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#DestinoEncuesta: los libros más leídos por los que leen

Como cada año, en ESTACIÓN LIBRO consultamos con quienes trabajan libro en mano qué lectura han disfrutado este año. Además de quienes escriben, también lo hicimos con quienes los editan, corrigen, distribuyen, promocionan y los aman. Porque de eso se trata, del amor a la lectura. La única condición que pedimos fue que pensaran en libros que hayan sido editados en el transcurso del año o fines del pasado. La mejor lista que puedan leer, la de los que saben. ¿Los más votados? Poeta chileno de Alejandro Zambra (Anagrama) fue por lejos el preferido de muchos, Nuestra parte de noche de la premiada Mariana Enriquez (Anagrama), editado a fines de 2019, al igual que Las Malas de Camisa Sosa Villada (Tusquets) y por último,  La verdad increíble de Tove Jannson (Cía. Naviera Ilimitada) fueron los elegidos por grandes lectores.

 

 

 

 

 

 

 

 

Beatriz Sarlo

El desafortunado, de Ariel Magnus (Seix Barral)

La época de las pasiones tristes, de Francois Dubet (Siglo XXI)

Era tan oscuro el monte, de Natalia Rodríguez Simón (Mardulce)

 

 

Mariana Enriquez

Las voladoras, de Mónica Ojeda (Páginas de Espuma)

Somos luces abismales, de Carolina Sanín (Literatura Random House)

Las Malas, de Camila Sosa Villalba (Tusquets)

Son tres escritoras que intentan algo distinto.

 

 

Julián López

Libro fundamental del año: La vida de las plantas, de Emanuele Coccia (Miño y Dávila)

Libro amado del año: Sobre lo anterior, Pascal Quignard (Cuenco de plata)

Libro hermoso del año: Últimos veraneantes de febrero, Sonia Scarabelli (Bajo la luna)

 

 

Malena Rey

Poeta chileno, de Alejandro Zambra (Anagrama)

A lo lejos, de Hernán Díaz (Impedimenta)

K-punk. Volumen 2, Escritos sobre música y política, de Mark Fisher (Caja Negra)

 

 

Osvaldo Baigorria

Zazie en el Metro, de Raymond Queneau, traducido por Ariel Dilon (Godot)

Amado Señor, de Pablo Katchadjian (Blatt & Ríos)

Libros chiquitos, de Tamara Kamenszain (Ampersand)

 

 

Valeria Tentoni

Después de El libro del verano, esperé con mucho deseo el segundo libro de Tove Jannson que publicó Cía. Naviera Ilimitada, La verdad increíble, con traducción de Christian Kupchik. En su contratapa lo celebra Ursula k. Le Guin, otra autora que visité bastante este 2020, y de ella (y David Naimon) es el segundo libro de este año que podría mencionar entre los que disfruté mucho: Conversaciones sobre la escritura, entrevistas publicadas por Alpha Decay. Extraordinaria clase magistral, no solo de literatura sino también de periodismo especializado.

 

 

Leila Guerriero

Nuestra parte de noche, de Mariana Enriquez (Anagrama)

Poeta chileno, de Alejandro Zambra (Anagrama)

El sermón del fuego, de Jamie Quatro (Libros del Asteroide)

Lo viral, Jordi Carrión (Galaxia Gutenberg)

Confesión, de Martín Kohan (Anagrama)

 

 

Hinde Pomeraniec

Para mí, Poeta chileno es uno de los grandes libros del año. Por los temas que trata, por el modo en que los aborda, por la riqueza en los matices de la construcción de los personajes. Es una novela que te hace pensar en las paternidades, los modelos de familia, pero también en la política chilena y en ese mundo aparte que integran los poetas de Chile. Me reí a carcajadas y lloré a pura emoción, me encantó.

Me gustaron muchísimo las dos novelas de Tove Jansson que publicó Cia Naviera. Son El libro del verano y La verdad increíble, ambas traducidas por Cristian Kupchik. Me ayudaron a descubrir una autora e ilustradora que nunca había leído y sobre todo pude disfrutar de un estilo luminoso de la cultura nórdica, a través de relatos que funcionan como fábulas.

Me capturó El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, de Tatiana Tibuleac (Impedimenta). Hay un tono en esa novela que cuenta en detalle el vínculo caótico, complejo y contradictorio entre un hijo y su madre y las formas del amor y el odio en esa relación que me resultó muy atractivo. Aunque creo que la novela tiene una vuelta de tuerca de más en el argumento, encontré en ella mucha belleza y momentos muy conmovedores.

Una novela que me partió la cabeza este año aunque se publicó el año pasado es Quemar el cielo, de Mariana Dimópulos (Adriana Hidalgo). Cuando parecía que ya no había más formas de escritura para los 70, llegó Mariana y lo consiguió. La novela consigue leerse como un thriller al tiempo que funciona como documento de los años duros de la guerrilla. Tiene una lengua propia sobre un tema que es la memoria colectiva. Me encantó esa novela.

Por último, me gustó muchísimo El último Falcon sobre la tierra (Baltasara), la novela de Juan Ignacio Pisano que ganó el premio Filba Medifé. Una novela que me sorprendió desde todos los ángulos: tema, tratamiento, formato. Me interesó el modo en que entreteje un futuro posible con un pasado cuyas consecuencias estamos viviendo hoy. La construcción de los personajes y de ese clima yermo y apocalíptico a la vez me parece fabulosa.

 

 

Gonzalo Heredia

La hija única, de Guadalupe Nettel (Anagrama)

Bitna bajo el cielo, de Seúl de Le Clèzio (Lumen)

Escribir no es importante, de Vicente Luy (Caballo Negro)

 

 

Pablo Maurette

Forms of Poetic Attention, de Lucy Alford (Columbia University Press)

Voi non sapete che non ho paura, de Ludovica Ripa di Meana (Garzanti)

Contra la cinefilia, de Vicente Monroy (Clave Intelectual)

 

 

 Raquel San Martín

¿Quién te crees que eres? de Alice Munro ( Lumen)

Podria llevar cierto tiempo de Clara Muschietti (Caleta Olivia)

Persecución, de Joyce Carol Oates (Fiordo)

Uno más que es reedición 2020: La rosa en el viento, de Sara Gallardo (Fiordo)

 

 

Hernan Ronsino

Los Llanos, de Federico Falco (Anagrama)

Lugones, de César Aira (Blatt & Ríos)

La lógica del daño, de Luz Vitolo (Odelio)

El puente de las brujas, de Juan Fernández Marauda (EME)

Tierra suelta, de Melina Cavalieri (Malisia)

 

 

Alejandro Galliano

X-Risk. How Humanity Discovered Its Own Extinction, de Thomas Moynihan (Urbanomic)

Fragmentar el futuro, Yuk Hui (Caja Negra)

El agua electrizada, de C.E. Feiling (La parte maldita). Es una reedición pero reeditar a Feiling es un acto de creación tan importante como haber escrito un libro.

 

 

Eugenia Almeida

Tierra fresca de su tumba, de Giovanna Rivero (Marciana)

No es un río, de Selva Almada (Literatura Random House)

Novisimos, de Juana Bignozzi (Adriana Hidalgo)

Leyenda Negra, de Osvaldo Aguirre (Tusquets)

 

 

Maxi Papandrea

No se me ocurre mejor recomendación para terminar este año denso y funesto que Poeta chileno, de Alejandro Zambra, una carta de amor a Chile, a su poesía y a sus poetas escrita por un narrador en estado de gracia.

Con Molloy y Malone muere, Ediciones Godot completó este año la reedición de la célebre trilogía de Samuel Beckett, excelentemente traducidas las tres por Matías Battistón (El innombrable apareció en 2016). Beckett es Beckett, no hace falta decir mucho. Que lo haya hecho una editorial independiente argentina me parece un acontecimiento que me llena de admiración.

 

 

Jorge Consiglio

La verdad increíble, de Tove Jansson (Cía. Naviera Ilimitada). Me encantó el diseño de personajes y la tensión que hay durante todo el texto basada en la relación entre las dos protagonistas. Además, es para destacar la excelente traducción del sueco (el sonido que logra es maravilloso) de Christian Kupchik.

La vida de Chéjov, de Irene Némirovsky (Mil Botellas). Un texto desconocido en español de esta autora. Es una biografía exhaustiva y minuciosa. Incluye cartas y testimonios que permiten diagramar un perfil poliédrico del autor ruso.

Por qué escuchamos a David Bowie, de Juan Rapacioli (Gourmet Musical). Lo que deslumbra en este libro es el tramado especulativo que plantea Rapacioli en torno a la figura de Bowie. Sus argumentaciones son, en todos los casos, reveladoras: inauguran una mirada.

 

 

Julieta Venegas

Esto no es un río, de Selva Almada (Literatura Random House): Creo que Selva logra un ideal de mínimo de lenguaje, imágenes hermosas, y una historia con tensión, me hizo pensar en una autora rulfiana, por la presencia que tiene el paisaje en su historia, y me gusta mucho el trazo mínimo en personajes que de inmediato muestran personalidad y complejidad. ¡Me encantó!

En la tierra somos fugazmente grandiosos, de Ocean Vuong (Anagrama): Una belleza de historia. Una combinación de memoria, poesía. Es una historia triste, pero que te deja con una sensación hermosa sobre el amor, la juventud, el descubrimiento sexual, la memoria. Muy hermosa.

Generación Dakou, de Yan Jun (Dobra Robota). Un libro de artículos de un músico experimental y escritor, que me fascinó por descubrirme un mundo desconocido sobre lo que se hace en China. Tanto la generación de gente que escuchaba música de materiales descartados, como sobre un ambiente de música experimental, el sonido, el arte y el comercio, una maravilla de principio a fin.

 

Leonora Djament

Libros chiquitos de Tamara Kamenszain (Ampersand)

 

 

Rafael Toriz

Entre la abundancia de títulos notables, destaco tres instantes luminosos: la reedición a cargo de Interzona de ese extraño poema en prosa llamado Mar Paraguayo de Wilson Bueno, que le dio carta de nacimiento al portuñol, creando a su vez un territorio nómada e inestable entre Brasil, Argentina y Paraguay que electriza la sintaxis con los licenciosos ecos del guaraní. Obra irrepetible que cabalga entre la poesía y la prosa en sendero sembrado de prosodias, profusiones y parodias. Un libro que tiene todas las señas de ser en realidad un animal.

El último Bioy, editado con la belleza que los caracteriza por Leteo, que son una especie de memorias o (biografía por interpósita persona) a cargo de su enfermera, amiga y confesora, Lidia Benitez, quien con los oficios de Javier Fernández Paupy ofrecen un libro único y original, que abre nuevos caminos para la prosa de amplio espectro. Entrañable y cruel al mismo tiempo.

La publicación de la Obra completa de Juan L. Ortiz, a cargo de la Universidad Nacional de Entre Ríos y la Universidad Nacional del Litoral. Un trabajo en donde brilla con luz propia la prolijidad del esfuerzo editorial así como el esfuerzo conjunto de críticos, escritores, editores y especialistas que se refleja en el resultado. Uno de los hitos editoriales nacionales, con calidad de exportación.

Bonus track: El hombre que sabía javanés y otros relatos de Lima Barreto editado por la hermosa editorial mexicana Vanilla Planifolia.

 

 

Luciana Pekerman

El placer es feminista, de María del Mar Ramón (Paidós)

La novia de Sandro, de Camila Sosa Villada (Tusquets)

Cambiar o morir, de Noam Chomsky (El Dipló)

 

 

Walter Sosa Escudero

 

 

 

Tamara Grosso

Un ensayo: Ciudad Feminista de Leslie Kern (Godot). Cómo habitar las ciudades desde los feminismos es un tema que me interpela mucho y este libro lo aborda de una forma novedosa.

Una novela: Tundra de Abbi Andrews (Chai). Me hubiera encantado leerlo a los 15 años.

Un libro de poesía: la antología Pedir un deseo, prenderle fuego (Continente), 20 poemas de poetas mujeres muy jóvenes de 20 países latinoamericanos.

 

 

Ana Arzoumanian

En la tierra somos fugazmente grandiosos de Ocean Vuong (Anagrama) una novela poética o un poema en prosa si nos adhiriésemos a alguna clasificación. Un hallazgo, un tesoro. Un escritor luminoso por el modo de indagar en lo oscuro.

Lo que no tiene precio (Cabaret Voltaire) de la filósofa francesa Annie Le Brun. Es una pensadora que sigo, que admiro. Sus textos sobre Sade y contra el racionalismo cartesiano son imperdibles. En este texto se adelanta a los efectos de la pandemia, hablando del estado de guerra y el consecuente embrutecimiento social. Como Bataille, como Mauss, como Herzog enfatiza las bondades de la inutilidad, de la improductividad.

Migraciones de Gloria Gervitz (edición de la autora) un libro de poemas, el único libro que la autora escribe a lo largo de su vida. Un libro en espiral, un poema que condensa su intensidad vital. Diría que es un poema perfecto, si los hubiera. Un libro único, una obra magnífica

La casa de la niebla de Elena Annibali (Ediciones del Dock). Poeta cordobesa, poeta visceral, una voz que tiene el coraje de ir hasta el fondo, de bucear en los abismos. Una de nuestras voces más potentes

 

 

Carolina Salvini

Todo cuanto amé, de Siri Hustvedt (Planeta)

Inundación, de Eugenia Almeida (Documenta)

Las Malas, de Camila Sosa Villada (Tusquets)

Apegos Feroces, de Vivian Gornick (Sexto Piso)

Viviane Élisabeth Fauville, de Julia Deck (Eterna Cadencia)

Ocho, de Amy Fusselman (Chai)

 

 

Santiago Llach

Estás muy callada hoy, de Ana Navajas (Tenemos las máquinas). Es un voto endogámico, pero literatura son cartas a los amigos y la forma como Ana organiza las oraciones me emociona; como si resonara en la sintaxis la música áspera y sensitiva de su corazón.

Tiempo sin lluvia, de Cynan Jones. Esta novela galesa de hace quince años es para mí la revelación argentina de este 2020. La editorial Chai nos está haciendo leer la literatura de otra manera.

Poeta chileno, de Alejandro Zambra (Anagrama). A diferencia de Borges, el borgiano Zambra prueba que también se puede salir airoso de la extensión. Un favorito de los que disfrutamos del intimismo metaficcional.

Si se me permiten más nombres (sin jerarquía con lo anterior, porque la literatura es una red y no un ranking, una conversación y no una lista de mandamientos): Diario pinchado de Mercedes Halfon (deliciosa miniatura), Diario de la grieta de Juan Villegas (contracultural), El Infierno de Dante Alighieri traducido por Alejandro Crotto (premio a la edición más linda, de Audisea), Taj Mahal de Debora Eisenberg (otro de Chai y van), ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick (reeditado por Minotauro/Planeta), la flamante El desaparecido de Kafka (editado por Eterna Cadencia, que me hizo leer al desdichado Franz después de mucho tiempo; en mi juventud había leído esta novela inconclusa como América de Losada) y bueno, podría seguir.

 

 

Guido Cervetti

Mi padre, el pornógrafo, de Chris Offutt (Malas Tierras)

El otro lado, de Mariana Enriquez (UDP)

Tundra, de Aby Andrews (CHAI)

Una guía para el arte de perderse, de Rebecca Solnit (Fiordo)

 

 

Olivia Gallo

Anagramas, de Lorrie Moore (Eterna Cadencia): Lorrie rompe la forma tradicional de la novela; sigue balanceando la sordidez y la belleza usando el humor como banda de equilibrio.

Poco hombre – Crónicas escogidas, de Pedro Lemebel (UDP): Las había leído años antes, sueltas, de libros prestados, fotocopias de la facultad…ahora por fin las tengo todas juntas.

La teoría de la luz y la materia, de Andrew Porter (China): un cuentista excepcional que conocí este año. Nuevas formas de expresar la masculinidad.

Entrenar la lengua, de Lucille Clifton (Elefante): otra autora a la que conocí este año. Su poesía me pareció tan poderosa que hice algo que no hago nunca cuando leo libros de ese género: lo leí de un tirón.

 

 

Flor Ure

Confesión, de Martín Kohan (Anagrama)

Poeta chileno, de Alejandro Zambra (Anagrama)

Tiempo sin lluvia, de Cynan Jones (Chai)

Creo que es más que valioso los rescates de clásicos con nuevas traducciones (Caja Negra, Eterna Cadencia, Godot) o reediciones de libros inconseguibles (Tusquets, Blatt & Ríos). Eso me parece maravilloso.

 

 

Marc Caellas

Elogio del riesgo, de Anne Dufourmantelle (Volcán)

El Maestro y margarita, de Bulgakov (nueva traducción de Marta Rebon) (Navona)

Del infinito al bife, de Esteban Feune de Colombi (Caja Negra)

 

 

Ariel Pukacz

El único libro que leí publicado este año fue Generación Dakou, de Yan Jun (Dobra Robota).

No estoy seguro si cumplen la consigna, pero los que me gustaron de cualquier época fueron Un general confederado de Big Sur de Richard Brautigan (Blackie Books); H.P. Lovecraft: Contra el mundo, contra la vida de Michel Houellebecq (Siruela); Heavier than heaven, la bio de Cobain por Charles Cross (Malpaso) y La luna y la fogata de Cesare Pavese (Adriana Hidalgo)

 

 

Desirée de Fez

Nuestra parte de noche, de Mariana Enriquez (Anagrama)

Un amor, de Sara Mesa (Anagrama)

 

 

Ricardo Romero

La trilogía de Beckett con nueva traducción de Matías Battistón que sacó Godot.

La habitación sin barrer, de Sharon Olds (GOG & MAGOG)

Todos los minutos para vos, de Ignacio Molina (FalsoTrébol)

 

 

Ana Correa

Hay alguien ahí de Peter Orner (China). fue el primer libro que me sacó del letargo de la pandemia. Sentí al leer lo mismo que la primera vez que leí a John Irving y a Jonathan Franzen: me gusta demasiado como escribe, a partir de ahora leeré todo lo que publique y más. La hija única de Guadalupe Nettel (Anagrama). Nettel me parece una narradora excepcional y lo demuestra una vez más abordando una experiencia que para cualquiera sería solo un relato traumático. El final del affaire, de Graham Greene (Asteroide). Un viaje a la literatura que nos conmueve y a aquellas novelas de amor tan maravillosamente escritas.

 

Victor Malumian

Un poeta nacional, de Feiling editado por (Alto Pogo)

La telepatía nacional, Larraquy (Eterna Cadencia)

Contramarcha de María Moreno (Ampersand)

Degenerado, Ariana Harwicz (Anagrama)

El libro de los monstruos, de Wilcock (La Bestia Equilátera)

 

 

Erik Del Bufalo

Los hilos subterráneos, de Alejandro Sebastiani Verlezza (Eclepsidra)

Bajo el sol de los muertos, de Roberto Cabrera (Pre-textos)

 

 

Ana Mazzoni

Amado señor, de Pablo Katchadjian (Blatt & Ríos)

Quemar el cielo, de Mariana Dimópulos (Adriana Hidalgo)

La organización permanente, de Damián Selci (Cuarenta Ríos)

 

 

Patricio Zunini

Una verdad increíble, de Tove Jansson (Cía Naviera)

Wërra, de Federico Jeanmaire (Anagrama)

Ultra tumba, de Leo Oyola (Penguin)

Mención especial: Nuestra parte de noche, de Mariana Enriquez (Anagrama)

 

 

Natalia Zito

El Acontecimiento, de Annie Ernaux (Tusquets)

La hija única, de Guadalupe Nettel (Anagrama)

 

 

Ana Navajas

Poeta chileno, de Alejandro Zambra (Anagrama)

Mirarse de frente, de Vivian Gornick (Sexto Piso)

Mi juventud unida edición definitiva, de Mariano Blatt (Blatt & Ríos)

 

 

Julia Moret

Poeta Chileno, de Alejando Zambra (Anagrama)

 

 

Adriana Fernández

Las chicas no lloran, de Olivia Gallo (Tenemos las máquinas)

Vikinga Bonsai, de Ana Ojeda (Eterna Cadencia)

Tres luces, Claire Keegan (Eterna Cadencia)

 

 

Mercedes Güiraldes

Lugones, de César Aira (Blatt & Ríos)

Nadie vive tan cerca de nadie, de Tamara Tenenbaum (Emecé)

Verano interminable, de Claudio Zeiger (Emecé)

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, de Tatiana Tibuleac (Impedimenta)

Vamos a tocar el agua, de Luis Chaves (Seix Barral)

 

 

Guillermo Martínez

Recuerdos de juventud, de Witold Gombrowicz. (Cuenco de Plata)

Lecciones de dialéctica negativa, de Theodor Adorno (Eterna Cadencia)

Borges, Big data y yo, de Walter Sosa Escudero (Siglo XXI)

 

 

Valentina Vidal

Los llanos, de Federico Falco (Anagrama)

Desierto sonoro, de Valeria Luiselli (Knopf)

Diario pinchado, de Mercedes Halfon (Entropía)

 

 

Pablo Simonetti

Cien noches, de Luisgé Martín (Anagrama)

Cleanness, de Garth Greenwell (Farrar, Straus and Giroux)

Las Malas, de Camila Sosa Villada (Tusquets)

 Antes de que fuera octubre de Óscar Contardo (Planeta)

La perra, de Pilar Quintana (Literatura Random House)

 

 

Bárbara Pistoia

Elogio del riesgo, de Anne Dufourmantelle (Nocturna Editora)

Insomnio, de Marina Benjamin (Chai Editora)

Hija de sangre y otros relatos, de Octavia Butler (Consonni)

 

 

Inés Arteta

Las malas, de Sosa Villada (Tusquets)

Mirarse de frente, de Vivian Gornick (Sexto Piso)

Tiempo sin lluvia, Cynan Jones (Chai)

 

 

Carola Martínez

Nadador en el mar secreto, William Kotzwinkle (China)

Cuando fuiste nube, María José Ferrada y Andrés López (FCE)

La habitación sin barrer, Sharon Olds (Gog & Magog)

 

 

Francisco Bitar

Amado Señor, de Pablo Katchadjian (Blatt y Ríos),

El anacronismo interminable, de Jorge Jinkis (17 grises)

Sumisión, de Oscar Taborda (Eduner)

 

 

Ariana Harwicz

El sol, de Gustavo Ferreyra, (Dualidad)

Las voladoras, de Mónica Ojeda (Páginas de Espuma)

El colgajo, de Philippe Lançon (Anagrama)

 

 

Luis Cháves

Elástico de sombra, de Juan Cárdenas (Sexto piso)

Diario de la histeria, de Gabriela Peña Valle (Encino)

Necesito saber hoy de tu vida, de Sabrina Duque (Encino)

 

 

Paola Soto

En la tierra somos fugazmente grandiosos, de Ocean Vuong (Anagrama)

Meteoro, de Julián López (Literatura Random House)

Canto yo y la montaña baila, de Irene Solá (Anagrama)

 

 

Tomás Borovinsky

Fragmentar el Futuro, de Yuk Hui (Caja Negra)

¿Por qué el capitalismo puede soñar y nosotros no?, de Alejandro Galliano (Siglo XXI)

Foucault y el liberalismo, de Luis Diego Fernández (Galerna) 

 

 

Maru Leohnard

Nuestra parte de noche, de Mariana Enriquez (Anagrama)

No es un río, de Selva Almada (Literatura Random House)

Ultra tumba, de Leo Oyola (Literatura Random House)

 

 

Ezequiel Fernández Moore

Lamadrí, el renacido, de Hugo Lamadrid (Al Arco)

 

 

Andrea Milano

Lo mucho que te amé, de Eduardo Sacheri (Alfaguara)

La buena suerte, de Rosa Montero (Alfaguara)

Las malas, de Camila Sosa Villada (Tusquets)

El Club del Crimen de los Jueves, de Richard Osman (Planeta)

 

 

Sebastián Lidijover

Poeta chileno de Alejandro Zambra (Anagrama). Uno de esos libros en los que semanas después de haberlo leído te preguntás en qué andarán sus protagonistas (extrañándolos un poquito).

Odile de Raymond Queneau (Leteo). Primer libro de Queneau que leo, ya tengo Zazie en el metro para seguir leyéndolo.

Storytelling. Cómo contar tu historia para que el mundo quiera escucharla de Bobette Buster (Kōan). Lo estoy leyendo ahora. Lo empecé a hojear con la idea de ver solo de qué se trataba, pero cuando me di cuenta ya estaba dentro del libro.

 

 

Silvia Itkin

En camping-car, de Ivan Jablonka (Anagrama)

Las fotos, de Inés Ulanovsky (Paisanita)

Lo demás de Robin Myers (Zindo & Gafuri)

Martín Kohan por dos: Confesión, (Anagrama), y una novela de hace 20 años: Los cautivos (Sudamericana); El último Bioy, de Benítez y Fernández Paupy (Leteo)

 

 

Paula Vázquez

Diario, de Édouard Levé (Eterna Cadencia) 

Poeta chileno, de Alejandro Zambra (Anagrama)

Las fotos, de Inés Ulanovsky (Paisanita)

 

 

Marina Yuszczuk

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, de Tatiana Tibuleac (Impedimente),

Poeta chileno, de Alejandro Zambra (Anagrama)

Diario del dinero de Rosario Bléfari (Mansalva)

 

 

Laura Cukierman

Poeta chileno, de Alejandro Zambra (Anagrama)

Audazmente Tímida, de Natalia Ginzburg (Siglo XXI)

 

 

Alejandro Bellotti

Bomarzo, de Manuel Mujica Láinez (Sudamericana)

El factor humano, de Graham Greene (Edhasa)

El vino del estío, de Ray Bradbury (Minotauro)

Cinco cerditos, de Agatha Christie (Planeta)

Hacedor de estrellas, de de Olaf Stapledon (Minotauro)

 

  

Diana Fernández Irusta

Entre los libros 2020 que más disfruté hay dos en los que resuena la Guerra Civil Española y que, como siempre ocurre en estos casos, hablan de la guerra y de mucho más. Uno es Sagrada familia (Seix Barral), de Luis Frontera, bellísima evocación de la propia familia del escritor cuyo padre, militar argentino, peleó en la guerra española. Está la huella de ese padre, pero también las marcas que el amor, la violencia política y la búsqueda de sentido en un mundo básicamente cruel dejan en todos nosotros. Me encantó.

El otro es pequeñas mujeres rojas (Anagrama), de Marta Sanz, que ubica su relato en la excavación de fosas comunes de víctimas de la guerra, y a partir de allí arma una deriva exuberante, por momentos con alguna pincelada gótica, donde violencia política y violencia de género son caras de una misma moneda. Y, también versión 2020, adoré dos libros escritos por dos autoras muy distintas, en épocas y lugares diferentes.

La vida sin maquillaje (Impedimenta), de Maryse Condé, que es un relato autobiográfico increíble, en el que Condé reconstruye los años de su formación sentimental e intelectual: cuando, tras una infancia entre algodones en las Antillas francesas y un breve paso por la educación universitaria en la París de fines de los años 50, se lanza, con sus hijos a cuestas, a un periplo por el continente africano (por entonces sacudido por las revoluciones anticolonialistas), en busca de la tierra de donde salieron sus antepasados esclavos.

Y Teoría de la gravedad (Libros del Asteroide), de Leila Guerriero, una selección de las crónicas que Leila viene publicando en El País, que me encantaron por la intensidad, cierta honestidad brutal y un diálogo permanente con la voz profunda y misteriosa de la poesía.

 

 

Juan Rapacioli

Ciencias Ocultas, de Mike Wilson (Fiordo)

Teoría de la prosa, de Ricardo Piglia (Eterna Cadencia)

 

 

Cecilia Sarthe

El Gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald (Nórdica): relectura número mil, es uno de mis libros favoritos.

Crónicas Marcianas, de Ray Bradbury (Planeta)

Flesh and Blood, de Cunningham (Touchstone)

 

 

Federico Jeanmaire

Invisible, de Juan Solá (Ediciones B)

Cometierra, de Dolores Reyes (Sigilo)

Catedrales, de Claudia Piñeiro (Alfaguara)

 

 

Lala Toutonian

Lecciones de dialéctica negativa, de Theodor Adorno (Eterna Cadencia)

El otro lado, de Mariana Enriquez (UDP)

Teoría de la gravedad, de Leila Guerriero (Asteroide)

Contramarcha, de María Moreno (Ampersand)

Las voladoras, de Mónica Ojeda (Páginas de Espuma) 

 

 

Fabiana Scherer

Biblioteca Bizarra, de Eduardo Halfon (Godot). Disfruté mucho de esta especie de diario personal en el que se combinan viajes, lecturas y recuerdos bien íntimos, pero a la vez tan universales. Una ventana a miles de páginas.

La dependienta, de Sayaka Murata (Duomo). Confieso sentir cierta debilidad por los autores japoneses. Apenas tuve la novela en mis manos la devoré. Esos personajes que no encajan, que incomodan siguen llamando mi atención. Y Murata cuenta la historia de esta mujer soltera de una manera, por momentos, hasta absurda. Un relato ácido, con mucho humor para exponer cuestiones varias de la sociedad japonesa.

El acontecimiento, de Annie Ernaux (Duomo). Esta es una novela muy personal que nos interpela. La autora habla del horror del aborto clandestino, de la soledad, de la vergüenza y del desamparo que vivió cuando se lo practicó. La literatura del «yo» de Annie es atrapante, porque no se esconde en el pudor. Se expone.

 

 

Gabriela Adamo

Inundación, imperdible para todos los que respiramos libros, de la gran Almeida; el mentado pero arrollador Desierto Sonoro, de Luiselli; el juguetón e incisivo La telepatía nacional de Roque Larraquy.

 

 

Florencia Etcheves

El acontecimiento, de Annie Ernaux (Tusquets)

Casi nunca es para siempre de Vale Sampedro (Penguin Random House))

Correspondencia de Victoria Ocampo y Virginia Woolf (Rara Avis)