer libros que aporten algo sobre música?

¡Ah! Para mí la música es un prisma, es una forma de ver el mundo. Me interesa proponer cómo la música no solamente importa a los melómanos o a los músicos, sino que a través de la música se pueden ver cosas que son más difíciles de ver de otra manera. Por ejemplo, uno de los libros más importantes que sacamos se llama Música y modernidad en Buenos Aires (1920-1940) de Omar Corrado. Es un libro que muestra cómo estudiar las décadas del 20 y del 30 que en Argentina fue observado desde todo punto de vista y en ninguno de esos libros aparece la música. Fue un período clave en lo artístico, cultural, político, económico, las vanguardias. El autor toma varios momentos de ese tiempo como postales, «las polémicas musicales en las revistas de los grupos de Florida y de Boedo». Estaban todo el tiempo discutiendo de música. «La relación del Grupo Sur con la música». Todo lo que pasó a nivel político con la visita de Stravinsky en el ‘36, las cuestiones políticas que sucedieron con los homenajes por el centenario de Beethoven en el ‘27. La relación entre música y política. Son  artículos obligan a leer todo el resto de la bibliografía sobre la década del 20 porque están pasando un montón de cosas ahí que cuando no ves la música no las entendés. Entonces, la música tiene una importancia más allá de saber el nombre de la banda que te gusta o una anécdota de las estrellas de rock. La música es una forma de entender la historia, la sociedad, el lenguaje, la economía. es mucho más importante de lo que parece. Estás escuchando música todo el tiempo, incluso la gente que dice que no sabe de música tiene muy claro qué le gusta, qué no, qué le parece música, qué no, qué es bueno o malo, es algo totalmente transversal en la sociedad. No hay nadie que no escuche música, para pasar un día sin escuchar música te tenés que quedar en tu casa, encerrado con tapones, porque te entra de la calle, de la televisión, la radio, es omnipresente. Hay muchas problemáticas que se pueden ver en la música mucho mejor que en otros campos más abstractos.

 

— ¿Te parece que encontraste un espacio para hablar de música desde un lugar que fue ignorado históricamente para algo tan omnipresente?

Puede ser. El lugar social que se le da al discurso sobre música es en su forma más banal o simple: el juicio. El pianista tocó bien, el disco es bueno, le doy 5 estrellas, le doy 8… Hay un problema: la complejidad del hablar y pensar sobre música. Siempre el lugar de autoridad para hablar de música estuvo en el músico, en el artista, asumiendo que porque vos sabés tocar o sabés componer música, sabés hablar sobre música o has pensado sobre música o peor aún, conocés la historia de la música lo cual es totalmente falso. Por supuesto que la voz de los autores y los intérpretes es interesantísima y siempre la tomamos en cuenta, pero que seas un gran guitarrista no implica que te hayas entrenado en pensar tu oficio, cómo se hizo esa guitarra, de dónde viene. Hay poco lugar para personas que se dediquen a hablar de la música de una manera más profesional. Los libros de autobiografías están hechos desde el punto de vista comercial y está bien. Por supuesto que son interesantes y me fascina leerlas pero es una parte un poco limitada de todas las cosas que se pueden hacer con la música. Y están hechas poco rigurosamente, lo que alguien se acuerda sobre su vida siempre es limitado, azaroso y cuestionable. Cuando uno hace una biografía estás forzado a tener varias voces y eso es lo rico.

 

¿Cuáles son las expectativas, los sueños, deseos y proyecciones para el futuro de Gourmet Musical?

La expectativa es seguir sacando libros, llegar a más lugares con ellos, tenemos al distribuidora que armamos el año pasado con los chicos de Godot, Carbono, que es fundamental para poder llegar mejor a las librerías, estamos muy bien en todo el país. Tenemos una buena distribución en Uruguay con Escaramuza y ahora en Chile con Big Sur. Espero llegar a más países y afirmar la situación económica y organizativa de la editorial y después en profundizar la problemática de los libros de música. No me importa que tarde tres o cuatro años en venderse un libro. Estoy haciendo libros para que duren. Yo no saldo los libros. Juego a largo plazo y a mantener el catálogo lo más vivo posible, reeditando. Hace tres años que estamos sacando siete libros por año más alguna reedición. Cada libro que hago es un doctorado, son horas de sentarme a charlar con el experto en un tema. Es un privilegio. Y con cada libro se ven diferentes formas de pensar la música. Cada libro va mejorando la perspectiva de cómo hacer el próximo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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