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La historia íntima del Racing Campeón

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Y ahora que somos felices (Planeta) de Alejandro Wall es un éxito de ventas. Probablemente por su perfil más intimista como cuenta el autor en esta entrevista para Estación Libro, por lo despojado del rigor periodístico, por lo carnal. Sanzano logra un diálogo con Wall que se vuelve fraternal, como la intención del libro.

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POR MARTÍN SANZANO

 

“Las historias personales tienen que servirnos para contar una gran historia. Hay que lograr que a través de lo que me pasó a mí o a vos se pueda contar un todo”, dice el periodista Alejandro Wall, autor de Ahora que somos felices, una historia íntima del Racing campeón (Planeta), uno de los libros más vendidos de los últimos meses. En pleno fervor por la obtención de la Superliga 2018/19, los hinchas de “La Academia” por fin se sacaron de encima la tensión de las últimas fechas y se volcaron a la lectura de un libro urgente y visceral que toca las fibras más íntimas del fanatismo futbolero y apunta a la identificación a través del relato íntimo de su autor.     

Alejandro Wall nació hace 40 años en Caseros y es, ante todo, hincha de Racing. Pero no es uno cualquiera. Entre otros libros, escribió Corbatta, el wing (Aguilar), la biografía sobre uno de los grandes ídolos racinguistas del siglo XX, Orestes Omar Corbatta, y también ¡Academia, carajo! (Sudamericana), una crónica social y política sobre el campeonato que el club de Avellaneda conquistó en 2001, en plena crisis del país, cortando así una sequía de 35 años sin conseguir un título a nivel nacional. Por eso, y por su trabajo de todos los días en la radio y la gráfica, Wall es una de las plumas  más autorizadas para registrar, contar y pensar a Racing.

 

La deconstrucción del hincha

Ahora que somos felices se convirtió en el souvenir del festejo racinguista. En la frutilla de un postre muy dulce, tanto que para el autor significó un quiebre en la forma de ver y sentir al club de sus amores. El título del libro juega con una frase de Esperando a Godot, de Samuel Beckett (“¿Y qué hacemos ahora que estamos contentos?”), y habla de la idea de deconstruir al hincha. Una palabra de época que adquiere su propio sentido en la cosmovisión futbolera.     

“Me acuerdo que para los hinchas de Racing salir campeón en 2001 fue un antes y un después. Antes no éramos campeones. Nunca, jamás, pero ahora sí. Entonces, ¿qué teníamos que hacer? ¿Cómo seguía esto? Los hinchas estuvimos ligados muchos años a las fatalidades futbolísticas, a la desazón, a esperar todo el tiempo que algo nos salga mal. Se había hecho muy fuerte la idea irónica de ‘la suerte de Racing’. Pero hoy empieza a significar otra cosa. Hay un estado de felicidad en el que se puede incluir a la derrota también”, dice Wall.

El libro se para justo en la frontera de la visión del pasado y la del futuro, que para fortuna de los hinchas de Racing, tiene cada vez más correlato en el presente. Para ahondar en esta dicotomía, el punto clave de su tesis, el autor elige como contrapunto a sus hijos -Camilo y Santiago, de doce y siete años-, que ya festejaron más campeonatos que los que había festejado el propio Wall en su infancia. “Hay una reflexión en el libro acerca de cómo se construye la felicidad, en buena medida en contraposición con lo que tenés detrás –dice el autor-. A mis hijos les tengo que explicar por qué disfruto tanto de este momento, les tengo que contar qué es lo que había pasado antes para destacar lo que nos pasa ahora. A alguien de mi generación no le tengo que explicar nada pero para mis hijos esto es parte de lo que es Racing. A nosotros nos costaba hasta tener un ídolo”.

 

Postales privadas

Wall se propone contar la historia íntima del Racing campeón desde el corazón del club, destacando el trabajo subterráneo que la institución hace día a día para conseguir buenos resultados futbolísticos, pero también desde el interior de sus emociones. A través de su experiencia personal y sin temor a abrir las puertas de su vida privada. 

“Este libro me puso en otra circunstancia –dice, mientras busca en su mente las palabras justas-. Si bien hay un periodista muy joven que colaboró conmigo, Matías Petrone, y que me ayudó a reconstruir todo lo que pasó en este campeonato, entendí que en las partes más íntimas, más personales, tenía que contarlo de un modo tal que se entienda el choque generacional. Y lo tenía a mano al choque, eran mis hijos y yo”. 

Cada escena del libro es una postal privada con la que Wall retrata, de alguna manera, la historia de todos los hinchas de Racing que este año pudieron gritar campeón. Su separación de la madre de Camilo y Santiago, las charlas de tribuna con sus amigos de toda la vida, los abrazos eternos de celebración en la victoria ante Independiente, el club vecino y clásico rival.

“Escribir te genera la sensación de que no hay otra cosa del otro lado, vos escribís –explica Wall-. Esta es una crónica más personal, muy distinta a los laburos que hice anteriormente, aunque también es cierto que siempre le metí una cuota personal. Es algo que me dijo hace muchos años Julio Villanueva Chang (director de la revista Etiqueta Negra): ‘Cuando vos contás una historia en algún momento te preguntás por qué querés contar esa historia’. A este libro le quité el registro periodístico, no lo escribí como periodista”.   

 

Los lectores y las redes sociales

La búsqueda de identificación con los lectores dio en el blanco y la respuesta llegó de inmediato a través de las redes sociales. El autor dice que el hincha de Racing es “intenso”, de esos que se compran la camiseta nueva ni bien sale a la venta y que extrañan al equipo en épocas de receso. Sin embargo, la respuesta que tuvo Ahora que somos felices sobrepasó sus expectativas. 

“El uso de las redes te permite una mayor interacción con el lector. Algunos me comentan correcciones súper respetuosas pero otros me hablan de cómo se sintieron identificados con el libro. Me cuentan historias personales muy fuertes, en algunos casos me emocionaron hasta las lágrimas –asegura Wall-. Una chica me escribió para contarme que su novio está en un neuropsiquiátrico. Un chico me contó que a su papá le diagnosticaron cáncer y que ahora atraviesan Racing con todo eso. Otros me hablan del dolor de no haber tenido a su papá durante este campeonato, o me mandan fotos de sus hijos diciendo que es el primer libro que van a leer en su vida. En general escribo sobre fútbol, en donde siempre está metida en el medio la pasión, pero poder conmover es lo mejor que le puede pasar a un libro”. 

Y ahora que somos felices, ¿qué?

“Hay que seguir construyendo un club que nos genere orgullo”, remarca el autor y lo dice como si fuera una máxima, un norte al que debe apuntar Racing para siempre. “No es sólo ganar títulos”, aclara. Es que para él, la deconstrucción como hinchas va mucho más allá de lo que ocurre en el campo de juego o en las vitrinas del club. 

“Como futbolero, lo que más quiero es ganar la Copa Libertadores en 2020. Pero básicamente quiero tener un club que me enorgullezca –insiste Wall-. Me genera orgullo que el referente del equipo masculino (Lisandro López) se junte en una misma conferencia de prensa con la referente del equipo de mujeres (Florencia Romero). Me genera orgullo que un grupo de socios reconstruyan la historia de Racing con murales, o que otro grupo de socios e historiadores trabajen semana a semana para que el club pueda tener una historia con datos sólidos y precisos. Me genera orgullo el sentido de pertenencia de los que están y de los que no están. Que un ídolo como Diego Milito trabaje en el club. Quiero tener un club al que podamos seguir disfrutando desde lo futbolístico y desde lo institucional. Mejorar, crecer, ese es el ‘¿y ahora qué?’. Seguir poniendo ladrillo a ladrillo eso que haga de Racing un club cada vez más grande”.  

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