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Cartas de Kafka a Felice

Amor y dolor, los dos elementos de la correspondencia de Franz Kafka. Y de su vida, poco de uno y mucho del otro, quizá. Material digo de análisis psicoanalítico, sus cartas lo exponen por igual frágil y amoroso, enorme y pequeño. En ESTACIÓN LIBRO  hoy reproducimos algunas de las cartas a su prometida Felice Bauer, con quien no llegó a casarse tras el diagnóstico de tuberculosis del escritor.

 

 

 

 

 

En Cartas a Felice, Kafka (1883-1924) revela a través de sueños que se peleaban por soñarlo y deseos a flor de piel, su intención de amar y ser amado. Literaria y personalmente alejado del romanticismo, Kafka pudo de todos modos justamente soñar y desear el amor, un amor poco entendido como se traduce en la correspondencia a su amada Milena Jesenká (Cartas a Milena) pero que realmente se interpreta en Carta al padre, la crónica de una vida marcada por el mandato paternal. Dora Dymant fue la última en recibir su amor. No lograron casaron, el rabino lo desaconsejó ya que Kafka estaba siendo devorado por la enfermedad pero pudo vivir junto a ella momentos de felicidad hasta entonces desconocidos. En «Los amores de Kafka», una película de coproducción checa y argentina, la ficción recrea a un director argentino que viaja a Praga para rodar una película sobre Kafka y Milena. Aquí la película completa. A la muerte de Kafka, el 3 de junio de 1924, Milena Jesenská escribió en Viena una nota fúnebre para el diario Narodni Listy de Praga: «Tímido, retraído, suave y amable, visionario, demasiado sabio para vivir, demasiado débil para luchar, de los que se someten al vencedor y acaban por avergonzarlo». Milena morirá en el campo de concentración de Ravensbrück.

Felice Bauer (Polonia, 1887-Nueva york 1960) fue la novia y prometida a quien Franz Kafka dedica las cartas que reproducimos a continuación. Las escribió entre 1912 y 1917 y fueron publicadas originalmente en alemán en 1967 como Briefe an Felice. Franz Kafka conoció a Felice Bauer el 13 de agosto de 1912 en casa de la familia de Max Brod, el 20 de septiembre le escribió por primera vez. La editorial Schocken Books le compró estas cartas a la propia Felice Bauer en 1955, además de la mitad de las cartas de Kafka a Grete Bloch, amiga de Bauer.

En julio de 1916, Felice y Kafka toman unas pequeñas vacaciones en Marienbad, un balneario cercano a Praga, y ocupan habitaciones contiguas. Todavía faltaba un año para que contrajeran compromiso matrimonial por segunda vez pero no se concretará tras conocerse la enfermedad del escritor. Muchas cosas habían cambiado para él, incluido su temor a formar una familia. Se lo decía a Julie Wohryzek, la muchacha judía con quien se comprometió por tercera vez y a quien explicó que nada le parecía «más deseable» que el matrimonio. Kafka tenía en ese momento 36 años y fue su padre quien le sugiriera que si lo que quería era sexo podía resolverlo en un burdel. Así nace la Carta al padre, un relato sincero y doloroso como pocos en la literatura universal.

 

Bauer y Kafka

 

Carta a Felice Bauer del 17 de noviembre de 1912

«La otra noche te soñé, es la segunda vez. Un cartero me traía dos certificadas tuyas y me entregaba una en cada mano con un movimiento magníficamente preciso de los brazos que saltaban como émbolos de una máquina a vapor. Eran cartas mágicas.

Podía extraer cuantas hojas quisiera sin que los sobres jamás se vaciaran. Me encontraba a mitad de una escalera y estaba obligado, no te ofendas, a tirar sobre los escalones las hojas ya leídas si quería extraer más de los sobres.

Toda la escalera de arriba a abajo estaba cubierta de manojos de hojas y el papel elástico, ligeramente sobrepuesto, enviaba un fuerte murmullo».

 

*

Carta a Felice Bauer del 28 de marzo de 1913

«La ventana estaba abierta y en mi fantasía inconexa cada cuarto de hora yo saltaba por la ventana continuamente, luego llegaba el tren y un vagón después de otro pasaba sobre mi cuerpo tendido en los durmientes y profundizaba y ensanchaba mis dos tajos: uno en el cuello y el otro en las piernas».

 

*

 

Carta a Felice, 21 de junio de 1913

«…Pero qué me dices, Felice, acerca de una vida matrimonial en la cual, por lo menos durante algunos meses al año, el marido regresa de la oficina hacia las 2.30 o las 3, come, se acuesta y duerme hasta las 7 o las 8, cena rápidamente, pasea durante una hora, y luego comienza a escribir hasta la 1 o las 2 de la madrugada. ¿Serías capaz de aguantar todo esto? ¿No saber nada del marido salvo que está en su cuarto escribiendo? ¿Y pasar así todo el otoño y el invierno? ¿Y hacia la primavera recibir a ese hombre medio muerto junto a la puerta del escritorio, para tener que contemplar durante la primavera y el verano cómo se recupera para el otoño y el invierno? ¿Es esta una vida posible? Quizá, quizá sea posible, pero es preciso que reflexiones sobre ello hasta la última sombra de una duda».

 

*

 

Carta a Felice Bauer del 6 de agosto de 1913

«Tuve durante la noche un verdadero ataque de locura, no lograba dominar mis ideas, todo se disolvía hasta que en medio de mi máxima angustia vino en mi ayuda la figura de un sombrero negro como de comandante napoleónico, que se apoyó sobre mi conciencia y la mantuvo apretada con fuerza. Mientras tanto el corazón me latía magníficamente, luego tiré la frazada, aun cuando la ventana estuviera abierta de par en par y la noche estuviese bastante fresca».

 

*

 

 

 

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