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Yuval Noah Harari: el pensador clave para entender el mundo que habitamos

 

Referente intelectual ineludible para entender el mundo actual, Yuval Noah Harari recorre los procesos macrohistóricos con una mirada única. Sus libros De animales a dioses y Homo Deus – Breve historia del mañana llevan más de cinco millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, y han sido traducidos a más de cuarenta y cinco idiomas.
Es profesor de historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Se especializó en historia medieval e historia militar, pero tras doctorarse en Historia por la Universidad de Oxford, pasó al campo más amplio de la historia del mundo y los procesos históricos. Su libro De animales a dioses ha sido un éxito internacional que se ha traducido a treinta idiomas y ha vendido más de un millón de ejemplares.

 

 

 

De animales a dioses – Breve historia de la humanidad fue publicado originalmente en 2014 y Harari parte de un dato clave: hace 100.000 años, al menos seis especies de humanos habitaban la Tierra. Hoy solo queda una, la nuestra: Homo sapiens.

¿Cómo logró nuestra especie imponerse en la lucha por la existencia? ¿Por qué nuestros ancestros recolectores se unieron para crear ciudades y reinos? ¿Cómo llegamos a creer en dioses, en naciones o en los derechos humanos; a confiar en el dinero, en los libros o en las leyes? ¿Cómo acabamos sometidos a la burocracia, a los horarios y al consumismo? ¿Y cómo será el mundo en los milenios venideros?

Esto nos dice:

«13.500 millones Aparecen la materia y la energía. Inicio de la física. Aparecen los átomos y las moléculas. Inicio de la química. 4.500 millones Formación del planeta Tierra. 3.800 millones Aparición de los organismos. Inicio de la biología. 6 millones Última abuela común de humanos y chimpancés. 2,5 millones Evolución del género Homo en África. Primeros utensilios líticos. 2 millones Los humanos se extienden desde África a Eurasia. Evolución de las diferentes especies humanas. 500.000 Los neandertales aparecen por evolución en Europa y Oriente Próximo. 300.000 Uso cotidiano del fuego. 200.000 Aparición de Homo sapiens por evolución en África oriental. 70.000 La revolución cognitiva. Aparición de lenguaje ficticio. Inicio de la historia. Los sapiens se extienden fuera de África. 45.000 Los sapiens colonizan Australia. Extinción de la megafauna australiana. 30.000 Extinción de los neandertales. 16.000 Los sapiens colonizan América. Extinción de la megafauna americana. 13.000 Extinción de Homo floresiensis. Homo sapiens es la única especie humana superviviente. 12.000 La revolución agrícola. Domesticación de plantas y animales. Asentamientos permanentes. 5.000 Primeros reinos, escritura y dinero. Religiones politeístas. 4.250 Primer imperio: el Imperio acadio de Sargón. 2.500 Invención de la acuñación: dinero universal. El Imperio persa; un orden político universal «para beneficio de todos los humanos». Budismo en la India: una verdad universal «para liberar del sufrimiento a todos los seres». 2.000 Imperio Han en la China. Imperio romano en el Mediterráneo. Cristianismo. 1.400 Islam. 500 La revolución científica. La humanidad admite su ignorancia y empieza a adquirir un poder sin precedentes. Los europeos empiezan a conquistar América y los océanos. Todo el planeta se convierte en una única liza histórica. Auge del capitalismo. 200 La revolución industrial. Familia y comunidad son sustituidas por Estado y mercado. Extinción masiva de plantas y animales. El presente Los humanos trascienden los límites del planeta Tierra. Las armas nucleares amenazan la supervivencia de la humanidad. Los organismos son cada vez más modelados por el diseño inteligente que por la selección natural. El futuro ¿El diseño inteligente se convierte en el principio básico de la vida? ¿Homo sapiens es sustituido por superhumanos?».

 

 

Homo deus fue publicado dos años después del suceso de De animales a dioses, este libro vuelve a poner su mirada en el futuro para ver hacia dónde nos dirigimos. Harari explora los proyectos, los sueños y las pesadillas que irán moldeando el siglo XXI -desde superar la muerte hasta la creación de la inteligencia artificial con algunos disparadores inquietantes: cuando tu smartphone te conozca mejor de lo que te conoces a ti mismo, ¿seguirás escogiendo tu trabajo, a tu pareja y a tu presidente? Cuando la inteligencia artificial nos desmarque del mercado laboral, ¿encontrarán los millones de desempleados algún tipo de significado en las drogas o los juegos virtuales? Cuando los cuerpos y cerebros sean productos de diseño, ¿cederá la selección natural el paso al diseño inteligente? Así empieza: «En los albores del tercer milenio, la humanidad se despierta, estira las extremidades y se restriega los ojos. Todavía vagan por su mente retazos de alguna pesadilla horrible. «Había algo con alambre de púas, y enormes nubes con forma de seta. ¡Ah, vaya! Solo era un mal sueño.» La humanidad se dirige al cuarto de baño, se lava la cara, observa sus arrugas en el espejo, se sirve una taza de café y abre el periódico. «Veamos qué hay hoy en la agenda.»

A lo largo de miles de años, la respuesta a esta cuestión permaneció invariable. Los mismos tres problemas acuciaron a los pobladores de la China del siglo XX, a los de la India medieval y a los del antiguo Egipto. La hambruna, la peste y la guerra coparon siempre los primeros puestos de la lista. Generación tras generación, los seres humanos rezaron a todos los dioses, ángeles y santos, e inventaron innumerables utensilios, instituciones y sistemas sociales…, pero siguieron muriendo por millones a causa del hambre, las epidemias y la violencia. Muchos pensadores y profetas concluyeron que la hambruna, la peste y la guerra debían de ser una parte integral del plan cósmico de Dios o de nuestra naturaleza imperfecta, y que nada excepto el final de los tiempos nos libraría de ellas.

Sin embargo, en los albores del tercer milenio, la humanidad se despierta y descubre algo asombroso. La mayoría de la gente rara vez piensa en ello, pero en las últimas décadas hemos conseguido controlar la hambruna, la peste y la guerra. Desde luego, estos problemas no se han resuelto por completo, pero han dejado de ser fuerzas de la naturaleza incomprensibles e incontrolables para transformarse en retos manejables. No necesitamos rezar a ningún dios ni a ningún santo para que nos salve de ellos. Sabemos muy bien lo que es necesario hacer para impedir el hambre, la peste y la guerra…, y generalmente lo hacemos con éxito.

Es cierto: todavía hay fracasos notables, pero cuando nos enfrentamos a dichos fracasos, ya no nos encogemos de hombros y decimos: «Bueno, así es como funcionan las cosas en nuestro mundo imperfecto» o «Hágase la voluntad de Dios». Por el contrario, cuando el hambre, la peste o la guerra escapan a nuestro control, sospechamos que alguien debe de haberla fastidiado, organizamos una comisión de investigación y nos prometemos que la siguiente vez lo haremos mejor. Y, en verdad, funciona. De hecho, la incidencia de estas calamidades va disminuyendo. Por primera vez en la historia, hoy en día mueren más personas por comer demasiado que por comer demasiado poco, más por vejez que por una enfermedad infecciosa, y más por suicidio que por asesinato a manos de la suma de soldados, terroristas y criminales. A principios del siglo XXI, el humano medio tiene más probabilidades de morir de un atracón en un McDonald’s que a consecuencia de una sequía, el ébola o un ataque de al-Qaeda.

De ahí que, aunque presidentes, directores ejecutivos y altos mandos del ejército siguen teniendo sus agendas diarias llenas de crisis económicas y conflictos militares, a la escala cósmica de la historia, la humanidad puede alzar la mirada y empezar a contemplar nuevos horizontes. Si en verdad estamos poniendo bajo control el hambre, la peste y la guerra, ¿qué será lo que las reemplace en los primeros puestos de la agenda humana? Como bomberos en un mundo sin fuego, en el siglo XXI la humanidad necesita plantearse una pregunta sin precedentes: ¿qué vamos a hacer con nosotros? En un mundo saludable, próspero y armonioso, ¿qué exigirá nuestra atención y nuestro ingenio? Esta pregunta se torna doblemente urgente dados los inmensos nuevos poderes que la biotecnología y la tecnología de la información nos proporcionan. ¿Qué haremos con todo ese poder?».

 

 

 

21 lecciones para el siglo XXI. En este libro, el historiador se plantea un interrogante: ¿Qué deberíamos saber para poder enfrentarnos a los inminentes cambios del siglo XXI? ¿Somos capaces aún de entender el mundo que hemos creado?

Con la misma prosa inteligente, fresca y provocativa, en su nuevo título, 21 lecciones para el siglo XXI, Harari examina algunas de las cuestiones más urgentes de nuestro presente y ofrece una reflexión sobre el sentido de la vida hoy en día. El hilo conductor de este estimulante libro se centra en el desafío de mantener nuestro enfoque colectivo e individual frente al constante y desorientador cambio que estamos viviendo.

Fragmento: «En un mundo inundado de información irrelevante, la claridad es poder. En teoría, cualquiera puede intervenir en el debate acerca del futuro de la humanidad, pero es muy difícil mantener una visión clara. Con frecuencia, ni siquiera nos damos cuenta de que se produce un debate, o de cuáles son las cuestiones clave. Somos miles de millones las personas que apenas podemos permitirnos el lujo de indagar en estos asuntos, porque tenemos cosas más acuciantes que hacer: ir a trabajar, cuidar de los niños u ocuparnos de unos padres ya ancianos. Lamentablemente, la historia no hace concesiones. Si el futuro de la humanidad se decide en nuestra ausencia, porque estamos demasiado ocupados dando de comer y vistiendo a nuestros hijos, ni ellos ni nosotros nos libraremos de las consecuencias. Esto es muy injusto, pero ¿quién dijo que la historia es justa?

Como historiador, no puedo proporcionar a la gente comida ni ropa, pero sí intentar ofrecer cierta claridad, y de este modo contribuir a nivelar el terreno de juego global. Si esto empodera aunque solo sea a un puñado de personas para que se incorporen al debate sobre el futuro de nuestra especie, habré hecho mi trabajo.

Mi primer libro, Sapiens, revisaba el pasado humano y analizaba cómo un simio insignificante acabó rigiendo el planeta Tierra.

Homo Deus, mi segundo libro, exploraba el futuro de la vida a largo plazo, contemplaba cómo los humanos podrían terminar convirtiéndose en dioses, y cuál podría ser el destino último de la inteligencia y la conciencia.

En este libro quiero centrarme en el aquí y el ahora. Para ello voy a abordar los asuntos actuales y el futuro inmediato de las sociedades humanas. ¿Qué está ocurriendo ahora mismo? ¿Cuáles son los mayores retos y opciones de hoy en día? ¿A qué debemos prestar atención? ¿Qué tenemos que enseñar a nuestros hijos?

Desde luego, 7.000 millones de personas tienen 7.000 millones de prioridades, y, como ya hemos dicho, pensar en el panorama global es un lujo relativamente escaso. Una madre soltera que intenta criar a dos niños en un suburbio de Bombay se centra en la siguiente comida; los refugiados que se encuentran en una barca en medio del Mediterráneo otean el horizonte en busca de algún indicio de tierra, y un hombre moribundo que yace en un hospital atestado de Londres reúne las fuerzas que le quedan para respirar una vez más. Todos ellos tienen problemas mucho más acuciantes que el calentamiento global o la crisis de la democracia liberal. No hay libro que pueda hacer justicia a todo ello, y no tengo lecciones que enseñar a personas que se hallen en tales situaciones. Solo puedo esperar aprender de ellas.

En esta obra mi plan es global. Observo las principales fuerzas que modelan las sociedades en el mundo, y que es probable que influyan en el futuro de nuestro planeta como un todo. El cambio climático quizá esté muy lejos de las preocupaciones de la gente que se encuentra en una emergencia de vida o muerte, pero puede que al final haga que los suburbios de Bombay sean inhabitables, que envíe nuevas y enormes oleadas de refugiados a través del Mediterráneo, y que conduzca a una crisis mundial de la atención sanitaria.

La realidad está compuesta de muchas hebras, y este libro intenta abarcar distintos aspectos de nuestro dilema global, sin pretender ser exhaustivo. A diferencia de Sapiens y Homo Deus, esta obra no está pensada como una narrativa histórica, sino como una selección de lecciones. Dichas lecciones no concluyen con respuestas simples. Su objetivo es fomentar más reflexión y ayudar a los lectores a participar en algunos de los principales debates de nuestra época».