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Peaky Blinders o cómo romantizar la violencia

En el libro The Real Peaky Blinders: Billy Kimber, The Birmingham Gand & the Racecourse Wars of the 1920s de Carl Chinn, se cuenta la historia tras la exitosa serie. Los verdaderos Peaky Blinders no eran hermanos (ni eran tan guapos, vamos) pero sí una banda de gangsters. Aquí los criminales de sangre gitana e italiana que se impusieron a fuerza de violencia y glamour.

 

 

POR LALA TOUTONIAN

Ocurrió en Birmingham. “Si usted tiene información sobre Randal Hargrave y Walter Gudgeon, póngase en contacto con la Municipalidad de Middlesbrough”, rezaba el cartel de “Wanted”. . Ambos delincuentes integraban la pandilla Peaky Blinders, conocidos por sus robos en la ciudad inglesa de Leeds y sus alrededores en la década del veinte.

El historiador Carl Chinn  se embarcó en la creación de su libro a partir de indagar en el pasado familiar: sabía que su padre y su abuelo habían sido corredores de apuestas ilegales en Sparkbrook, un barrio marginal, y terminó descubriendo que su bisabuelo había sido un miembro de la banda. ¿El nombre? Edward Derrick y era un malviviente que además, maltrataba a su mujer, una horrible casi costumbre de esos tiempos y que compartía con sus compañeros de banda.

¿Por qué Peaky Blinders? Son distintas las versiones pero perdiéndonos entre traducciones y la leyenda que sobrevuela sobre ellos, Peaky aludiría a las gorras con visera que usaban rigurosamente todos los miembros, mientras que lo de Blinders (del verbo to blind: cegar) se le atribuye al efecto de usar esa misma gorra como arma. Las viseras escondían unas filosas hojas de afeitar y así cortaban la cara de sus oponentes, quienes quedaban cegados por la sangre derramada. Pero, según el escritor, las cuchillas de afeitar eran particularmente caras a la época por lo que él deduce que difícilmente sea cierta la teoría. Pero, si es sangriento, compramos, claro.

Según Chinn, el autor del libro y evidentemente, heredero directo de la pandilla, el líder en la ficción, Tommy Shelby, estaría inspirado en Billy Kimber, el gánster más poderoso de Inglaterra. Curiosamente, Kimber aparece en la serie como rival los hermanos Shelby, el que controla las carreras de caballos. Kimber era líder de los Birmingham Boys -conocidos también como los Brummagem Boys y contemporáneos con los Cheapside Sloggers, otros tipos de temer-, y llegaron a extender su dominio hasta Londres. Sin embargo, Shelby fue un héroe de la Primera Guerra Guerra, de la que regresó traumatizado, mientras que Kimber desertó durante la contienda, según cuenta historiador. Algunas de sus características, ha declarado Chinn al Birmingham Mail, son compartidas por ambos personajes: su inteligencia, la habilidad para pelear y un encanto magnético. Que hayan elegido al actor Cillian Murphy, entonces, para el papel de Shelby, pues no sorprende en absoluto.

Los verdaderos Peaky Blinders no estaban en absoluto a la altura de los ficticios en lo que respecta a la escala y la organización. No eran como la mafia: ni los pagos por protección, fraude, soborno, contrabando, secuestro ni asesinatos, se calificaban como sindicato del crimen organizado aunque suena un poco exagerado. La pandilla callejera era de un nivel más bajo, que generalmente se involucraba violencia básica y los delitos relacionados con la economía, a diferencia de los asuntos de planes más grandes.

Los miembros mayores de la pandilla fueron arrestados por delitos como el robo de bicicletas y la invasión de hogares, en oposición a los delitos a gran escala. Aunque en su defensa, estos son solo los delitos por los que fueron atrapados mientras los cometían.

Lúmpenes sin formación educativa formal, sí eran dueños de un estilo único al vestir, tanto que ha vuelto como moda tras el éxito de la serie. Pañuelos de sedas, botas con punta de acero, chaquetas con botones de latón (sinónimo de poder a la época), pantalones acampanados y corbatas ajustadas era el look completo de un Peaky Blinder.

 

 

La música

Cillian Murphy (Tommy Shelby en la serie) dice: “Escuchás una canción y sabés que es de Peaky Blinders”. Esa seguridad tiene, esa identidad crearon en todo este gran combo que resulta la serie británica más exitosa del momento. Porque la BBC donde pone el ojo, pone la bala, se sabe. Basada en la historia de unos criminales reales de fines del siglo XIX, estas cuatro temporadas (prometen la quinta para 2019) se pueden ver en Netflix. Los hermanos Shelby -y todo el clan familiar, en rigor- comandan toda actividad mafiosa en Birmingham, Inglaterra. Además son guapos, andan divinos montados y todos mueren (algunos literalmente) con ellos. Pero en esta columna de hoy dejaremos suspiros de lado para centrarnos en la banda de sonido. Ya vimos que desde Stranger Things, antes con Twin Peaks, podemos sumar la alemana Dark o The End of the F***ing World, la música de las series tienen tanto peso específico como el guion mismo. Y Peaky Blinders larga con Nick Cave & the Bad Seeds, desde ahí la vara medirá muy alto todo lo que devenga. Y deviene PJ Harvey, por ejemplo, que llegó a reversionarse para sumar originalidad a la serie.

Sabemos así que todo será muy dramático: Johnny Cash, White Straps, Royal Blood (¡qué bandaza, my God!). Toda gente muy fuera de la ley, podríamos agregar, como los mismos protagonistas. La cantautora inglesa Laura Marling, muy en el estilo folk alla Joni Mitchell, reversiona A Hard Rain is Gonna Fall de Bob Dylan y te deja de cama, otra vez: muy forajida, suave, potente. Porque para estar fuera de la ley no hay que hacer ruido, hay que tener poder. Ideal para la ambientación de época, justamente.

Querían más, ok: Foals, Radiohead, David Bowie con Lazarus de su última placa Blackstar, The Dead Weather, la superbanda de Jack White. O los nuevos Yak, hipnóticos, raros. También se presentan los Queen Kwong, unos americanitos de Los Angeles descubiertos por Trent Reznor y cómo no hacerle caso al Nine Inch Nails, vamos.

Por ejemplo, Iggy Pop y Jarvis Cocker (tipo: nadie, che), declarados fans de la serie, se juntaron a grabar exclusivamente para los Peaky Blinders un cover violentísimo de Red Right Hand (¡Qué canción! Y es la elegida para el comienzo de cada capítulo) del australiano más dark de todos, y también hace el mismo tema en otra versión completamente diferente la antes mencionada Marling. Es que las líneas del tema le sientan justo a Tommy Shelby: “He’s a ghost, he’s a god/He’s a man, he’s a guru” (Es un fantasma, es un dios /Es un hombre, es un gurú). Pero hay más -siempre hay más si están los Peaky Blinders-: Arctic Monkeys también hace su personalísima versión del mismo tema, más pop quizá, siempre muy dark. Canciones de amor y de odio que reflejan el espíritu mismo de los capítulos. Oscuros y hermosos.

¿Quieren más? Hay. Tom Waits, The Raconteurs, The Kills. Black Rebel Motorcycle Club. O la noruega Ane Brun (préstenle particular atención, please) y su canción All My Tears que logra crear una atmósfera sónica y profunda y rara pareciera la música que mejor sienta para relajar a estos gángsters, sanguinarios ellos, impiadosos. El gran himno de toda una generación, Do I Wanna Know, resuena de golpe como abriendo los mares y separando las partes. Arctic Monkeys no tiene que demostrarle nada a nadie a esta altura y aún así ahí están marcando un signo de los tiempos. Y stop: también hacen el tema de Nick Cave de entrada con unas vueltas de baterías que te dejan rebotando. Dan Auerbach de The Black Keys se luce como pocos y The Prowl, su canción, cae en el momento justo. Es como dice el feo de Cillian: las canciones de toda la banda de sonido le sientan perfectamente a la serie. Un poco como Badalamenti con Twin Peaks porque para terminar de delinear una personalidad, son varios los factores identitarios y la música, melómanos amigos, es fundamental.

Violentos, siniestros, sexuales. Así son los Peaky Blinders, estos hermanos Shelby que están en boca de todos en su tierra porque las situaciones más increíbles son parte de su vida cotidiana. Suena Loverman de Nick Cave, y Song for Jesse, Martha’s Dream, Quennie’s Suite, I Let Love in, The Proposition #1, Abbatoir Blues, y una remasterizada God is in the House. La versión masculina de Cave, su partenaire en Henry Lee, la talentosísima Polly Jean Harvey se despacha con C´Mon Billy, Working for the man, Catherine, el tremendo Naked Cousin en la versión de las Peel Sessions, All & Everyone, Broken Harp, A Perfect Day Elise, Man Size, sus clásicos Long Snake Moan y Down By Water covereados por ella misma.

Si siguen insatisfechos, confío, y quieren más, vean la serie quienes no lo han hecho, vuelvan a verla los que sí para saborear este regusto amargo y negro del soundtrack o al menos claven auriculares con esta lista de Spotify. Por más películas y series con música bien cuidada.

Mientras los esperamos, disfrutemos de Nick Cave y Red Right Hand, el tema que acompaña la serie.

 

Los verdaderos Peaky Blinders.

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